EL MONOPOLISMO TRANSNACIONAL, ETAPA DE TRANSICIÓN A LA FASE IMPERIALISTA
II, Y EL PROCESO DE TRANSNACIONALIZACIÓN
(O
porqué debemos poner fin al uso de los artefactos ideológicos
“neoliberalismo”
y “globalización”)
“La marca del esclavo es hablar la
lengua de su señor”
Publius C.
Tacitus
“El primer gesto revolucionario es
llamar a las cosas por su nombre”
Rosa
Luxemburgo
Esta no es la primera vez, y
seguramente no será la última, en que el CAD se refiere a lo que le parece la
más pertinente caracterización de la actual fase de desarrollo del imperialismo
y del subsecuente patrón de acumulación, impuestos con pleno éxito en el Sistema
Capitalista Mundial por los sectores dominantes del centro superdesarrollado, en
un proceso facilitado subordinadamente por los poderes locales.
En tiempos de repliegue de la lucha de clases, como
los actuales, observamos con aprensión que la mayor parte de la izquierda no
reformista ha incrementado el deterioro en la calidad de sus planteamientos y
prácticas. En el origen de esta situación, se verifica la utilización de falsificaciones
ideológicas y orientaciones políticas ajenas a los intereses de las clases
dominadas (elementos que analizaremos en adelante), todo lo cual, antes que
aclarar el difuso panorama que nos rodea y llevarnos a fortalecer las luchas populares,
no hace más que favorecer a nuestros enemigos de clase. En este contexto,
constatamos un par de falsificaciones notables, las cuales tienen su sustento
en la deplorable práctica de importar, sin reparos, conceptos y razonamientos
desde el otro lado de la trinchera, y que están constituidas por los conceptos
ideológicos “NEOLIBERALISMO” y “GLOBALIZACIÓN”. Estos artefactos, desacertados
y peligrosos por sus efectos político-ideológicos, han pasado a ser utilizados
como “moneda de curso legal” por parte de la izquierda en su conjunto, la cual,
tan inútil como porfiadamente, intenta con
ellos definir la práctica imperialista en curso.
La manida costumbre de hablar la lengua de nuestros opresores,
inveterada en algunos sectores de la izquierda, se renueva en recientes
análisis efectuados por parte de organizaciones hermanas. En sus afanes, estas
orgánicas invocan aquellos conceptos de falsa conciencia para sorpresa y consternación
no sólo nuestra, sino que también para desconsuelo de sectores populares más
concientes, constatándose con ello que el retraso teorético y político llega
inclusive a afectar a la otrora izquierda “inquieta”.

