DECLARACIÓN
PÚBLICA
“Esta reforma huele mal, fin al Plan
Laboral”
Luego
de leerlo y analizarlo, declaramos nuestro total rechazo al Proyecto de Reforma
Laboral presentado por el gobierno. Este no es más que un “tributo” al Plan
Laboral de José Piñera, perfeccionando su creatura, con la aplicación de normas
que terminan por criminalizar la huelga y la actividad sindical. Este proyecto
no significa ningún avance para los derechos colectivos de los trabajadores y
de aprobarse, marcará claramente un retroceso en la lucha por conquistar un
verdadero Código Laboral que nos libere de la voracidad de los patrones.
Este
proyecto se elaboró sin consultar la opinión de los trabajadores, salvo a un
pequeño grupo de dirigentes simpatizantes del gobierno, dejando a las bases de
lado. Además, responde claramente a los intereses del empresariado, prueba de
esto son las diversas reuniones y el acuerdo de hecho que ha establecido el
gobierno con diferentes grupos económicos.
Este proyecto:
No
fortalece la Negociación Colectiva, fundamental herramienta que tienen los
trabajadores para mejorar sus condiciones de trabajo y vida. Por el contrario,
burocratiza aún más el proceso y no se hace cargo de una de las demandas más
sentidas por la clase trabajadora al respecto: la negociación por rama
productiva; manteniéndola sólo a nivel de empresa.
Además
crea “pactos de adaptabilidad” donde permite que el empleador pacte condiciones
laborales sólo con el 30% de los trabajadores de su empresa, y con el 70%
restante puede negociar individualmente lo que en la práctica lleva a la
imposición de la minoría por sobre la mayoría.
Debilita
aún más la acción de la Huelga. Con esta iniciativa de gobierno, la huelga
sigue estando enmarcada sólo durante la Negociación colectiva, prohibiendo su
realización a todo efecto, por motivos de solidaridad o en respuesta a
conflictos específicos. Es más, la ataca directamente al criminalizar las
formas en que se lleve a cabo (manifestación pública, ruido, obstaculización
del ingreso de clientes a la empresa, por ejemplo), llegando al punto de
desaforar a dirigentes que no se desenvuelvan en forma “pacífica” o se nieguen
a negociar bajo las reglas del mismo empleador.


