“El 21 de octubre de 1988 un grupo del FPMR a cargo de los
máximos dirigentes Cecilia MAGNI CAMINO y Raúl PELLEGRIN FRIEDMANN, atacó el
poblado de Los Queñes donde muere un cabo de Carabineros, hecho lo cual,
emprendió su huida por las montañas. Días más tarde, el 28 de octubre de 1988,
en el río Tinguiririca fue encontrado el cadáver de Cecilia MAGNI y el 31 de
octubre lo sería el de Raúl PELLEGRIN. Según los informes de autopsia, ambos
cadáveres presentan lesiones contusas y huellas de aplicación de electricidad.
En cuanto al cadáver de Raúl PELLEGRIN se señala que la causa de la muerte fue
asfixia por sumersión en agua y contusiones torácicas dorsales, las que se
aplican por acción de instrumentos romos contundentes dada su topografía y
profundidad y la ausencia de lesiones externas.”
(Informe
Rettig)
Martes,
20 de octubre de 2015
El 5 de septiembre de
2009, la Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Rancagua procesó por
homicidio calificado a dos ex carabineros: Juan Ernesto Rivera y Walter Soto
Medina, por el asesinato de Cecilia Magni Camino y Raúl Pellegrin Friedmann,
comandantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), capturados tras la
toma y copamiento de cuatro poblados: Aguas Grandes, La Mora, Pichipellahuén y
del cuartel Los Queñes, en 1988.
Posteriormente, en
octubre de 2010, la misma sala determinaría absolverlos, al igual que a los
oficiales ® Julio Verne Acosta y Mauricio Bezmalinovic.
Al morir, Cecilia Magni (Comandante
“Tamara”) y Raúl Pellegrin (Comandante “José Miguel”) eran miembros de la
Dirección Nacional del FPMR.
Ambos fueron detenidos, torturados
brutalmente y arrojados al río Tinguiririca en estado agónico para que murieran
y desaparecieran. Entre los asesinos hay oficiales y suboficiales de
Carabineros, algunos en servicio activo. Fueron detenidos juntos, probablemente
en la tarde del sábado 27 de octubre. El miércoles 31, aparecerían sus cuerpos
flotando en el río. Tras los exámenes de rigor se presume que fueron asesinados
el 28 de octubre, hace 21 años. Habrían estado detenidos unas 24 horas, siendo
salvajemente torturados. Sus cuerpos no presentaban impactos de bala. Fueron
torturados hasta la muerte… En sus asesinatos no sólo actuaron los servicios de
seguridad de la dictadura de Pinochet, también hubo una traición.
Tras la aparición de sus cuerpos en el río
Tinguiririca, la dictadura afirmó que "habían muerto ahogados”.

