Cada
vez somos más las organizaciones político-sociales que convocamos a desplegar
éste viernes 28 de junio, por el centro de Santiago y ojalá por todo Chile, una
gran marcha Contra la Impunidad que se pretende imponer sobre atropellos a los
DD.HH. de ayer y hoy, así como en contra de la Amnistía para los criminales de
lesa humanidad que pretenden ser liberados por cretinos de la Nueva Minoría y
de la derecha; ¡Sólo la lucha y la unidad nos harán libres!
Convocatoria
Marcha Popular 28 de julio: “La impunidad respecto de los crímenes del pasado,
garantiza las injusticias de hoy”
Las violaciones a
los Derechos Humanos cometidas por la Dictadura cívico-militar no son un
problema del pasado.
Para poder reinstalar el modelo de explotación capitalista en nuestro país, se
tuvo que asesinar y hacer desaparecer a más de tres mil chilenos y chilenas, al
mismo tiempo que encarcelar, torturar y exiliar a cientos de miles más. Los pilares fundamentales que hoy sostienen
este sistema injusto, como las AFPs,
leyes laborales, falta de educación y salud gratuitas y de calidad,
Constitución del 80, privatizaciones de empresas estatales, tribunal
constitucional, explotación y depredación de los recursos naturales, entre
otras, sólo fueron posibles gracias a la
instauración de la violencia y el terror militar.
En
la actualidad, este modelo empresarial sigue intacto, administrado por los
gobiernos civiles de turno. Pero también persisten, anquilosados en las
instituciones de Estado, viejas prácticas represivas de la dictadura, como la
desaparición forzada a manos de Carabineros del joven Mapuche de 16 años José Huenante, en Puerto Montt, y José Vergara, de Alto Hospicio. En
Carabineros también recae la represión y la tortura a los movimientos sociales
y al Pueblo Mapuche, especialmente a estudiantes y menores de edad. Decenas de
asesinados dan cuenta de ello, entre los recordamos al estudiante Daniel Menco y los trabajadores Rodrigo Cisterna y Nelson Quichillao.
Las mismas prácticas que perduran en la institución mandatada para proteger los
derechos de los niños y las niñas de los sectores más desfavorecidos de nuestra
sociedad. Hoy es posible decir con indignación que los niños y las niñas del SENAME no supieron de la transición a
la democracia, que los abusos, maltrato, tortura y muerte a los que fueron y
son sometidos muestran la verdadera cara del modelo implantado.