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sábado, 14 de marzo de 2015

INDUSTRIA SALMONERA EN CHILE, EXACERBANDO EL MONOPOLIO Y LA TRANSNACIONALIZACION


En enero se anunciaba la fusión de las salmoneras Aquachile y Marine Harvest, pudiendo la megaempresa que surja concentrar cerca del 26% de las concesiones de cultivo salmonídeo en el país, 350 concesiones para cultivo industrial y producir más de 190 mil toneladas. De materializarse esta alianza, la actividad nacional quedaría controlada por sólo 4 empresas que representan el 52%  del total de salmoneras. Sólo ayer despertaron las organizaciones medioambientalistas.    


El pasado 19 de enero se daba a conocer[1], urbi et orbi, el acuerdo de fusión entre las salmoneras AquaChile y Marine Harvest, la que podría tener lugar en el tercer trimestre de éste año. La primera, es un consorcio de extranjeros y de las familias ‘chilenas’ Puchi y Fisher; mientras que, la segunda, es una transnacional con base en Noruega y que representa la principal empresa mundial de salmón de piscifactoría.

De materializarse el acuerdo aquel, la megaempresa que surja concentrará cerca del 26% de las concesiones de cultivo salmonídeo a nivel nacional, reunirá 350 concesiones para cultivo industrial y cuya producción superaría las 190 mil toneladas. De materializarse esta alianza, la actividad nacional quedaría controlada por sólo cuatro empresas que representan el 52%  del total de salmoneras. 

Recordemos, antes de seguir, que sobre el 60% de la producción salmonídea en el mundo proviene de piscifactorías y que ella se ha incrementado en un 167% entre 2004 y 2013[2]. Que los principales países productores de salmón son Noruega, Chile, Escocia y Canadá. Que se requieren 3 kilos de otros peces silvestres, que pueden estar en peligro de extinción, para obtener sólo medio kilo de salmón[3]. Que la producción en piscifactorías es insustentable, contaminante y derrochadora. Algunas ‘granjas’ salmoneras chilenas se encuentran en fiordos de prístinas aguas profundas en la Patagonia, donde incluso una mínima contaminación puede ocasionar daños irreparables al ecosistema. Las ‘granjas’ de salmón más responsables, igualmente van a contaminar las aguas con antiparasitarios, productos químicos, y las heces de los peces. La industria del salmón cultivado chileno utiliza más de 300.000 kilos de antibióticos al año para mantener vivos sus peces, provocando resistencia bacteriana que afecta el ecosistema circundante y a las personas.

Por si fuera poco, los salarios de los trabajadores en la industria salmonera chilena son los peores[4] de los otorgados por los países productores. Los mejores sueldos se pagan muy lejos, en Noruega.

En lo estratégico, la inmensa, contaminante y depredadora producción salmonídea chilena tiene que ver con el patrón primario exportador con ventajas comparativas que nuestra clase dominante adoptó dependientemente y que nos impusiera, manu militari mediante, durante los “70s-“80s. Al mismo tiempo, es un sector que también expresa la extrema concentración y centralización de los capitales y de la producción actuales, en Chile y el orbe; en una palabra, existe en él un abismante monopolismo. Como que, al nivel mundial, son 15 las transnacionales que controlan el 70% de la producción salmonera.[5] En Chile, operaban hasta 2013 6 de ellas y que son las que han incorporado capitales chilenos dependientemente: Acuinova (filial de la transnacional española PescaNova), AquaChile, Blumar Seafoods, Camanchaca, Los Fiordos y Multiexport Foods, los que se integraron oficialmente a la coalición Global Salmon Initiative (GSI).

Por ello, es sólo un decir que se van a fundir dos empresas salmoneras de diferentes países; pues, en realidad, los que se imponen en ambas son los capitales de origen noruego. Pero todos los comprometidos ganan. A poco de anunciarse la fusión de AquaChile y Marine Harvest[6], las acciones de la primera se alzaron un 26%. Y antes, se habían elevado en un 20% las de M. Harvest ante los rumores de una posible fusión, pero con Invemar (la que no llegó a fructificar). Según la información oficial, M. Harvest Chile se incorporaría a AquaChile incluyendo los activos adquiridos en septiembre de 2014 de Acuinova[7]; es decir, restan 5 salmoneras usufructuando del mar chileno y podrían quedar sólo 4 de cristalizar aquel acuerdo (nada, nada de libremercado o liberalismo). Así, inmediatamente después de la potencial fusión, "los actuales accionistas de AquaChile serían dueños del 57,2% de las acciones de la entidad combinada y Marine Harvest sería dueño del 42,8% de las acciones de dicha entidad".          
Recién ayer viernes[8], ambientalistas advirtieron sobre los peligros de la fusión en comento. Juan Carlos Cárdenas, director ejecutivo de Ecoceanos, expresó que esta fusión no sólo afecta a la industria salmonera nacional, que al corto plazo será reemplazada por transnacionales, sino que también ha generado graves problemas de contaminación de las aguas dulces, principalmente en las regiones de Aysén y Magallanes. 

Se hace urgente levantar un gran clamor ciudadano, de las colectividades humanas cercanas a las ‘granjas’ salmonídeas, de los pescadores y productores artesanales, de la comunidad científica comprometida, etc.; inclusive, de las irregulares organizaciones medioambientalistas, que logre detener éste monstruoso negociado que sólo beneficia a los capitales transnacionales y a un puñado de capitalistas ‘chilenos’, depredando más aun nuestra biomasa marina y contaminando todas nuestras costas. No nos confiemos en que la Fiscalía Nacional Económica, que ya inició una investigación para determinar “si existen peligros anticompetitivos en la industria salmonera con la fusión de las empresas”, haga algo al respecto. Después, puede ser tarde.


¡SÓLO LA LUCHA Y LA UNIDAD NOS HARÁN LIBRES!


Colectivo Acción Directa - CHILE
Marzo 14 de 2015



[5] http://www.ecoceanos.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=12522 Crearon, en agosto de 2013, la Global Salmon Iniciative (G15).

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