AL–QAEDA,
ISIS, NO HAY EFECTO SIN CAUSA
Que nada nace de la nada
Por Olivier Herrera Marín
Como presidente de
POETAP (Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía) lo primero son nuestras
condolencias y solidaridad con las familias de las víctimas, que todos somos
París, y se me nubla la vista y me faltan palabras para condenar con la máxima
energía el atentado criminal perpetrado contra el pueblo de París por los
zombis descerebrados del mal llamado estado islámico. Las elites financieras y
gobernantes ponen todas las trampas, las armas y las guerras, y los pueblos,
ponen el trabajo y las víctimas colaterales. No hay efecto sin causa, que la
materia ni se crea ni se destruye solo se transforma, nos dijo Antoine
Lavoisier. Y si en los tiempos de Nerón, Caracalla y Calígula todos los caminos
del terror conducían a Roma. En los tiempos de Reagan, Bush (padre e hijo) y
Obama todos los hilos del terror conducen al Pentágono y al despacho oval de la
Casa Blanca.
Desde
el origen de los tiempos en la noche sin historia, la humanidad, ha avanzado
paso a paso, cayendo, retrocediendo para reponerse y poder levantarse, y volver
a avanzar en base al esfuerzo y sacrificio asumido por sus más humildes y
preclaras inteligencias. Hemos recorrido
un largo y duro camino, regando los campos y las ciudades, los valles y las
calles con la sangre más inocente. La historia de la humanidad, desde Abel y
Caín hasta nuestros días, es la historia de la codicia, del saqueo de todas las
riquezas, fuentes de energía y demás recursos naturales de la Tierra, es la
historia del horror de las hambrunas y de la infamia, del terror de las
guerras.
No
hay efectos sin causas, y en la espiral del terror, TODOS, y los de abajo, más
que los de arriba, tenemos todas las de perder.
Son
incontables las muertes del hambre, de las guerras justas y humanitarias, y de
las guerras santas, de la vesánica locura de Al-Qaeda y de ISIS, y de sus
atentados terroristas en New York y Madrid, en Bali y Beirut, en París y Moscú,
en Siria e Irak… Los monstruos de la razón salidos de las madrasas de Arabia
Saudita y Paquistán, de los campos de entrenamiento y los laboratorios de
Frankenstein auspiciados y financiados por los petrodólares y los fondos
reservados del Sheriff de la Aldea Global, han hecho realidad el adagio
español, cría cuervos y te sacarán los ojos.