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lunes, 19 de marzo de 2018

ANTONIA GARCIA: LA PREGUNTA DE ELIANA


“La pregunta de Eliana”

En Diario-Radio U. de Chile –public. 16/3/18

Suelo volver a la pregunta de Eliana. Una pregunta sobre cómo abordar con niños temas del pasado. A veces uno sintetiza buscando mayor claridad y dice: “dictadura”. O sea, ¿cómo hablar con niños de dictadura? Pero sabemos que la palabra dictadura no se explica a sí misma, que para hablar de dictadura es necesario hablar de democracia, articular los tiempos, pasado, presente, futuro, buscar puentes. Entender también lo que no dicen las palabras “dictadura”, “democracia”. Ir más allá.

Una de las cosas que más me interesó en la pregunta de Eliana, fue que contenía otra: la pregunta de una niña, su nieta. La niña quería saber. Estaba preocupada por su propia ignorancia en relación a ese pasado (“dictadura”).

viernes, 26 de enero de 2018

ANTONIA GARCIA: ESCENAS DE LECTURA


“Escenas de lectura”

En Diario-Radio U. de Chile –public. 21/1/18

En la casa de la Sra. B. la persona que leía era también la Sra. B. La madre. A la hora de la once, con la complicidad de su hermana, la Sra. B ponía la mesa, sentaba a los niños y repartía los versos lo mismo que el pan. Entre ruiditos de tazas, una que otra pregunta (¿té o café? ¿Hallulla o marraqueta?, la Sra. B. recitaba para sus hijos. Por ejemplo, Machado. El resto del tiempo trabajaba para sostener a la familia. La escena puede ubicarse a mediados o fines de los años 50, en Chile, en un barrio de Santiago. La Sra. B. recitaba y el té había que enfriarlo en un platito para que no se quemaran los niños. La Sra. B se sabía los versos de memoria.

Más o menos en la misma época, en otro país, don A. leía para sus hijos. Lo hacía en su casa que siempre tuvo el aspecto de una casa-taller. 

domingo, 14 de enero de 2018

EL PORQUE BOLAÑO Y LOS INFRARREALISTAS ODIABAN A OCTAVIO PAZ Y OTRAS HIERBAS


“El pasado infrarrealista de Bolaño”

A mediados de los 70, en México DF, una pandilla de amigos se propone “volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial”. El grupo lo conforman no más de treinta “alegres muchachos proletarios”. Y sus líderes: Roberto Bolaño y Mario Santiago –la dupla maldita de la literatura latinoamericana contemporánea- tienen apenas 23 años. Hoy ambos están muertos, pero sus indivisibles vidas-obras viven para contar el “sueño de los valientes que murieron por una quimera de mierda”

En Letras –public. 27/10/05

Roberto Bolaño llegó a México cuando tenía 15 años. Dos años después, en 1970, cambió el colegio por las calles y se afanó por convertirse en escritor. Sus padres, León Bolaño y Victoria Ávalos, simpatizaban con el gobierno de la Unidad Popular. Entonces el gobierno de Allende entusiasmaba a los intelectuales de izquierda en todo el mundo y México no era la excepción. Bolaño viajó a Chile a comienzos del 73 convencido de que quizás por primera vez la vida estaba en su país natal. La idea era combatir en la Resistencia, hacer la revolución.

jueves, 17 de agosto de 2017

ANTONIA GARCIA: LOS LIBROS, ESOS SERES QUERIDOS


“Los libros, esos seres queridos”

En Radio-Diario U. de Chile –public. 17/8/17

En un libro de próxima aparición puede leerse: “Mucha gente perdió sus libros en 1973 y en años posteriores. No hacía falta que vinieran a quemarlos. A menudo eran los propios dueños los que los quemaban o les rompían las hojas o les sacaban las tapas y, de manera general, los sometían a acciones involuntariamente violentas, como enterrarlos en cualquier parte tratando de recordar el lugar para venir a buscarlos más tarde. […] Todavía hoy, tantos años después, hay gente que busca sus libros”.

En el diario argentino Página/12 (edición del 16 de agosto) puede leerse que no solamente hay gente que busca sino también gente que encuentra. Se trata de una noticia extraordinaria. Invito al lector a leer la nota completa (“Tanto los huesos como los libros nos hablan de alguien”). Está escrita con el mayor de los cuidados por Silvina Friera. Con un cuidado no menor al que pusieron todos los que participaron en esa extraña aventura.

lunes, 2 de mayo de 2016

DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO, TPP Y EL DERECHO DE AUTOR


Derecho de autor:
DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO: ¿CUANDO PODREMOS CELEBRAR LA LECTURA?

A lo largo de los años hemos observado reiteradamente cómo la legislación pareciera haber olvidado el equilibrio entre el resguardo de las obras y el acceso a ellas por parte del público general

En Derechos Digitales –Public. 26/4/16

Hoy [se refiere al pasado 26/4] se conmemora el día internacional del libro y el derecho de autor. Sin embargo, resulta más adecuado replantear esta celebración de la siguiente forma: hoy recordamos a los libros y los puentes que trazan hacia nuevos y distintos saberes, a los que sólo podremos acceder libremente 70 años tras la muerte de su autora o autor. ¿Celebramos entonces el libro? Sí y no. Conmemoramos los diversos lugares a los que nos hemos transportado gracias a un libro, pero también recordamos un elemento que hoy parece indisociable de la discusión: los derechos de autoría –también conocidos como copyright en su formulación anglosajona. De esta manera más bien parece que celebramos tanto al libro como a la industria editorial.

El año 1710, con el establecimiento del Estatuto de la Reina Ana, traza el comienzo de un camino que ha buscado resguardar los derechos de copia y la autoría de las obras. A comienzos del XVIII se consideró que 14 años, prorrogables por el mismo período, era un lapsus suficiente en vistas de resguardar los intereses de autores y editores de obras originales. Recientemente, en el marco de las negociaciones del TPP, se extendió el plazo de protección de derechos de autor desde cincuenta años post-mortem hasta los setenta años.

A lo largo de los años hemos observado reiteradamente cómo la legislación pareciera haber olvidado el equilibrio entre el resguardo de las obras y el acceso a ellas por parte del público general. Todo ello, demás está decir, atendiendo muchas veces a los intereses de grandes industrias creativas y conglomerados comerciales que, como Disney, bogan regularmente en foros internacionales por mayores plazos de protección y, crecientemente, por un aumento en la existencia de medidas tecnológicas de protección –medidas que, por cierto, fueron igualmente incluidas en las negociaciones del TPP.

miércoles, 8 de abril de 2015

A ROBERTO BOLAÑO LO RECUERDAN EN BARCELONA (Y en Chile, ¿cuándo?)


Barcelona recuerda el paso de Roberto Bolaño por el Raval

EL CONSISTORIO INAUGURA UNA PLACA EN LA CALLE TALLERS, DONDE VIVIÓ EL ESCRITOR

Por Mercé Pérez Pons
El País[1], 8/04/15


Familiares y amigos de Bolaño acompañados de ediles 
del Ayuntamiento, ayer en la calle Tallers


Tenía 24 años y muy poco dinero cuando en 1977 el escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003) se mudó a Barcelona, donde ya se encontraba su madre, procedente de México. En la ciudad “de las genuflexiones y de los cordeles”, como describió en un verso de Los Perros románticos, Bolaño vivió en un piso humilde en el número 45 de la calle Tallers. El habitáculo era tan minúsculo, apenas medía 25 metros, que tenía que compartir un baño en el pasillo con otras viviendas sin ducha. El piso se alzaba en las inmediaciones de un antiguo convento, y en esa zona del barrio del Raval Bolaño leía y escribía, como en un bucle, y jugaba al futbolín.

Casi cuatro décadas después, el Ayuntamiento de Barcelona inauguró ayer una placa conmemorativa en la fachada del edificio, en un acto que contó con la presencia de la viuda y los hijos del escritor, hoy de culto. “Lo más seguro es que hubiera sido muy feliz”, dijo su hijo, Lautaro Bolaño, acompañado del teniente de alcalde de Cultura, Jaume Ciurana.

Cuando tenía dinero el autor de Los detectives salvajes tomaba café por la mañana en el bar Cèntric, en la calle Ramelleres, y té en la Granja Parisien. También a pocos metros de su casa Bolaño compraba las libretas marca Miquel Rius con las que escribía enfurecidamente y traducía poetas franceses “para antologías que no nos habían encargado”, con su habitual cigarrillo Ducados en la mano. Así lo recordó ayer su amigo, el también escritor Antoni G. Porta, quien pronunció una glosa. “Se me hace muy extraño regresar aquí 37 años después, ahora mismo no estoy seguro de poderlo llamar piso”, confesó.

Porta conoció a Bolaño en 1978, cuando acudió a visitarlo al piso de Tallers junto a Xavier Sabater, editor de la publicación La Cloaca. Forjaron una gran amistad y en la vivienda Bolaño le recibía como si fuese una “duquesa” francesa. Le ofrecía un refrigerio, que podía durar horas “no sé si porque éramos pobres o porque no teníamos dinero”, explicó Porta. “Aquí hicimos planes de vida y literarios. Aquí dijo que los años 80 serían nuestros, que solo teníamos que leer y perseverar. Aquí hablamos de Ezra Pound y James Joyce. Aquí descubrí que él vivía por la literatura, era su pasión, su obsesión”, sentenció Porta.