miércoles, 14 de diciembre de 2016

PRUEBA PISA: UNA HERRAMIENTA DE CONTROL QUE NO REFLEJA LO QUE SUCEDE EN CLASES


“La prueba PISA como herramienta de control”

Tal pareciera que bajo el empeño de elevar la “calidad educativa”, la única vía posible son las pruebas estandarizadas

Por María Ramos Casiano*
En El Universal (México) –public. 11/12/16

La prueba estandarizada que aplica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a través del Programa Internacional para la Evaluación de Alumnos (PISA), evalúa cada tres años a los treinta y cuatro países integrantes de dicho organismo y, a treinta y ocho países asociados, bajo el argumento de “medir el grado en el que los alumnos han adquirido conocimientos y habilidades necesarias para la participación en la sociedad del saber” (OCDE, 2016). La prueba es aplicada a los estudiantes de quince años que cursan secundaria y bachillerato, ya que son jóvenes cercanos a finalizar la educación obligatoria.

El pasado 5 de diciembre se dieron a conocer los resultados 2015. En el caso de México, la OCDE señala que “fueron decepcionantes”, al no alcanzar el nivel básico de competencias, con lo cual consideran, se expone a los jóvenes a no tener posibilidades profesionales en un mundo global.

En respuesta, el secretario de Educación, Aurelio Nuño, ha justificado el fracaso de las políticas educativas, señalando que los resultados de la fallida reforma educativa se mostrarán en el largo plazo pero, ¿qué buscan mostrar, acaso la aspiración del gobierno es sólo incrementar el puntaje de la prueba PISA? ¿Es ese el sentido de una transformación en la educación pública? Tal pareciera que sí, que bajo el empeño de elevar la “calidad educativa”, la única vía posible son las pruebas estandarizadas.

Lo que hoy se discute en México a raíz de la publicación de los resultados de PISA, también está en el debate internacional, con iniciativas como el “Manifiesto contra PISA y la lógica estandarizadora de la educación en el mundo”, la cual circula en las redes sociales a iniciativa de la Coalición Trinacional en Defensa de la Educación Pública y la Red Social para la Educación Pública en las Américas. Dicha iniciativa busca cuestionar el sistema PISA, no asumir sus resultados y sus puntajes como validación del estado de la educación en el mundo.

La prueba PISA será usada con diferentes fines: los países con puntajes altos se felicitarán a sí mismos por sus buenos resultados y justificarán que no haya aumento de presupuestos en educación. Los países con puestos más bajos, como México, harán señalamientos de culpa y aprovecharán los bajos resultados para impulsar políticas de control, que permitan a los organismos internacionales, como la OCDE, definir los objetivos, contenidos, la formación docente y el sentido de la educación toda.

Los resultados, en sí mismos, no pueden usarse como el indicador absoluto para validar la situación de la educación en el mundo. Sabemos que algo no anda bien en los sistemas educativos, por ello se debe reflexionar si lo que queremos para nuestros jóvenes es una educación que los entrene para las pruebas. Otra definición en la que la sociedad debe opinar es si el camino a seguir para mejorar la educación pasa por que los gobiernos sigan pagando miles de dólares a la OCDE por elaborar y aplicar estos exámenes, para que cada tres años nos digan que sigue mal el nivel educativo. Por cierto, en la versión para 2018, la prueba PISA se entregará a la millonaria empresa transnacional Pearson, por lo que los impuestos en México y de los 72 países en los que se aplica la prueba, servirán para enriquecer más a esa gran transnacional.

*Profesora de la Facultad de Economía e integrante del Centro de Análisis de Coyuntura Económica, Política y Social, CACEPS, UNAM.
caceps@gmail.com
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“La evaluación estandarizada no refleja lo que sucede en clase”: el caso mexicano

- No puede incidir en los resultados educativos, aseguraron expertos en foro
- Los fondos destinados a pruebas como PISA deberían dedicarse a escuelas y formación de maestros

Por Laura Poy Solano
En La Jornada –public. 11/12/16

Ante los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2015, que dieron para México los resultados más bajos de desempeño en ciencias, matemáticas y lectura de los 35 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), podemos concluir que no está mostrando lo que realmente pasa en el aula, afirmaron especialistas e investigadores.

Una evaluación estandarizada, señalaron, no puede recoger lo que pasa de forma cotidiana en los salones de clase. Lo hemos comprobado año con año y decenio tras decenio, por lo que no puede incidir en los resultados educativos.

Destacaron que México ha invertido enorme cantidad de recursos –tan sólo la aplicación de PISA 2015 implicó un pago de 44 millones de pesos– en este esquema de evaluaciones, que sólo reportan estancamiento, por lo que esos fondos deberían invertirse en las escuelas y en la formación de los maestros.

Durante los trabajos del tercer foro Hacia la construcción del proyecto de educación democrática, convocado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), Teresa Garduño, integrante del equipo académico del magisterio disidente y experta en el sistema educativo nacional, afirmó que lo que realmente se debe hacer es evaluar profundamente el trabajo en el aula, y eso sólo puede hacerse dentro del salón de clases y no con elementos externos.

En ese acto, realizado en la sede de la sección 9 de la Ciudad de México, se presentaron algunos avances del documento denominado Bases para una propuesta de educación democrática en México.

Hugo Casanova, profesor del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México e integrante de la comisión académica que asesora a la CNTE, destacó que se trata de un esfuerzo que ha recogido diversas propuestas del magisterio, pero con un profundo rigor académico, a fin de dar sustento y contenido a lo que sí podemos considerar una propuesta para abrir el debate sobre un verdadero proyecto alternativo de educación.

No se trata, dijo, de un documento estrictamente político, sino que busca tener una propuesta pedagógica, porque la CNTE tiene una expresión muy clara de lucha, pero con este esfuerzo lo que se demuestra es que al elaborar estas bases también hay una dimensión de aportación académica al debate central de para qué queremos la educación.

La CNTE y el equipo académico, en el que también participan Juan Manuel Rendón, ex rector de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, y César Navarro Gallegos, profesor investigador del Instituto Mora, entre otros, dijo, estamos privilegiando la propuesta académica, porque no tenemos un producto milagro ni plantear con soberbia que tenemos la razón, sino que tenemos una propuesta que aspira a sumarse a la reflexión educativa nacional.

Casanova, quien presentó los principales avances en la elaboración del documento, la que –aclaró– aún no ha concluido, indicó que enfrentamos un Estado que nos ha fallado en la vertebración de un proyecto educativo nacional, que es su responsabilidad, pero su propuesta ha generado muchos más problemas que las pretendidas soluciones que ofrecía. Es evidente que hay una crisis en la conducción de la educación en México.

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