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sábado, 1 de abril de 2017

FISCO DEBE INDEMNIZAR A FAMILIARES DE FERIANTES MASACRADOS EN EL PUENTE BULNES EN 1973

Leonilda Díaz, 14 años, asesinada estando embarazada 

Fueron 12 hombres y una niña de 14 años embarazada, casi todos feriantes de Puente Alto, asesinados a sangre fría por 6 carabineros en el puente Bulnes, sobre el río Mapocho. Su delito: reunirse para juntar fondos y cooperar con el funeral de un compañero asesinado antes por los mismos pacos. De los 6 verdugos, sólo uno fue condenado, guardando todos silencio sobre su ominosa acción, la cual se enmarca en la estrategia de terrorismo contra el pueblo aplicada por la dictadura cívico-militar

El Décimo Cuarto Juzgado Civil de Santiago condenó al Estado de Chile a pagar una indemnización total de veintidós millones de pesos a familiares de algunos de los 13 ejecutados políticos el 13 de octubre de 1973, los que fueron apresados por carabineros en Puente Alto y ametrallados en el puente Bulnes de Santiago.

Cabe consignar que la demanda original presentada por el abogado querellante reclamaba $300 millones para cada uno de los familiares, más reajustes e intereses, por todos los daños sufridos a causa del homicidio calificado de cuatro de las víctimas de aquella fatídica jornada. Sin embargo, el mentado juzgado y el Consejo de Defensa del Estado se encargaron de ahorrarle varios millones al fisco. Con todo, el hecho de acoger un tribunal la obligación fiscal de entregar una suma indemnizatoria a los familiares de los asesinados atestigua el carácter terrorista de Estado de la represión vivida por el pueblo chileno bajo dictadura.     

En el fallo (causa rol 11.552-2016), el juez Osvaldo Correa Rojas condenó al fisco a indemnizar a: Ana María Díaz Contreras, madre de Leónidas Díaz Díaz, con $10 millones; Claudio Bastías Leiva, hermano de Max Bastías Leiva, y Rossana Rodríguez Arancibia, hermana de Luis Rodríguez Arancibia, con $5 millones cada uno; y Angelina Vilca Contreras, hermana de Luis Vilca Contreras, con $2 millones.

Los cuatro trabajadores puentealtinos fueron ejecutados la noche del 13 de octubre de 1973, en el puente Bulnes, de la comuna de Santiago, tras ser detenidos en la quinta de recreo El Sauce de Puente Alto, delito que fue calificado como crimen de lesa humanidad por la Corte Suprema, en fallo dictado en diciembre de 2007.

“Que según ha entendido nuestra jurisprudencia, nos encontramos ante una acción que se sustenta en situaciones de carácter humanitaria y que por lo tanto debe sujetarse a normas, principios y reglas internacionales que conforman el ius cogens, propias del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. De acoger la tesis de prescriptibilidad planteada por la demandada, resultaría una grave infracción a las obligaciones internacionales que ha contraído nuestro país”, sostiene el fallo.

Resolución que agrega: “En efecto, Chile ha ratificado la Convención de Viena en 1980, la que en su artículo 27 establece que un Estado no puede invocar su propio derecho interno para eludir sus obligaciones internacionales, como por ejemplo –y como se ha venido señalando- la de reparación, norma que por lo demás, según nuestro ordenamiento interno tiene rango constitucional de acuerdo al artículo 5º de la Constitución Política del Estado, por lo que contrariar la norma mencionada sería incluso infringir a nuestro propio sistema jurídico”.

La horrorosa masacre de los 13 feriantes de Puente Alto

El sobreviviente Luis González Plaza
El 13 de octubre de 1973, una patrulla de Carabineros detuvo a catorce personas que se encontraban en la quinta de recreo El Sauce, en Puente Alto. Los llevaron a la 20ª Comisaría de esa localidad y, después, a la 4ª de Santiago. Avanzada la noche, los trasladaron apretujados y tendidos en el piso de vehículos policiales hasta el puente Bulnes, sobre el río Mapocho. Allí los ejecutaron con ráfagas de metralletas. El único sobreviviente de la masacre es Luis Abraham González Plaza, que entonces tenía 19 años. Aún atormentado por el recuerdo de la tragedia, Luis González decidió en 2007 romper su silencio.

Recuerda el fusilamiento como si hubiese sido ayer. "Es muy difícil hablar", dice. Las palabras brotan lentamente, cargadas de sentimiento y angustia: "Nos sacaron de última comisaría donde nos llevaron después del toque de queda, pasadas las diez de la noche. Eran los mismos vehículos, la comisión y el oficial al mando que nos había detenido", dice. Se formó una caravana de jeeps Land Rover al mando del capitán Fernando Galvarino Valenzuela Gallardo. Integraban la patrulla los cabos Arturo Cepeda Canelo, Héctor Reinaldo Valenzuela Gatto y Rubén Osvaldo Barría Igor (el único que ha sido condenado, a 10 años de cárcel, en 2007), y los carabineros García y Caballá. Otro involucrado, el carabinero Rolando César Morales Fernández, declaró ante el tribunal pero ha ocultado lo que sabe. Luis González sólo logró ver a cinco de los carabineros que participaron de la masacre en el Puente Bulnes. Dice que aún recuerda "sus rostros y voces".

"La patrulla irrumpió con prepotencia. Cuando nos tomaron detenidos nunca nos dijeron por qué razón. La patrulla fue por lo menos unas tres veces a Los Sauces a detener a más gente. Aún me pregunto por qué. Nada justifica lo que sucedió. No conocía a los demás, pero nos ubicábamos porque Puente Alto era en ese entonces un pueblo pequeño. Éramos conocidos del barrio. Unas veinte personas. Carabineros llegó a Los Sauces un cuarto para las cuatro de la tarde. El toque de queda comenzaba a las ocho de la tarde. Poco antes, soltaron a varias detenidos. Estuvimos más de seis horas en calabozos. Nos golpearon con pies, puños y culatazos. La niña (Leonilda Isabel Díaz Díaz) fue apartada. No hay ninguna justificación para lo que hicieron. En los calabozos estábamos esperando que nos liberaran. Nadie pensaba lo que iba a suceder. Nadie pensó que algo así ocurriría. Cuando el sargento escribiente de la comisaría dijo que todos éramos 'patos malos' de Puente Alto y que había que 'fusilarnos', no imaginamos que sería verdad. Nos llevaban boca abajo en los jeeps, unos sobre otros. A la niña la dejaron arriba de todos. Ella nos hablaba mientras éramos trasladados. Nos dijo que en las dos comisarías donde estuvimos la violaron. De pronto nos dimos cuenta que los vehículos no seguían el camino hacia el Estadio Nacional. Nos detuvimos en el Puente Bulnes, dónde entonces había unos basurales. Nos hicieron bajar a empujones y golpes y nos dijeron que 'arrancáramos' y dieron la orden de matar. 'Corran', nos dijeron… pero qué íbamos a correr… eran tres o cuatro metros… Nos dispararon ráfagas y algunos caímos al río. Me quedé sin movimiento, helado sintiendo el dolor de las heridas", relata. "Toda la patrulla de Carabineros disparó, eran seis policías. Ese lugar funcionaba como paredón. Pocos metros más allá habían fusilado al padre español Joan Alsina. Cuando nos dispararon, el niño menor de nosotros, que tenía 16 años (Jaime Max Bastías Martínez), se abrazó a mí y caímos juntos al río. Él recibió más impactos. Los carabineros bajaron a rematarnos uno a uno. Pensaron que yo estaba muerto y gracias a Dios no me moví. Todos los demás murieron esa noche", dice. "Al capitán a cargo de la patrulla no logré verlo nunca, pero lo escuché… Oí su voz cuando dio la orden y, luego, cuando los carabineros le decían: 'Orden cumplida, capitán'", recuerda Luis González Plaza, el único sobreviviente del fusilamiento.

A los catorce detenidos, la mayoría menores de edad, les dijeron primero que serían conducidos al Estadio Nacional: "Pero nos mintieron. Iban a matarnos y ellos lo sabían. Nuestros familiares fueron varias veces al Estadio y a otros centros de detención a buscarnos, pero nos habían fusilado". Para Luis González recordar este episodio de su vida es muy doloroso. Cada palabra le desgarra. Sus ojos se extravían, como si volviera a ver lo ocurrido esa noche.

El mayor de las víctimas tenía 26 años. La menor, una muchacha de 14 años, estaba embarazada de seis meses. Los ejecutados fueron Luis Alberto Verdejo Contreras (26), Luis Miguel Rodríguez Arancibia (23), Alfredo Andrés Moreno Vidal (23), Luis González Lazo (20), Luis Segundo Suazo Suazo (20), Domingo de la Cruz Morales Díaz (20), David Oliberto Gayoso González (18), Mario José Matus Santos (18), Luis Armando Toro Toro (17), Luis Humberto Toro Vidal (17), Rigoberto Enrique Julio Díaz (17), Jaime Max Bastías Martínez (17), y Leonilda Isabel Díaz Díaz (14).

Algunos de los ejecutados eran trabajadores de ferias libres en Puente Alto, quienes se encontraban el 13 de octubre de 1973 en la quinta de recreo "Los Sauces" esperando noticias del paradero de Carlos Duque Duque, otro feriante. Duque había sido detenido y ejecutado por carabineros de la 20ª Comisaría, el día 11 de octubre. Sus compañeros y amigos reunían fondos para el funeral. Luis Bastías Leiva -hermano de Jaime Bastías Martínez-, estaba al interior de "Los Sauces" cuando llegó la patrulla: "Todo ocurrió como un cuarto para las cuatro de la tarde. Habíamos llegado recién. Ni siquiera nos tomamos una copa. Carabineros, no puso en fila. Golpearon a la niña Leonilda Díaz con un casco. Nos llevaron a la Comisaría. Íbamos como en una lata de sardinas. El que levantaba la cabeza recibía un culatazo. Fui uno de esos, porque quería que alguien me viera. En la 20ª Comisaría un carabinero me conocía e intercedió por mí. Me soltaron cerca de las 20:00 horas. Pero mi hermano quedó detenido", dice.

¡Ni Olvido Ni Perdón: Verdad, Justicia y Memoria!
¡Sólo la Lucha y la Unidad Nos Harán Libres!


Colectivo Acción Directa CAD –Chile
Abril 1 de 2017

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