El
banco del desarrollo de los BRICS, ¿se creó como un acto de rebeldía contra el
actual orden financiero mundial?
Traducción
de: “BRICS
Development Bank an Instrument for Globalization”
Por Kerry R. Bolton*, en Foreign
Policy Journal
Publicado julio 14, 2015
La creación de un
banco del desarrollo por el grupo BRICS, la asociación de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, se
describe, tanto por los defensores como por los detractores de la mundialización[1] del
capital, como una rebelión en contra de la hegemonía del dólar de EE.UU. y un
desafío a esa mundialización por parte de las "economías emergentes".
¿Qué precisión tiene esta descripción? El concepto de BRICS fue planteado en
los términos del gran hacedor de la mundialización, Goldman Sachs. Las premisas
del banco del desarrollo parecen cercanas a las recomendaciones del capital
transnacional para una reforma económica mundial. ¿Podría ser el grupo BRICS
una nueva vía para que el capital transnacional pueda penetrar las
"economías emergentes", detrás de la fachada de "asistencia para
el desarrollo"? ¿Es el banco un
medio para integrar a Rusia en una economía mundial, distorsionando la visión rusa
de "Eurasia", así como la visión de "Europa" fue manipulada
por los plutócratas?
Los
BRICS y Goldman Sachs
Hace
rato que Goldman Sachs aprecia a China para la inversión. China está
considerada por Goldman Sachs como el eje de un nuevo orden económico mundial. Lloyd
Blankfein, CEO de Goldman Sachs, dijo recientemente en una conferencia
organizada por la Escuela de Economía y Administración de la Universidad de
Tsinghua que China se convertirá en el garante de una "orden económico
mundial", congratulándose por la ampliación del rol de China.
Instituciones como la Universidad de Tsinghua, que tiene una larga y estrecha
relación con Goldman Sachs y en donde, además, los pasantes de GS se preparan,
son parte de una relación mundial entrelazada que trasciende la política.
Blankfein, en su diálogo con Qian Yingyi, decano de economía y gestión de la
universidad, se refiere a los obstáculos políticos desafortunados que se han de
superar en la ampliación de este nuevo "orden mundial" (sic). Uno de
los principales obstáculos, a los que Blankfein se refiere, es la organización
laboral, que ha intentado resistir la desindustrialización occidental y la exportación
de los empleos[2].






















