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Cro. Gonzalo Toro Garland |
Las condenas, de primera instancia, corresponden a los esbirros que hicieron desaparecer a 2 integrantes del MIR y a un campesino de Lautaro. Las diligencias, en tanto, persiguen saber la verdad sobre presos políticos que desaparecieron desde Colonia Dignidad
Algo de
justicia para los asesinos de los cros. Gonzalo Toro y Humberto Cerda
Por su responsabilidad en la detención y
desaparición forzada del militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria
MIR GONZALO TORO GARLAND, el ministro en visita extraordinaria para causas por
violaciones a los DD.HH. de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza
Espinosa, condenó a dos miembros del ejército en retiro y que fueran esbirros de
la siniestra Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), por su responsabilidad en el delito de desaparición
forzada de éste destacado profesor universitario de artes musicales, detenido
el 4 de abril de 1974 y de quien se pierde el rastro desde el interior del
Hospital Militar de Santiago a partir el 1 de agosto de dicho año.
En
el fallo (causa rol 107-2012), el ministro Carroza condenó a Manuel Carevic Cubillos y a Patricio Silva Abarca a penas de 541 días de presidio,
en calidad de cómplices de delito, lamentablemente con el beneficio de la
remisión condicional.
En
tanto, el médico Patricio Silva Garín fue absuelto por falta de participación
en los hechos. Esto último resulta inadmisible, toda vez que el ex coronel
Silva fungía como facultativo del Hospital Militar adonde fuera conducido
Gonzalo -que había resultado herido a bala cuando lo detuvieron- y que se
ocupaba de los detenidos por razones políticas en aquel recinto castrense. Cabe
recordar que el médico-milico tiene presencia en tres sonados crímenes
políticos, cuyas víctimas, por diferentes motivos, fueron enemigos del chacal Pinochet:
el general Augusto Lutz, José Tohá y Eduardo Frei Montalva. El ex jefe de
inteligencia del Ejército y el ministro de Allende fallecieron en el Hospital
Militar precisamente en 1974, mientras que el exmandatario murió en 1982.
En
la etapa de investigación, el ministro en visita logró establecer que:
"Gonzalo Toro Garlando, profesor de Artes Musicales de la Universidad de
Chile y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, el día 4 de abril
de 1974, alrededor de las 19:30 horas, es detenido en la vía pública,
presumiblemente en la plaza pública ubicada en calle Nueva de Matte con Huasco
o en su caso, en el frontis de la casa central, por agentes de la DINA, quienes
al aprehenderle le provocan heridas de bala que lo dejan en estado de gravedad
y en virtud de esas condiciones, se ven obligados a trasladarlos al Hospital
Militar, donde estuvo hospitalizado hasta el día 1 de agosto de 1974, fecha en
que se certifica por el subdirector médico en un documento oficial, que recibe
el alta -fojas 61-, y presumiblemente efectivos de la DINA lo retiran del
establecimiento y desde ese momento, se desconoce su paradero y hasta la fecha
no se tienen noticias de su persona".
El
día de su detención, el cro se había desempeñado normalmente en sus funciones
laborales en el Departamento Derechos de Autor de la Universidad de Chile,
donde, además, se desempeñaba como docente e investigador en la Facultad de
Ciencias y Artes Musicales. Por la tarde, después de regresar a su hogar,
Gonzalo salió de su domicilio indicando que regresaría en un momento, cuestión
que no ocurrió.
Gonzalo
Toro Fernández, hijo de Gonzalo, al momento de la detención de su padre se
encontraba cumpliendo con el Servicio Militar, siendo relevado del mismo al
informársele que su padre había sido herido en un enfrentamiento. Enterada de
esta situación, la esposa de Toro Garland, doña Maite Nicole Daiber Vuillemin,
recorrió postas, hospitales, el Instituto Médico Legal, la Secretaría Nacional
de Detenidos -SENDET-, los recintos habituales de detención, el Estadio Chile,
etc., en el intento de ubicar a su esposo.
Posteriormente,
un abogado que actuaba por encargo de Fernando Toro Garland (hermano y residente
en España) en el esclarecimiento de la desaparición de Gonzalo, se informó que
este último se encontraba en las instalaciones del Hospital Militar y que lo
estuvo durante algunos meses. Esta institución, negó hasta el mes de noviembre
que Gonzalo Toro se encontrara en ese recinto, reconociendo posteriormente su
hospitalización desde el 4 de abril y hasta el 1° de agosto de 1974, fecha en
que habría abandonado "por sus propios medios" el Hospital Militar.
Importantes
antecedentes, que complementan lo denunciado por sus familiares, lo constituye
la declaración prestada por la ex detenida y posterior colaboradora de la DINA,
Luz Arce Sandoval, ante la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. En
ella relata su detención y estadía en el Hospital Militar. En lo que respecta
al afectado afirma: "Despierto en una habitación que no era la 303, donde
me habían llevado al principio, sino que la siguiente. Me parece que ahí fue
cuando llegó Toro Garland, detenido que estaba herido con un balazo... Tenía
como 5 balazos; lo único que yo le pregunté era si quería que le mojara los
labios y me dijo que sí; le pregunté si podía hacer algo más por él y me dijo
'nunca te olvides de mi nombre'. Él debe haber estado en la pieza 304".
En
tanto, por su responsabilidad en la detención y desaparición forzada del también
militante del MIR HUMBERTO CERDA APARICIO (foto a la izquierda), el ministro antes mencionado condenó a tres conspicuos
genocidas de la DINA.
Los
condenados (causa rol 169-2013) son los reconocidos criminales de lesa humanidad Pedro Espinoza Bravo, Miguel Krassnoff Martchenko y Rolf Wenderoth Pozo, que lo fueron a penas de 5 años y un día de presidio, en
calidad de autores del delito.
En
la etapa de investigación, el ministro en visita logró establecer que alrededor
de las 8 horas del 10 de febrero de 1975, "Humberto Patricio Cerda
Aparicio, de 20 años de edad, militante del Movimiento de Izquierda
Revolucionaria (MIR), estudiante de radio y televisión del Instituto de
Electrónica "Gamma", es privado de libertad en la vía pública por
agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), cuando se trasladaba
desde el instituto a su domicilio, sin que existiese orden emanada de autoridad
legítima y competente que la justificase, y trasladado hasta el recinto de
Villa Grimaldi o Cuartel Terranova, centro de encierro y tortura de este
organismo de inteligencia, donde se le mantuvo privado de libertad sin derecho
ni orden legal, que lo justificase, encierro que pudo comprobarse por
declaraciones de testigos que no solo le vieron o supieron de su existencia en
el lugar, sino que también lograron comunicarse con él en el cautiverio,
ignorándose desde fines de febrero su paradero, así como la suerte que haya
corrido tanto física como psíquicamente, sin tener noticias de él ni tampoco
documento en que conste su defunción".
En
efecto, Oscar Hernán Angulo Matamala, quien conocía a éste compañero desde antes, por ser
ambos oriundos de la zona de Chillán, en declaración jurada del 23 de noviembre
de 1976 declara que estuvo detenido desde el 5 de febrero de 1975 hasta el 18
de noviembre de 1976. Que su detención la practicó la DINA y que durante tres
meses y medio estuvo recluido en el recinto secreto de la DINA denominado Villa
Grimaldi. Que durante su permanencia en dicho recinto pudo ver, entre otras
personas, a Patricio Humberto Cerda Aparicio. Este mismo testigo escribe una carta
a la madre del afectado en mayo de 1977, donde le agrega que Patricio fue
torturado con aplicación de corriente en la parrilla (catre de fierro, donde se
ataba a las víctimas para aplicarle corriente en distintas partes del cuerpo),
y que alrededor del 27 de febrero de 1975 fue aislado en el sector de La Torre
que era un antiguo depósito de agua potable, dividido en 9 estrechas celdas de
unos 80 cms. por lado y que el 29 del mismo mes, un grupo de 14 personas, entre
los que iba Sergio Lagos, fueron sacadas de Villa Grimaldi. A ellos se les dijo
que serían trasladados al recinto de Cuatro Alamos, pero allí nunca llegaron y
desde ese día se desconoce su paradero. Respecto al día que fueron trasladados,
hay otros testigos que dicen que fue el 28 de febrero. Algunas de las otras
personas sacadas desde Villa Grimaldi, el día 28 de febrero de 1975 y de las
cuales nunca más se supo son Manuel Edgardo Cortez Joo, Rodrigo Ugas Morales,
Carmen Díaz Darricarrere, Juan Carlos Perelman Ide e Iván Montti Cordero.
En
Lautaro, durante el toque de queda, ratis balearon e hicieron desaparecer a
Segundo Llancaqueo
El
ministro en visita extraordinaria para causas por violaciones a los DD.HH. de
la Corte de Apelaciones de Temuco, Álvaro Mesa Latorre, condenó a dos miembros
de la Policía de Investigaciones en retiro por su responsabilidad en el delito
de desaparición forzada (“secuestro calificado”) de SEGUNDO ELÍAS LLANCAQUEO MILLÁN. Tal ilícito fue perpetrado el 5 de abril de
1975, en la comuna de Lautaro.
En
el fallo (causa rol 113.997), el ministro Mesa condenó a José Amador Figueroa Toro a la
pena de 12 años de presidio efectivo, en calidad de autor del delito. En tanto,
Jorge Eusebio Barriga Soto fue condenado a 3 años de presidio como encubridor,
con el beneficio de la remisión condicional de la pena.
En
la etapa de investigación, el ministro en vista logró establecer: "Que la
noche del 5 de abril de 1975, en circunstancia en que la pareja de Llancaqueo
Millán se encontraba en su casa junto a las dos hijas pequeñas de esa relación,
su domicilio fue allanado violentamente por una patrulla compuesta por al menos
4 funcionarios de la Policía de Investigaciones de Lautaro, quienes procedieron
a sacarla a la fuerza de su hogar. Luego, dos de los policías la subieron a una
camioneta y la llevaron hasta el sector de la escuela de Vega Redonda, cercano
a su domicilio, mientras los otros funcionarios se quedaron en su casa junto a
sus dos hijas menores. Entre los oficiales que participaron del operativo, la
mujer pudo reconocer a José Amador Figueroa Toro".
El
fallo agrega que: "los familiares de Llancaqueo Millán, quienes vivían a
unos metros de su vivienda, escucharon esa misma noche ruidos provocados por
los funcionarios de Investigaciones de Lautaro, los disparos que efectuaron y
gritos de dolor de Llancaqueo Millán provenientes desde su domicilio, no
queriendo salir de sus casas por temor a lo que les pudiera ocurrir. Incluso,
Fernando Garcés Gutiérrez, profesor de la escuela de ese sector, que residía en
las cercanías del domicilio de Llancaqueo Millán, escuchó esa noche gritos de
auxilio y quejidos de una persona, no prestando mayor atención a aquello. Al
día siguiente, los familiares comprobaron que en las cercanías de su casa había
manchas de sangre y señales de haber arrastrado un cuerpo hacia el portón de salida
de su propiedad".
"(…)
la detención de Segundo Llancaqueo Millán, del operativo de búsqueda de
armamento y del escape del mismo, se enteró el Departamento de Informaciones de
la Policía de Investigaciones de Temuco, que se dedicaba a recopilar antecedentes
políticos de personas. Personal de esa oficina, entre ellos Carlos Zurita
Panguilef, participó en el operativo de búsqueda de armamento en la comuna de
Lautaro, observando que en ella participaron José Amador Figueroa Toro y Jorge
Eusebio Barriga Soto y las maniobras para frustrar la huida del detenido, entre
ellas disparos. Posteriormente, luego de este procedimiento Jorge Eusebio
Barriga Soto, fue objeto de burlas por lo ocurrido y reprimendas verbales por
parte de la superioridad. Tiempo después, a esa misma oficina de Temuco, a
través de telefonema, llegó información oficial desde la Comisaría de Lautaro,
indicando que a raíz del escape del detenido se inició su búsqueda resultando
fallecido producto de ello".
Por querella de AFDD de Talca
juez se apersona en la que fuera Colonia Dignidad
El
ministro en visita extraordinaria para causas por violaciones a los DD.HH. de
la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, se constituyó al interior del predio de la ex Colonia Dignidad,
ubicado en la comuna de Parral, para dirigir una serie de diligencias
contenidas en una querella presentada por la Agrupación de Familiares de
Detenidos Desaparecidos de Talca.

El
primer sitio que inspeccionó el ministro en visita corresponde al sector donde,
según testigos de los hechos, habrían sido quemados los restos de detenidos que
fueron ejecutados al interior de la colonia, a mediados de la década de los “70.
Posteriormente,
el magistrado concurrió al sector de Chenco, lugar donde testigos aseguran que
existiría una fosa con los restos de detenidos desaparecidos de la zona.

En
la diligencia, en ministro estuvo acompañado por el equipo de la Brigada de
Derechos Humanos de la PDI y funcionarios de la policía civil de Parral, además
participaron representantes de la AFDD de Parral, representantes del Programa
de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y abogados querellantes.
¡Ni Olvido Ni Perdón: Verdad, Justicia y
Memoria!
¡Sólo la Lucha y la Unidad Nos Harán Libres!
Colectivo
Acción Directa CAD –Chile
Enero 29 de 2018
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