Reproducimos aquí la Declaración original de Principios del FPMR, organización
revolucionaria fundada el 14 de diciembre de 1983, en plena dictadura
cívico-militar. Tal marco teorético de los Rodriguistas es un aporte a la liberación
social, nacional y popular de nuestro pueblo; en suma, a la construcción de una
nueva sociedad: la Socialista
NUESTRA
HISTORIA ES NUESTRA LUCHA
En
lo formal el Rodriguismo nace a la vida política en 1983. Sin embargo, nuestra
lucha no comienza ahí. Los Rodriguistas nos consideramos herederos de:
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La lucha inicial, y anterior a la de los pueblos originarios contra la corona
española y portuguesa, de los esclavos negros de América Latina que
simbolizamos en Zumbi. Las rebeliones de aquellos hombres y mujeres
esclavizados constituyen los primeros antecedentes de una larga lucha por la
liberación de nuestra América Morena.
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Somos herederos de la heroica lucha de los pueblos originarios de nuestro
continente que supo entender la necesidad de defender no tan sólo su Tierra
sino que también su identidad y cultura. El genocidio cometido en nuestras
tierras americanas por la invasión de las fuerza imperiales de España y
Portugal constituye para América Latina su propio Holocausto y ellos los
antecedentes del nazismo. Simbolizamos en aquella resistencia heroica en Lautaro,
Guacolda, Caupolicán, Tupac Amaru, Tupac Katari y en muchos otros ejemplos de
lucha y de dignidad.
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Somos herederos del primer movimiento revolucionario por la Independencia de
América. Libertad, Igualdad y Fraternidad, los valores tanto de la Revolución
Norteamericana y Francesa, que para su época constituyeron las principales
enseñanzas de los pueblos del mundo, en los cuales nuestros propios padres
fundadores se basaron para convocar a vastos sectores de la población contra el
imperio de la época y construir las nuevas repúblicas. Los ideales libertarios
de José Miguel Carrera, Manuel Rodríguez, José Artigas, y del Padre de la
Patria Americana, Simón Bolívar, son para nosotros nuestros faros que fundamentan nuestra
política y aspiración revolucionaria.
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Somos herederos, de aquellos revolucionarios que en el siglo XIX entendieron la
necesidad de concretizar el sueño bolivariano y unir a los pueblos pobres de
América Latina y de luchar contra las nuevas fuerzas imperiales que asechaban a
nuestro continente. Francisco de Miranda, José Martí y Francisco Bilbao
constituyen los impulsores de los primeros congresos latinoamericanos y de la
construcción de los primeros partidos y movimientos revolucionarios que se
ponen como meta llevar a cabo los sueños de Bolívar: el camino de la Segunda
Independencia se comenzaba a escribir.



