El discurso oficial de los gobiernos de estos 28 años de falsa democracia, ese acerca de su “gran preocupación por la Educación”, queda desmentido por las cifras aportadas por diversos estudios internacionales sobre nuestro desempeño en dicho ámbito. Simplemente han administrado, mantenido y reproducido el inicuo y clasista sistema de dominación-explotación que tiene graves repercusiones, entre otras esferas, en lo que es la Educación Pública
En septiembre pasado la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó su informe Education at a Glance 2017: OECD Indicators, cuyo contenido y alcances pasaron interesadamente desapercibidos en
nuestro país. La publicación examina, para los 35 países miembros
de la organización y países asociados (como Brasil, Rusia, Argentina, China,
Colombia, entre otros), una serie de temas relevantes en educación: calidad de
los resultados de aprendizaje y su impacto, los contextos políticos y sociales
que dan forma a esos resultados, y –como buena instancia reformadora e
integradora del capital monopólico transnacional- recapitula sobre los retornos
privados y sociales de la inversión en educación.















