EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DEBE UNIRSE Y CONFORMAR UN SOLO BLOQUE CON
LOS DEMÁS SECTORES SOCIALES Y SALIR A LA CALLE CON SU PROPUESTA EDUCATIVA
Los que parecen
tener más claro el tipo de educación que quieren, para ellos y para Chile, son
los estudiantes. Los universitarios y los secundarios, desde 2011 e incluso
2006, han ido elaborando una sólida y amplia propuesta en éste ámbito. Y en
ello le han colaborado variadas instancias, que mediante congresos, seminarios,
foros, etc., han aportado al proyecto educacional estudiantil. Así, los
secundarios de la combativa ACES han contribuido con su Propuesta
Para la Educación que Queremos,[1] de
2012, en que asientan claramente su demanda por ¡Gratuidad y Sin Lucro!, y en donde señalan la necesidad de un
Sistema Nacional de Educación Estatal, Gratuita, de Excelencia y con Control
Comunitario. Recientemente, resumieron sus aspiraciones en un emblemático Decálogo.[2]
Los Universitarios, por su parte, han asistido
con diversas proposiciones las cuales, si bien buscan resolver las
problemáticas internas de sus almas mater, vistas en conjunto contienen
elementos valiosos en la senda por una mejor educación para Chile y su pueblo.
Pero,
los que no tienen claro ni ellos mismos lo que quieren perpetrar en la esfera
educativa son los del gobierno de la Nueva Mayoría (NM), meros administradores de los negocios de los verdaderos dueños
del país. De tal manera, mientras el ministro Eyzaguirre pide apoyo a la ¡UDI!
para llevar a cabo su reforma de mentiritas,[3] el
otrora presidente de la FEUSACH y hoy devenido funcionario a contrata y dirigiendo
la División de Organizaciones Sociales, Camilo Ballesteros (alias ‘Putito’),[4]
afirma que con las críticas del CONFECH
a la propuesta de la NM: “se da espacio a
la derecha política del país a seguir introduciendo una ‘política del terror’
contra la reforma educacional”. Entonces, mientras el primero afirma que
con la derecha se puede avanzar, este otro rabanito jura que se debe bajar el
tono divergente que tienen los porfiados universitarios, pues con ello damos
pie a que vengan los derechistas a hinchar; bueno, ¿a quién le creemos?

