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lunes, 16 de mayo de 2016

QUELLONINOS DENUNCIAN TRAICION DE AQUELLOS QUE SE LOS BAJARON FRENTE AL GOBIERNO


“Pescadores de Quellón: ‘Los dirigentes que llegaron a acuerdo con el gobierno traicionaron a Chiloé’”

                      Denisse Alvarado, representante de los pescadores artesanales de Quellón criticó el acuerdo que permitió que seis comunas se bajaran de la movilización en el archipiélago. “El Ejecutivo divide para gobernar”, señaló la dirigente

En Radio Universidad de Chile –public. 16/5/16

“Lo que hicieron los dirigentes que llegaron a un acuerdo con el gobierno es una traición”, afirmó la dirigente de los pescadores artesanales de Quellón, Denisse Alvarado, luego que durante este fin de semana seis comunas del archipiélago decidieran deponer las movilizaciones.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, la dirigente aclaró que los sectores que bajaron la movilización corresponden a aquellos que han sido menos afectados por la crisis ambiental y la marea roja y “que solo buscaban conseguir algún provecho de esta movilización”.

Denisse Alvarado señaló que “ellos volverán a salir a la calle a exigir nuevas soluciones” y agregó que “no pensaron en toda la región que está contaminada”.

La dirigente de los pescadores de Quellón calificó al gobierno de “rompe huelgas” y agregó que “el Ejecutivo divide para gobernar”. “Jamás Quellón, como pesca artesanal, pidió bonos, llevamos dos meses negociando y nunca hemos pedido dinero, el gobierno siempre ha querido quebrar el movimiento con la entrega de bonos pero resulta que el tema se les escapó de las manos”, afirmó.

Denisse Alvarado aseguró que todavía no se restablece la normalidad en la Isla Grande de Chiloé: “en las comunas que se bajaron todavía existen algunos conflictos internos y, respecto de la normalización, el Intendente señaló que solo abastecería con insumo a las comunas que no están movilizadas, o sea, a nosotros ni siquiera nos dejarán ingresar alimentos”.

sábado, 7 de mayo de 2016

EL PUEBLO DE CHILOE LUCHA CONTRA QUIENES CONTAMINAN SUS AGUAS


“En Chiloé todo un pueblo lucha contra quienes contaminan sus aguas”

Por Carlos Aznárez
En Resumen Latinoamericano –public. 6/5/16

No es exagerado decir que casi en el fin del mundo, en pleno Océano Pacífico, en el sur de Chile, Chiloé es uno de los archipiélagos más referenciales de ese país. Sin embargo, como suele ocurrir con aquellos enclaves que no implican grandes ciudades ni su derivado de hacinamiento poblacional y consumo voraz, las islas -como casi todo el sur- han sido históricamente ninguneadas por la metrópolis chilena. Allí habitan, trabajan y sufren peripecias económicas para sobrevivir, poco más de 167 mil chilotes, que es como se denomina comúnmente a los nativos de ese lugar. Además de cada tanto recibir algunos turistas (la mayoría del propio país), los chilotes se dedican a la pesca. En realidad, esa es precisamente su señal de identidad y también de orgullo. Ser pescador o pescadora artesanal (allí abunda el salmón) es para quien lo practica como forma de vida, una verdadera cultura, que pasa de padres a hijos y que reúne su buena cuota de sinsabores, pero también, de tanto en tanto, cae una alegría “para ayudar a seguir aguantando”, como escribiera uno de los poetas de la zona.

Hoy, sin embargo, Chiloé se ha transformado en una gran barricada de protesta, por culpa de las grandes empresas salmoneras que han convertido al archipiélago en un gigantesco centro de contaminación. Al parecer, la impunidad y el desprecio por quienes trabajan y viven en las islas, ha provocado que muchas de estas compañías que habitualmente comercializan el salmón, arrojen al mar toneladas de nutrientes de los desecho de pescados. Esto ha provocado un aumento desproporcionado de la cantidad de algas, incentivando así la denominada marea roja, que actualmente amenaza numerosos puntos pesqueros del Pacífico. Como se sabe, cuando se da este fenómeno el consumo de mariscos contaminados puede afectar seriamente la salud de las personas, incluso generar la muerte, y por eso las autoridades chilenas han llamado a la población a comprar estos productos solo en lugares autorizados, además de limitar al máximo la pesca hasta que el mal remita.

Esto quiere decir que Chiloé vive una catástrofe medioambiental en toda línea, y que como consecuencia de la misma, los pescadores son los que llevan la peor parte. Al no echarse a la mar, no pescan y por lo tanto no cobran ni pueden alimentar a sus familias. Pero lo peor de todo este cuadro, es que como siempre ocurre, fueron precisamente esos trabajadores y trabajadoras los que desde hace tiempo advirtieron al gobierno de Michelle Bachelet sobre la actitud criminal de las grandes empresas salmoneras, al irrespetar las normas básicas para no contaminar. Nada obtuvieron, ya que el gobierno hizo oídos sordos frente a demandas tan justas, y por supuesto los empresarios siguieron haciendo dinero y multiplicando sus maniobras de destruir el medioambiente.

sábado, 14 de marzo de 2015

INDUSTRIA SALMONERA EN CHILE, EXACERBANDO EL MONOPOLIO Y LA TRANSNACIONALIZACION


En enero se anunciaba la fusión de las salmoneras Aquachile y Marine Harvest, pudiendo la megaempresa que surja concentrar cerca del 26% de las concesiones de cultivo salmonídeo en el país, 350 concesiones para cultivo industrial y producir más de 190 mil toneladas. De materializarse esta alianza, la actividad nacional quedaría controlada por sólo 4 empresas que representan el 52%  del total de salmoneras. Sólo ayer despertaron las organizaciones medioambientalistas.    


El pasado 19 de enero se daba a conocer[1], urbi et orbi, el acuerdo de fusión entre las salmoneras AquaChile y Marine Harvest, la que podría tener lugar en el tercer trimestre de éste año. La primera, es un consorcio de extranjeros y de las familias ‘chilenas’ Puchi y Fisher; mientras que, la segunda, es una transnacional con base en Noruega y que representa la principal empresa mundial de salmón de piscifactoría.

De materializarse el acuerdo aquel, la megaempresa que surja concentrará cerca del 26% de las concesiones de cultivo salmonídeo a nivel nacional, reunirá 350 concesiones para cultivo industrial y cuya producción superaría las 190 mil toneladas. De materializarse esta alianza, la actividad nacional quedaría controlada por sólo cuatro empresas que representan el 52%  del total de salmoneras. 

Recordemos, antes de seguir, que sobre el 60% de la producción salmonídea en el mundo proviene de piscifactorías y que ella se ha incrementado en un 167% entre 2004 y 2013[2]. Que los principales países productores de salmón son Noruega, Chile, Escocia y Canadá. Que se requieren 3 kilos de otros peces silvestres, que pueden estar en peligro de extinción, para obtener sólo medio kilo de salmón[3]. Que la producción en piscifactorías es insustentable, contaminante y derrochadora. Algunas ‘granjas’ salmoneras chilenas se encuentran en fiordos de prístinas aguas profundas en la Patagonia, donde incluso una mínima contaminación puede ocasionar daños irreparables al ecosistema. Las ‘granjas’ de salmón más responsables, igualmente van a contaminar las aguas con antiparasitarios, productos químicos, y las heces de los peces. La industria del salmón cultivado chileno utiliza más de 300.000 kilos de antibióticos al año para mantener vivos sus peces, provocando resistencia bacteriana que afecta el ecosistema circundante y a las personas.

Por si fuera poco, los salarios de los trabajadores en la industria salmonera chilena son los peores[4] de los otorgados por los países productores. Los mejores sueldos se pagan muy lejos, en Noruega.

En lo estratégico, la inmensa, contaminante y depredadora producción salmonídea chilena tiene que ver con el patrón primario exportador con ventajas comparativas que nuestra clase dominante adoptó dependientemente y que nos impusiera, manu militari mediante, durante los “70s-“80s. Al mismo tiempo, es un sector que también expresa la extrema concentración y centralización de los capitales y de la producción actuales, en Chile y el orbe; en una palabra, existe en él un abismante monopolismo. Como que, al nivel mundial, son 15 las transnacionales que controlan el 70% de la producción salmonera.[5] En Chile, operaban hasta 2013 6 de ellas y que son las que han incorporado capitales chilenos dependientemente: Acuinova (filial de la transnacional española PescaNova), AquaChile, Blumar Seafoods, Camanchaca, Los Fiordos y Multiexport Foods, los que se integraron oficialmente a la coalición Global Salmon Initiative (GSI).

Por ello, es sólo un decir que se van a fundir dos empresas salmoneras de diferentes países; pues, en realidad, los que se imponen en ambas son los capitales de origen noruego. Pero todos los comprometidos ganan. A poco de anunciarse la fusión de AquaChile y Marine Harvest[6], las acciones de la primera se alzaron un 26%. Y antes, se habían elevado en un 20% las de M. Harvest ante los rumores de una posible fusión, pero con Invemar (la que no llegó a fructificar). Según la información oficial, M. Harvest Chile se incorporaría a AquaChile incluyendo los activos adquiridos en septiembre de 2014 de Acuinova[7]; es decir, restan 5 salmoneras usufructuando del mar chileno y podrían quedar sólo 4 de cristalizar aquel acuerdo (nada, nada de libremercado o liberalismo). Así, inmediatamente después de la potencial fusión, "los actuales accionistas de AquaChile serían dueños del 57,2% de las acciones de la entidad combinada y Marine Harvest sería dueño del 42,8% de las acciones de dicha entidad".