domingo, 11 de junio de 2017

MEXICO NO DEBE EXTRADITAR A CHILE AL COMBATIENTE ANTIDICTATORIAL RAUL ESCOBAR POBLETE


Luego de conocerse de la captura en México del compañero Raúl Escobar, Comandante Emilio, el complejo mediático monopólico, la derecha, la manga de obsecuentes de la Nueva ‘Minoría’ y uno que otro izquierdista neopro, nos han bombardeado con las grandes “culpas” cometidas por el integrante del FPMR y claman porque prontamente se le traiga a Chile, donde –aseguran muy orondos- ésta legalidad pasada a mazmorra lo hará pagar cara su osadía de combatir a la dictadura cívico-militar y sus adalides 

De hecho y antes que todo, Raúl Escobar Poblete, Comandante Emilio del Frente Patriótico Manuel Rodríguez FPMR, se encuentra ya total y absolutamente condenado y sentenciado, no sólo por la (in)justicia oficial, sino que también por los medios oficiales y monopólicos, nacionales y extranjeros. Como que el Excelsior de México tituló, “PGR captura a terrorista chileno en Guanajuato”; mientras que el mentiroso pasquín del fenecido golpista Edwards destaca, “Detienen en México a Raúl Escobar, uno de los autores materiales del crimen de Jaime Guzmán”. Es decir, a Emilio sólo le cabe venir acá a poner su cuello en el garrote o purificar su alma en la rueda de los inquisidores modernos.

Sin embargo, permítasenos hablar por el compañero hoy apresado. Raúl Escobar Poblete no es un terrorista, sino un luchador por la libertad y la justicia en Chile, combate que al no haber sido favorable para los de abajo, pues fue truncado por muchas razones que no es del caso reseñar ahora, permite que los mismos que instigaron el Golpe militar de 1973 y aprobaron, cooperaron y que defienden todavía la obra de la terrorista dictadura cívico-militar, tengan la desvergüenza de llamarle a él ‘terrorista’.  

Fue gracias a mujeres y hombres como Emilio que hoy por hoy en Chile las fuerzas armadas y de orden no andan ejerciendo el terrorismo de Estado a sus anchas, tal como lo hicieron durante largos 17 años (aunque –como se sabe- resabios tenemos todavía). Es más, creemos que es fruto del ejemplo y la consecuencia de l@s Emili@s que en la actualidad las nuevas generaciones saben que hay algo más allá de esta ‘democracia’ de pacotilla y por lo cual vale la pena luchar.

Bueno, para algun@s puede ser algo positivo y un logro de los combates anti-dictatoriales el que ahora se pueda ir a votar cada cierto tiempo y creer –ilusamente pensamos- que se está cambiando y mejorando el desigual e injusto orden de las cosas. Como sea, el Partido Comunista hoy es gobierno, y su gente combatió a la bestia dictatorial, cayendo much@s de ell@s en la brega; por tanto, esperamos un mínimo de dignidad de parte de su dirección y que ésta públicamente exija que se le otorgue el status de combatiente anti-dictatorial al compañero Escobar para que sea prontamente liberado y no se acepte traerlo a un país donde la impunidad para decenas de miles de casos de atropellos a los derechos fundamentales sigue campeando.

El PC no puede hacerse el de las chacras, pues aparte el hecho que prohijo al FPMR –y en buena hora- ya una vez fue capaz de asegurar, cuando todavía no era gobierno, que otro frentista, Patricio Ortiz, era, “un luchador por la libertad de Chile”. Además, en aquella ocasión insistieron en que jamás, “patriotas como Ortiz y también Galvarino Apablaza –asilado en Argentina- podrían tener un juicio justo en Chile, considerando que el poder judicial está permeado por el pinochetismo, el afán de venganza y el gobierno pretende insistir en que la transición a la democracia terminó en este país y nos encontraríamos en pleno estado de derecho”. ¿Por qué no podrían alzar la voz ahora por el compañero Emilio, habida consideración que nada de lo que ellos mismos aducían como causales para negar la extradición de Ortiz ha cambiado?

Sin duda que ahora la derecha, sublevada como está hace rato por la muerte de una de las pocas luces de las que disponía (el para nada intachable Jaime Guzmán), junto con los pelotudos de la Nueva ‘Minoría’, nos van a bombardear con que en estas tierras existe el debido proceso y el Estado de derecho, pero la verdad sea dicha toda ésta histeria es inútil, pues en todo el mundo se estima que en nuestro país no hay garantías para juicios justos, bastando ver que se hizo en el caso del chacal Pinochet quien, pese a estar desaforado en tres casos y procesado en más de un centenar de juicios, se murió de viejito y en plena libertad. Así, la imagen que pretende exportar el bloque político de Estado chileno no corresponde para nada con la realidad, porque los resabios dictatoriales continúan actuando en el país –aun cuando el proceso contra Emilio lo lleve la justicia civil y no la militar- y ni a la derecha ni a la NM les interesa que de verdad exista Justicia (con mayúscula).

Más encima, y a modo de presión totalmente abyecta e ilegítima, ahora detienen a la ex esposa del compañero Escobar, Marcela Mardones, cómo diciendo: “si no te dejas extraditar por las buenas, a ella la haremos sufrir la cárcel”. Extrañamente, Marcela es habida y detenida por la PDI el mismo día en que en México cae su ex compañero. También a ella, cómo no, se le acusa de participar en el ajusticiamiento del fundador de la ultraderechista UDI y amigote del chacal Pinochet, Jaime Guzmán. La compañera fue trasladada a Santiago en un santiamén, para realizarle un pronto control de detención en los tribunales capitalinos y para ser interrogada por el juez Mario Carroza, quien investiga el caso Guzmán.

Con todo, existen dos precedentes respecto de no extraditar a combatientes debido a la inexistencia en Chile de un juicio justo y una legalidad que respete la condición de combatientes políticos democráticos de quienes se opusieron con las armas al régimen de terror e infamia que asoló nuestra patria entre 1973-1990. Ellos son los mencionados frentistas Patricio Ortiz y Galvarino Sergio Apablaza, los que lograron que les fuera reconocida y otorgada la calidad de asilados políticos; el primero en Suiza, la patria de la neutralidad, y el segundo en Argentina.     

En los casos de Ortiz y Apablaza, los respectivos países que les otorgaron asilo político reconocieron –en derecho- su calidad de ex activistas y combatientes de la izquierda revolucionaria, lo cual echaba por tierra los infundios dichos por las autoridades chilenas y la insolente derecha en relación a que eran unos vulgares terroristas o delincuentes, los cuales tenían que ser condenados en Chile a como diera lugar.

Lo anterior, evidentemente debe ser considerado por el gobierno mexicano respecto de la situación legal del compañero Escobar, no obstante nos merezca cierta suspicacia el decidido respeto por el derecho internacional de parte de la administración priista (no digamos de lo que ocurre en lo interno). En esa medida, Peña Nieto debe sopesar que en Chile jamás el antiguo combatiente anti-dictatorial tendrá derecho a un juicio justo, con cumplimiento de las garantías de un debido proceso, con el debido reconocimiento de lo que fue el FPMR como movimiento político que luchó por derrocar a una dictadura cívico-militar y no como una organización de carácter delictual y terrorista, como siempre se la ha querido hacer ver.

El sistema jurídico-político chileno fue acondicionado y orientado contra el “enemigo interno” durante la dictadura y de ella lo heredamos, sin que los diversos gobiernos de esta democracia gorila le hayan realizado grandes cambios. En suma, aquí todavía no hay garantías reales para las personas acusadas de crímenes políticos, lo que se constata cuando vemos que la “justicia” militar se enfoca en toda causa que huela a izquierda revolucionaria, superponiéndose a la justicia civil, así como a la existencia y aplicación de una monstruosa y antidemocrática “ley antiterrorista”, impuesta por los terroristas de la dictadura en 1984.

En una palabra, México debe llevar a cabo un acucioso análisis del caso del compañero Raúl Escobar Poblete, Comandante Emilio del Frente Patriótico Manuel Rodríguez FPMR, organización político-militar que combatió a una cruenta dictadura y que consideró como objetivo político a uno de los principales instigadores e ideólogos de dicho régimen de excepción constitucional. Si a ésta condición de combatiente por la democracia y la libertad sumamos el hecho que en Chile el compañero no tiene posibilidades reales de un juicio justo, habida consideración de la existencia y aplicación de una legalidad penal surgida desde la misma dictadura y el ajusticiamiento público de la imagen del compañero que han realizado los medios periodísticos monopólicos y la casta política civil –la cual usufructúa de una democracia de mentiras-, el gobierno azteca tiene que darse a la razón y constatar que en Chile no hay instituciones que velen por un juicio justo para el combatiente revolucionario y por tanto denegar el pedido de extradición emitido por Santiago y asegurar el asilo político para Raúl. Otra cosa sería simplemente negar la legalidad internacional pertinente, la cual reconoce a los pueblos y los combatientes el derecho de rebelarse, de hacer la revolución y de resistir la opresión de un régimen ilegítimo y que autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean legitimidad.

Finalmente, pero en una temática no menor, las fuerzas político-sociales de Chile no podemos permanecer quietas en esta hora, cuando uno de los que se atrevió a luchar contra los peores enemigos de los Pueblos y l@s trabajador@s se encuentra en un trance de inusitadas consecuencias para la causa popular. En efecto, se hace imperioso movilizarnos por la libertad de Raúl Escobar, quien no puede ni debe ser vapuleado vilmente por su práctica y consecuencia con dicha causa.

¡Que la Historia Nos Aclare el Pensamiento!
¡Sólo la Lucha y la Unidad Nos Harán Libres!


Colectivo Acción Directa CAD –Chile
Junio 11 de 2017

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