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domingo, 18 de noviembre de 2018

CAPITULO IV: SOLO UNA REVOLUCION EN NOSOTROS...


Invitamos a leer este Documento de 1969 a la luz del Chile 2018.  Debemos extraer de las experiencias pasadas aquellas pistas que no pueden conducir a construir un referente político capaz de aportar a un Movimiento Popular de tipo revolucionario, que no caiga en las ilusiones electorales y vaya desplegando las Ideas del cambio social profundo.  Es posible, es necesario.

BRIGADA DE PROPAGANDA MIR LUIS BARRA GARCÍA
Noviembre 18 de 2018


SÓLO UNA REVOLUCIÓN ENTRE NOSOTROS PUEDE LLEVARNOS A UNA REVOLUCIÓN EN CHILE

c) Condiciones necesarias para el inicio de la guerra.-

En 1967 postulamos una concepción acerca del inicio de la guerra y a grandes rasgos lo entramos a concretar.

1.- Se establece la diferencia entre lo que es el “inicio de la lucha armada” y “el asalto al poder”. El inicio de la guerra es el comienzo de un largo proceso armado, que no hace temblar ni amenaza el régimen, y cuyo papel es preparar las condiciones para el asalto al poder; este último constituye la etapa final de la guerra, la lucha directa por el poder, que amenaza y estremece el régimen de pies a cabeza.

Aparece como evidente que las condiciones necesarias para el inicio de la lucha armada son de menor envergadura que las necesarias para el asalto al poder y que lo primero prepara las condiciones para lo segundo.
2.- Se establecen como condiciones necesarias para el inicio de la guerra:
a) Que se evidencie un ascenso de la lucha de masas, que no exista un retroceso del movimiento obrero, que las masas vean la lucha armada como una de las posibles salidas, y que ésta pueda expresar un “sentir” de mayoría.
b) Que la organización se haya desarrollado en el sentido político y especialmente que cuente con un nivel difuso de presencia a plano nacional y con una base orgánica pequeña pero fuerte entre sectores sociales que nos interesan, que esté unida a ellos por cordones umbilicales orgánicos. Ello entre los obreros (en 25 a 30 sindicatos considerados importantes), entre los campesinos (influencia difusa y base orgánica en las zonas donde se quiere operar después), los pobladores (de Santiago, Valparaíso y Concepción) y los estudiantes.
c) Que hayamos formado políticamente a los cuadros, que ya tengamos claros materiales de propaganda para cada sector social, que hayamos realizado suficiente agitación, que gran parte de los militares haya recibido instrucción “intermedia”, que los problemas de clandestinidad no constituyan freno al accionar y, por último, que exista el desarrollo especial suficiente.
Referencia
Tesis político-militar; Diciembre 1967, publicado como tal y también como “Documentos Secretariado Nacional”, capítulo “Posibilidades de la Lucha Armada en Chile”.
Nos limitaremos a resaltar que todo lo anterior, siendo en general válido, es claramente insuficiente para entrar a resolver las cuestiones concretas que en este momento requerimos. Son, eso sí, las concepciones programáticas y estratégicas generales, que nos armarán conceptualmente, y a partir de las cuales, elaboraremos las precisiones acerca de una concepción del partido acorde con las necesidades actuales, las precisiones estratégicas y tácticas para el período y de esta desprenderemos un “qué hacer” concreto.
………….
IV.- QUE HA SIDO Y QUE ES NUESTRA ORGANIZACIÓN

Consideramos necesario estudiar el desarrollo de nuestra organización, si queremos transformarla. No podemos cambiar nada que no conozcamos, y nada conocemos si no lo vemos históricamente y, luego, en su realidad presente.
Es siempre difícil hacer un recuento histórico de un pasado reciente, pues no cicatrizan aún heridas, están demasiado frescos los hechos y, lo es más aún, si quien lo hace es parte comprometida. En la medida en que no pretendemos hacer una “Historia”, sino sólo un recuento, y no como historiadores, sino como dirección revolucionaria, resaltando lo que hoy parece importante y de allí concluyendo, lo emprenderemos.
a) Orígenes.-
1.- Después de la Revolución Cubana, se organizan un sinúmero de grupos revolucionarios, a cual más pequeño e inorgánico. En 1964 la campaña de Allende coge la atención de toda la izquierda, incluso la de los revolucionarios, los que tratan de “apoyarla criticamente”, de empujarla más a la izquierda. La perpectiva de un posible triunfo absorve a las masas de izquierda y aisla a los pocos revolucionarios.
Un pequeño número, grupo de cuadros de la juventud socialista, en su mayoría estudiantes de Concepción y Santiago, rompen por la izquierda con el PS, forman el MSR* y después se unen a la VPM en Febrero de 1964 (ésta era a su vez producto de la unión de la VM? con el PRT y en ella se encontraban viejos cuadros que habían roto con el POR, otro producto de la descomposición del POR en la década del 50, algunos que habían roto con el PC durante los hechos del 2 de Abril del 57, etc.).
En Mayo de 1964 se divide la VRM fundamentalmente porque ¿? De programa un sector (VRM- “vanguardia”) participa de la línea “pekinista” de un programa “democrático popular” que envuelve la alianza con sectores “antiimperialistas” de la burguesía, llama a luchar contra un “feudalismo agrario” y estatuye que los trotsquistas son “enemigos de la revolución”. El otro sector(VRM-“rebelde”), en cualquier caso se sitúa más cerca de “La Habana”, formula un programa “fundamentalmente socialista”, desconoce un “feudalismo agrario” o la existencia de una “burguesía antiimperialista” en Chile y no acepta rémoras estalinistas en sus estatutos.
2.- Con el triunfo de Frei y el fracaso de Allende se originó un retroceso del movimiento obrero, este confundió sus objetivos, olvidó sus enemigos, etc. En el seno de la Izquierda se produjo un gran desconcierto. En el año 1965 aparecieron las guerrillas peruanas y luego fueron aplastadas.
En agosto de 1965 la VRM-“Rebelde” se unía al PSP,(1)* naciendo entonces el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) (El PSP tomó en su seno viejos ex-dirigentes nacionales del PS, cuadros provenientes del POR y algunos jóvenes socialistas, con una precaria base orgánica en Coquimbo y Talca)
3.- Se estaba comenzando a formar un pensamiento coherente acerca de los objetivos por los que luchábamos, qué clases harían la Revolución, cuáles eran los enemigos, etc. Se estaba conformando un programa para la Revolución (2), se estaban agrupando hombres para cumplir esos objetivos y para nosotros se cerraba el período de reagrupación de fuerzas revolucionarias en Chile.
En el Congreso constituyente se dieron también algunas pautas generales acerca de la Estrategia y se “acordó” que la guerra no sería tipo “levantamiento general”, sino de tipo “irregular y prolongado” (3). Eso más los Estatutos y el Programa era todo lo que teníamos.
4.- No existía realidad orgánica alguna. Éramos algunas decenas de intelectuales, profesionales y estudiantes, algunos escasos y viejos cuadros pobladores y menos aún obreros. Solo existíamos en Santiago y recién comenzábamos en Concepción. No existía base orgánica real ni entre pobladores, ni obreros, menos aún entre campesinos. Entre los estudiantes sólo existían algo medianamente organizados en Concepción y menos todavía en Santiago.
Éramos un puñado de hombres sólo unidos por ideas imprecisas, propósitos generales y sin una responsabilidad de “hacer la Revolución” cueste lo que costara, sino sólo un “intentar” hacerlo.
b) Etapa de crecimiento inorgánico
1.- En los años 1966 y especialmente 67 la economía chilena comienza a resentirse origina los fenómenos de grave deterioro que le van a caracterizar en el período posterior; comienza también el ascenso de un proceso de izquierdización, el PS derriba a Ampuero y se inclina más a la izquierda.
En el plano internacional, la guerra del Vietnam se coloca en el centro de la política mundial. En América Latina se vive un auge de la lucha guerrillera, la Revolución Cubana hace explicito su propósito de ayudar en forma concreta al Movimiento Revolucionario, una ofensiva guerrillera aparece en Venezuela, Guatemala, Colombia y luego con el Che a la cabeza, en Bolivia.
2.- Nosotros, más por todo ello, que por nuestra capacidad orgánica crecemos, nos extendemos superficialmente a varias provincias, fundamentalmente todavía a base de estudiantes, profesionales y empleados. Solo en Concepción por éxitos obtenidos en la lucha estudiantil, se tiene mayor solidez y (…) comenzamos a penetrar algunos frentes de mineros y pobladores. En Santiago persiste la esencia de cuasi federación de grupos, inorgánicos y sin crecimiento si no es a base de clase media; no hay desarrollo en pobladores, en obreros, ni en campesinos. Formalmente existen los regionales de Coquimbo, Valparaíso, Chillán, Arauco y Temuco, los que en realidad, salvo Arauco, eran dependientes de Santiago y Concepción.
No sólo no había crecimiento orgánico hacia los sectores motrices, sino tampoco se veían los dispositivos orgánicos, ni las pautas de desarrollo, el “para qué” o el “por qué” de esas tareas. El más grande misterio era el “qué hacer” y lo más claro el conflicto árabe-israelí, la Revolución Cultural China, los problemas internos del Movimiento 13 de Noviembre, Guatemala, etc. (fueron temas de discusión que ocuparon reuniones completas del C. C., las que eran mensuales). No existía visión del trabajo, especialización de equipos, ni aparatos especializados de ningún tipo.
3.- El desarrollo de la Organización estaba dejado a la libre iniciativa y buena voluntad de los regionales, de las bases o de los sectores tendenciales. Los términos de factibilidad de las cosas eran siempre secundarias, se discutían temas sobre temas que en nada resolvían los problemas de la revolución y el resultado a que se llegaba no tenía importancia, pues nada se podía hacer para llevar nada a cabo, pues no había nivel orgánico suficiente para operar en ningún sentido. Todo se reducía a sacar las famosas “Declaraciones del Secretariado” (que hoy tanto algunos echan de menos) o a expresarlas “en el periódico” o en “la revista”. En la medida en que no existía perspectiva, ni estrategia, todo se dejaba al empirismo, nos reducíamos a responder a coyunturas o hechos circunstanciales, sin planificación de ningún tipo.
4.- Este período no fue del todo negativo. A través de las discusiones se formó toda una generación que posteriormente haría recambio de dirección, se ganó también una buena base de militantes, por inorgánica que fuera, nos extendimos a varias provincias, se ganó relativa presencia (…) y se acumuló (…) caudal de experiencia que sumado a los errores y defectos, enseñó lo que se debía hacer.
Fue una excelente experiencia para obtener la base orgánica y madurez política para saltar a otra etapa.
c) Desarrollo de la Organización.-
El Che había muerto en Bolivia, las guerrillas continuaban en algunos países de América Latina. El movimiento de masas en Chile adquiría cada vez características de mayor ascenso, se agudizaba la descomposición de los partidos centristas y la crisis de los reformistas. Se producía la masacre del 23 de Noviembre. Iban ya dos años y medio desde nuestro nacimiento y aún no rompíamos con nuestro carácter de “grupúsculo” inorgánico y puramente “ideológico”.
Un grupo de cuadros jóvenes se deciden a asumir la dirección, con el fin de dar un vuelco en el sentido y carácter de nuestro desarrollo. Concientes de la responsabilidad que asumían, buscan el compartir la dirección con sectores de la anterior, pero estos en su mayoría abandonan todo tipo de tareas después del Congreso Nacional de 1967.
Desarrollan, con la presión que entonces era posible y necesaria sus concepciones acerca de la lucha armada, su carácter, sus etapas, sus formas generales, etc., en relación a Chile como país concreto y definen como objetivo inmediato el “alcanzar las condiciones necesarias para el inicio de la lucha armada” (Gran importancia dan al intentar proyectar en desarrollo orgánico y político concreto, en hechos y acciones, todo lo que por dos años se venía discutiendo; para ello se destaca la importancia de organizarse, de la división del trabajo, de la diversificación a profundidad de las taraes, de la creación de comisiones, de penetrar entre los obreros, campesinos, pobladores y estudiantes y, por sobre todo, de dar una base orgánica real a la intención tantas veces proclamada de “hacer la lucha armada”, creando a partir de casi la nada, los aparatos especializados para ello.
Veremos este período más en detalle, pues de aquí concluiremos el estado actual de nuestra Organización, sus debilidades y las posibles salidas. La estudiaremos en tres sub-etapas.
1.- “Los primeros pasos” (Enero del 68 a Mayo del 68)
El Secretariado Nacional se propuso desarrollar especialmente los aparatos especiales y para ello concentró sus mejores cuadros en esas tareas. Nos parecía, y seguimos creyendolo, que ninguna organización revolucionaria puede desarrollar un aparato político, si éste no va respaldado por un desarrollo de las tareas especiales.
Se cayó de hecho en este período de una sobre-valoración de la madurez y desarrollo de las estructuras políticas. Sea que la nueva dirección provenía de jefes de frentes de masas o cuadros de regionales … (falta una línea)… dirección estaba (buscando?) se creyó que las (estructuras?)… políticas eran capaces de responder a las coyunturas políticas, hacerse cargo de la formación de cuadros, de organizarse, crecer. Etc.
No era así; el Comité Regional Santiago existía formalmente, pero salvo un débil desarrollo entre pobladores, el resto era una masa inorgánica; no existían bases obreras, ni campesinas; los estudiantes eran un conglomerado inorgánico y apolítico, AGP era un mito, etc. Incluso el Regional Concepción, al sacarle media docena de cuadros, pasó a retrasarse seriamente. Los Regionales de Coquimbo, Valparaíso, Temuco, eran irreales.
A todo esto es necesario agregar que fue justamente en este período cuando el gobierno llevó adelante el llamado “proceso al terrorismo”, en el cual tanto el Ministerio del Interior y la Policía Política como el ministro en visita Bañados se empecinaron en descargar sus golpes sobre nuestro Partido. Varios compañeros de nuestra organización cayeron detenidos, fueron incomunicados y golpeados, mientras otros eran implacablemente perseguidos. Esta represión selectiva significó una importante tensión en el Partido, una gran atención a las medidas de defensa y el obvio desvío transitorio de nuestras tareas.
En Mayo, el Secretariado reestudió la situación y concluyó que la base orgánica a partir de la cual se pretendió estructurar aparatos especializados era insuficiente. Se decidió a desarrollar las estructuras políticas, devolvió los mejores cuadros a sus frentes, e incluso algunos de sus miembros asumieron responsabilidades de las estructuras políticas intermedias; a la vez que mantenía en menor grado el desarrollo de las estructuras especiales. El análisis político del Secretariado que estudiaba el período y las generalidades acerca de las tareas, se plasmó en un documento presentado al Congreso Nacional Santiago de Junio de 1968, donde se precisaron los objetivos que debíamos proponernos en el seno del movimiento de masas, las formas de responder a la coyuntura (no caer en el sindicalismo, no dejarse absorber por la coyuntura), la actitud ante otras organizaciones, las perspectivas, etc. (5)

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