“Aprender de la vida de nuestros muertos”
En Diario-Radio U. de Chile –public. 3/4/18
Hace ya muchos años,
emprendí una investigación sobre desaparición forzada de personas en Chile. Por
ese entonces estudiaba en Francia y esa investigación devino tesis de
doctorado. Un tiempo considerable fue necesario para dar la tesis por
terminada. Y fue ahí, una vez el escrito concluido, sin ninguna posibilidad de
cambiar ya una coma, que me asaltó una duda. ¿No me había equivocado de
trabajo? ¿Era válido analizar la forma en que se mató en Chile sin prestar la
misma atención a la vida?
Si
bien esta dimensión no estaba ausente de la investigación, de pronto me parecía
que no ocupaba el lugar adecuado. Que la vida había quedado desplazada hacia un
lugar marginal, siendo que era central. Al menos por dos razones igualmente
importantes: porque esa vida contenía la explicación de la muerte; porque esa
vida, al igual que un libro abierto, contenía en potencia múltiples
enseñanzas para quien supiera leer. Yo no había sabido.



















