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viernes, 27 de abril de 2018

ANI: SE VA UN ‘SOCIOLISTO’ Y LLEGA EX DE GENDARMERIA AL QUE SE LE MURIERON QUEMADOS 81 REOS

El nuevo aprendiz de policía-político Masferrer

Las labores de inteligencia sobre el ‘enemigo interno’ han seguido lo mismo desde 1990. De ellas se encargan las ramas castrenses y otro tanto han intentado realizar las diversas instancias que esta democracia de pacotilla ha ideado, desde ‘La Oficina’ hasta la ANI 

Este lunes 16 se supo que -a poco más de un mes de instalado el gobierno patronal- La Moneda decidió llenar uno de los puestos más complejos de la administración por la dificultad de encontrar candidatos capaces para el sapeo a alto nivel: la jefatura de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). Para apoltronarse ahí en Tenderini 115, Tatán Piñera designó al abogado Luis Masferrer, quien reemplazará a Gustavo Villalobos, un miembro del Partido exSocialista con mucha historia en dicho servicio.

martes, 3 de mayo de 2016

LA VOZ DISIDENTE, ¿ES MINORITARIA EN CHILE?


“NO SOMOS POCOS”

En Radio Universidad de Chile –public. 26/4/16

En estos días en que la muerte de un ex Presidente de la República ha vuelto a ser noticia, ha habido dos hechos llamativos. No me refiero a la cobertura mediática ni a la predominancia de un discurso que quiere ser dominante, que lo es y que, como total, es también discutido, cuestionado cuando no apedreado desde los márgenes. Casi se podría decir desde la vereda.

Precisamente, ese es el primer hecho: la piedra (simbólicamente hablando). La voluntad de decir: “en mi nombre, no”. La clara disconformidad que algunos han expresado con el discurso dominante. De memoria, cito el programa radial que Juan Pablo Cárdenas realizó hace unos días, los textos publicados por Víctor Herrero (en especial “Aylwin y yo”, que interpreta a una generación en muchos aspectos), el texto de Gabriel Boric publicado en otro medio, las cartas y comentarios de lectores y sin duda otros, muchos.

¿Cuántos? Precisamente, el otro hecho llamativo es la percepción que se tiene de esa voz. A modo de preámbulo, algunos autores se sitúan entre “los pocos” que disienten con el discurso que nos presenta al muerto como una figura respetable e incluso salvadora. Me surgen preguntas y las planteo desde la complicidad que me inspiran los autores: ¿somos, de verdad, pocos? ¿Es esa voz disidente minoritaria? ¿Qué tan minoritaria? ¿Cómo podemos estar seguros cuando todo está hecho para que esa voz no sea oída? ¿Para que no pueda mostrar la boca y el cuerpo de dónde emana?

No puedo no preguntar porque, por todos lados, veo personas que no aceptan discursos oficiales. Ni éste ni otros. Personas que desde hace mucho tiempo tienen un elaborado discurso crítico respecto al tipo de democracia que el muerto supo propiciar, asentar y defender cuando estaba vivo.

Hombres y mujeres de muy distintas edades, experiencias, tradiciones, que saben que la palabra democracia no es suficiente, que no basta, que no cierra, así como tampoco cierra ni basta la palabra dictadura, y que de una a otra, no sólo las diferencias cuentan sino también las continuidades: lo que democracia y dictadura tienen en común.

martes, 26 de abril de 2016

NELSON VILLAGRA: EN PECADO DE OPINOLOGIA


“En Pecado de Opinología”

Lunes, 25 de abril 2016
……………………………………

En Chile se ha opinado bastante sobre Aylwin a propósito de su fallecimiento.

Como ciudadano, testigo y masa participante de los años 70, golpe y transición, también me he quedado con una opinión.

Cortito y macollao: no sólo la “justicia en la medida de lo posible”, es una vieja práctica de la idiosincrasia chilena. Quiero decir que la primera Junta de Gobierno de 1810 ya ejerció ese concepto: “Independencia en la medida de la posible”. Si no hubiera existido Cancha rayada y Maipú, todavía andaríamos con pelucas.

En mi opinión - ¡cómo estoy de opinante hoy día! – el desarrollo de mi país independiente, lo ha venido ejerciendo una clase dominante “en la medida de lo posible”, es decir, en la medida que se lo han permitido sus bolsillos privados, y la metrópolis de turno en las diferentes épocas.

¿Pruebas al canto?: los reclamos por un desarrollo socioeconómico verdaderamente nacional e independiente ha sido bandera permanente de los sectores postergados: obreros, campesinos, estudiantes, empleados, profesionales e intelectuales, hasta el presente.


¿Y en cuanto al señor Aylwin…? Al parecer los hechos a veces definen al hombre, aun quizás si en contra de su íntima voluntad... Yo pienso en Aylwin…, y se me viene a la mente el personaje histórico Pilatos…

martes, 19 de abril de 2016

HA MUERTO PATRICIO AYLWIN, UN GOLPISTA IMPENITENTE


Éste martes 19, ha fallecido Patricio Aylwin, un golpista de la primera hora; uno de los confabulados en los acuerdos de fines de los “80s que sustentan la semi-dictadura de baja intensidad que vino a continuación; un politicastro que de no ser por 17 años de dictadura jamás habría sido presidente; en fin, un fiel representante de los politicastros camaleónicos, quienes, golpistas ayer, hoy insisten con hacernos tragar esta democracia gorila, esa que apesta con lo de la “justicia en la medida de lo posible”.
Les dejamos una semblanza muy lúcida sobre tal espécimen, surgida de la pluma de José Venturelli, uno que bien sabe lo que significó la dictadura cívico-militar y la administración del modelo por parte de los diversos gobiernos en estos últimos 25 años        


Los Derechos Humanos nunca fueron su causa. Siempre fue igual. Tener la razón antes del golpe y justificarlo casi 40 años más tarde, es ser golpista de corazón. Especialmente, cuando tuvo la posibilidad de mejorar los derechos humanos y no lo hizo.

El Mostrador de hoy [27/5/12 –nota del CAD] entrega unas declaraciones de Patricio Aylwin, ex-primer presidente post dictadura, que concuerdan con su posición política histórica. Ahora que no tiene opciones electorales personales, vuelve a reconocer su posición de político golpista. Acusa a Allende de lo que él mismo fue y da carácter de popular a Pinochet. No dice, lo que sí se sabe: de que fue muy hábil y que siempre tuvo avidez por el poder. 

Más detalles salen en la entrevista en El País Internacional, donde hay mucha frivolidad personal y autosuficiencia... malos elementos para hacer juicios políticos. Es fácil "cargarle los dados al muerto" que defendió sus principios y los principios democráticos con su vida.

Sus carreras pro-golpe en los años del gobierno de Allende no se olvidan. Que siga repitiendo "a conciencia" que no intervino no es que esté "gaga", como algunos pretenden... A lo más se trata de alguien que simplemente ha perdido la capacidad de la autocrítica y ya no sabe esconderse como antes, bajo un aire bonachón en una farándula originalmente inocentona. Al decir “(Allende) Hizo un mal gobierno y que el Gobierno cayó por debilidades de él y de su gente”, e insistir que de ser de nuevo así "habría vuelto a ser oposición". Es decir, volvería a llamar al golpe y a apoyarlo hasta retrospectivamente, como lo hace ahora. Los golpistas nunca dejan de ser lo que han sido. No se corrigen... Nunca.

miércoles, 19 de agosto de 2015

ANDRES FIGUEROA ENTREVISTA A VERONICA DE NEGRI, MADRE DEL JOVEN QUEMADO EN DICTADURA


“En Chile la represión sigue, como sigue el programa impuesto por Pinochet”

Entrevista con Verónica de Negri, madre del joven fotógrafo Rodrigo Rojas, quemado vivo por militares el 2 de julio de 1986 y muerto 4 días después en el marco de una jornada de protesta contra la tiranía y reprimida por un operativo conjunto. “Yo también acuso de encubrimiento y traición a los 4 gobiernos civiles de la Concertación de Partidos por la Democracia (Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet), y al ex presidente de la Alianza, Sebastián Piñera.”

Por Andrés Figueroa Cornejo

-En medio de una de las más grandes jornadas de protesta contra la tiranía pinochetista, régimen que instauró un capitalismo de vanguardia que funcionaría ejemplarmente a escala mundial, el 2 de julio de 1986 se cometieron dos crímenes atroces contra los jóvenes Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas de Negri. Ambos fueron rociados con combustible y quemados vivo por militares del Ejército de Chile a pocas calles de la Alameda de la capital andina. Luego de ser quemados, los jóvenes fueron envueltos con frazadas por los uniformados y arrojados a un sitio eriazo en la comuna de Quilicura, a 20 kilómetros de donde se cometió el crimen. Carmen Gloria logró sobrevivir milagrosamente. En cambio, el fotógrafo de 19 años, Rodrigo Rojas, murió 4 días después, el 6 de julio. Verónica de Negri es la madre de Rodrigo. ¿Quiénes fueron los culpables, Verónica?

“Aquí tenemos implicados desde el dictador Augusto Pinochet hacia abajo. Finalmente contamos con un documento que certifica que Augusto Pinochet Ugarte estuvo involucrado en la muerte de mi hijo, algo que yo vengo denunciando por más de 29 años. Siempre intentaron tildarme de ‘loca’, pero por fin tengo los papeles que acreditan que ese día el dictador tuvo relación directa en impedir que en esa jornada hubiera más detenidos, en impedir que hubiera más testimonios por parte de los milicos; y en reprimir a los que declararon como testigos oculares. Además, Pinochet impidió que Rodrigo tuviera el tratamiento correspondiente en la Posta Central de Santiago.”

-Rodrigo falleció el 6 de julio de 1986, a los pocos días de ser quemado vivo. ¿Quiénes son los demás  implicados?

“Después de Pinochet está el Ex vice comandante del Ejército, Santiago Sinclair Oyaneder. También se encuentra el entonces General Director de Carabineros, Rodolfo Stange, de acuerdo a documentos desclasificados de Estados Unidos que señalan que Stange envió la información a Pinochet. En nuestro caso siempre se habló de que carabineros no estuvo ligado en el asesinato, pero ahora sabemos que no sólo participó el Ejército. Fue un operativo conjunto entre carabineros y militares. 

sábado, 1 de agosto de 2015

“JUSTICIA EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE”, VERSION 2.0


“A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad”
Víctor Hugo

En los albores de la pseudodemocracia en curso, exactamente el 9 de febrero de 1991, al recibir el informe de la comisión de verdad y (nótese) reconciliación (como si víctimas y victimarios pudieran componérselas cual si en Chile no hubiera pasado nada) o Rettig, el golpista encumbrado a presidente Patricio Aylwin dijo una frase para el bronce, pero de las ignominias: “La conciencia moral de la nación exige que se esclarezca la verdad de lo ocurrido en la materia, por dolorosa que sea, y, sobre la base de esa verdad, se busque la justicia en la medida de lo posible[1].

Y así no más ha sido hasta hoy respecto de los crímenes contra los Derechos Humanos: algo de verdad por aquí[2] y por allá[3] y justicia hasta donde no les duela a las derechas política y económica, a las FFAA y carabineros; es decir, a los culpables directos e indirectos de los más de 3.500 asesinatos, 1.200 casos de detenidos desaparecidos notificados, entre 45 y 65 mil presos políticos, y cerca de un millón de exiliados, todos crímenes cometidos entre 1973-1990.

Claro que la esencia inmoral de esa “justicia en la medida de lo posible” se ha extendido a todas las esferas de la vida social chilena, dado que las fuerzas mantenedoras y reproductoras del sistema de dominación heredado de la dictadura cívico-militar, encarnadas antes en la Concertación y desde hace un par de años por la gobernante Nueva Mayoría (NM), se han jugado por enteras para lograr que todo siga más o menos lo mismo que hace 5 lustros y no cuestionarse la realidad que nos toca. Así, no es raro que persista un Estado que subsidia a unos pocos chilenos con platas que son de todos los chilenos; un Estado que dejó en manos del capital monopólico-financiero la industria, las obras públicas, el comercio exterior y los servicios públicos; un sistema previsional, basado en las AFP, que es un inmenso negociado para un puñado de grupos financieros y que deja en la indefensión a la mayoría de l@s jubilad@s; unos sistemas públicos de salud y educación pauperizados e inermes ante los subsidios que, a despecho de lo que debiera ser, les son entregados generosamente a los capitales privados invertidos en esas áreas; una política de vivienda social en manos de la banca y de financieras, que igualmente obtienen pingues ganancias gracias al apoyo del Tata Estado. En fin, resulta muy abultado el listado de lo que los grupos mantenedores y sustentadores de éste inicuo sistema han dejado hacer o no han querido remediar, por aquello de que se impusieron unos antipopulares límites.

lunes, 28 de mayo de 2012

LA MIRADA HISTÓRICA DEL PARTIDO DEMÓCRATA CRISTIANO: MENTIR, PUES ALGO QUEDA, O NO FALTAN QUIENES QUIEREN LLEGAR A ACUERDOS CON ELLOS.


Completamente convencido de que debemos aportar en la construcción de un muy amplio frente, de todas las organizaciones –también algunos partidos, incluyendo a la democracia cristiana– que se comprometan a luchar por efectiva democracia, justa y solidaria, a partir de un programa mínimo común, mis preocupaciones esenciales se han concentrado en el presente y en los futuros. Por eso –y todavía con mayor entrega desde que emergieron las ejemplares movilizaciones de estudiantes y de numerosas entidades populares–, he evitado polémicas sobre los roles que han tenido diferentes sectores en nuestra historia aún reciente, a pesar de que, en varias ocasiones, me fue muy difícil callar demasiada indignación.

 Pero, hay situaciones que son absolutamente intolerables, como la que sufrí esta mañana, al leer en La Tercera* y –más tarde, debido a su extraño atraso hasta mediodía– en el portal electrónico de EMOL/El Mercurio* artículos refiriendo una entrevista de Patricio Aylwin en el diario español El País*. ¿Hasta cuándo sesgan, deturpan, mienten y difaman, impunemente?, no pude evitar de gritar, furioso.

 Ya transcurrida una intensa jornada de trabajo, entendí que no debo acostarme antes de escribir –aunque muy breve y superficial, pues mi lunes comenzará tempranísimo– al menos una primera opinión acerca de esas declaraciones.

 En su larga conversación con la periodista, ninguna autocrítica de Patricio Aylwin hubo –¿su muy prolongada carrera política fue perfecta?–, tampoco ni leves reprobaciones al dictador Augusto Pinochet Ugarte y sí categóricas descalificaciones contra Salvador Allende.

 Así, "Sabía hacerse el simpático cuando quería. Era socarrón y diablito, jugaba para su propio lado", ilustra Aylwin hablando de Pinochet; agregando su apreciación por cuanto este tirano hizo durante la dictadura: "Pinochet representaba, por una parte, orden, seguridad, respeto, autoridad. Y, por otra, una economía de mercado que iba a permitir la prosperidad del país. Esos fueron los dos factores definitorios, y por eso Pinochet fue popular. Era un dictador, pero popular". Respecto a la brutal y cobarde represión, persiguiendo, vejando, encarcelando, deportando, exilando, torturando y asesinando a centenas de miles de compatriotas, a la híper explotación de los trabajadores y al gigantesco saqueo del País ni una palabra dijo Aylwin.

 Además, en su especie de defensa del dictador, Aylwin incurre en burda contradicción, afirmando que “Los problemas de Estado se deben juzgar dentro del país” –cuando ataca al juez español Baltasar Garzón, que logró la detención de Pinochet en Londres– y “No habría sido viable juzgar a Pinochet”. O sea, con este lapso, Aylwin trasparenta –tal vez involuntariamente– la decisión política de no hacer pagar sus gravísimos crímenes al dictador, como de hecho ocurrió: murió en la cama y tuvo obscenos homenajes en sus funerales, con rango de oficial superior, cuando lo mínimamente justo habría sido degradarlo a soldado raso y expulsarlo del Ejército.

 Desde el extremo opuesto, Aylwin embiste contra el Presidente del Gobierno Popular dictaminando "Allende terminó demostrando que no fue buen político, porque si hubiera sido buen político no habría pasado lo que le pasó". Y, peor, asevera que "hizo un mal gobierno y que el Gobierno cayó por debilidades de él y de su gente", para llegar a una grosera conclusión: “el Golpe se habría producido sin la ayuda de Estados Unidos. Estados Unidos lo empujó, pero la mayoría del país rechazaba la política de la Unidad Popular, eso era evidente”, que complementa negando cualquier participación –suya y del Partido Demócrata Cristiano– en el golpe militar: “Eso puedo asegurarlo de manera absoluta, en conciencia [...]. Estuvimos interesados en cambiar la orientación del gobierno de Allende, pero no en derrocarlo. El golpe militar fue otra cosa”, agregó.

 Estando obligado a concluir (¡por ahora!) ya ni siquiera podré enunciar algunos aspectos marcadores, como la completamente documentada reunión –entre Nixon, Kissinger, el presidente mundial de la Pepsi-Cola y Agustín Edwards Eastman, el 15 de septiembre de 1970, apenas once días después de Allende haber obtenido la primera mayoría en las elecciones– en la Casa Blanca, que decidió impedir que él asumiera o, si lo hiciese, destruir su gobierno, por cualquier medio, ni las investigaciones de Patricia Verdugo sobre la intervención estadounidense en Chile, incluyendo los muchos millones de dólares que invirtieron en la campaña de Eduardo Frei Montalva; el asustador discurso del entonces Ministro de Hacienda**, a mediados de septiembre de 1970, provocando corridas a los bancos y cuantiosa exportación de capitales (dos meses antes de que Allende fuese investido en la Presidencia de la República); las tenebrosas maniobras del sector freista, con apoyo de la CIA, para que el Congreso Pleno eligiera a Jorge Alessandri, que inmediatamente renunciaría; la activa participación de una estudiante**–posteriormente ministra y senadora–, en la Universidad de Chile, dentro del frente anti Gobierno Popular, con toda la derecha y los terroristas de Patria y Libertad; la fracasada reunión de Salvador Allende con Patricio Aylwin, en la presencia del cardenal Silva Henríquez, el 17 de agosto de 1973, cuando el Presidente informó que llamaría a un plebiscito, para que el pueblo se pronunciara sobre su continuidad, o no, en el cargo, en la mañana del 11 de septiembre, desde la Universidad Técnica del Estado…

 No pudiendo profundizar en la historia, me limito a transcribir parte de tres comentarios –ni con ínfimas sombritas de izquierdismo– publicados por El Mercurio, hace cerca de diez meses; la dupla inicial atacando la serie televisiva Los archivos del Cardenal y el tercero falazmente procurando justificar el cobarde bombardeo aéreo de La Moneda: “Ellos no deben avergonzarse hoy de haber combatido a Allende, como lo justificaron por escrito Frei padre y el Presidente Aylwin. Muchos DC trabajaron con los militares hasta el final y no por eso son cómplices en los crímenes que se cometieron.” (Carlos Larraín – 20 de julio de 2011) – “… sería importante recordar la Declaración de la Cámara de Diputados de fecha 22 de agosto de 1973 y los conceptos que sobre el gobierno de Allende expresara el ex presidente Eduardo Frei Montalva al dirigirse al democratacristiano italiano Mariano Rumor en carta del 8 de noviembre del mismo año.” – (Arturo Miguel Bañados – 25 de julio de 2011) – “No hubo acusación ni acuerdo sensato, porque la derecha hasta los primeros días de 1971 estaba aturdida y paralizada por la derrota en las elecciones presidenciales, y en la Democracia Cristiana, sólo en marzo de 1971 comenzó a notarse la mano del liderato de Eduardo Frei Montalva. [] La Declaración de la Cámara de agosto de 1973, como las posteriores de don Eduardo y don Patricio, deben ser comprendidas dentro de esta sensación de abismo que se abría entre ambas probabilidades.” (Joaquín Fermandois – 26 de julio).

 Me despido deseando que los hechos históricos sean respetados, especialmente por quienes mayores responsabilidades han tenido y recordando que el partido de Patricio Aylwin también ha sido de Bernardo Leighton, Radomiro Tomic y Patricia Verdugo, entre otras(os) auténticas(os) demócratas y cristianas(os).