LOS
SOSPECHOSOS DE SIEMPRE NO SON LOS SALVADORES
Día a día los chilenos somos sorprendidos
por el impacto de las noticias referidas principalmente en temas de la delincuencia de cuello y corbata, que solo han hecho aumentar la rabia, la ira, la indignación y, porque no decirlo, un sentimiento de rebelión contra
quienes han sido los causantes del
debilitamiento de la institucionalidad de nuestro país y que peligrosamente
están poniendo en riesgo la democracia.
Me refiero a quienes se enquistaron en
el poder a contar de los años 90, so pretexto de haber luchado por la recuperación
de la democracia y que finalmente terminaron aprovechándose de la misma con actos de corrupción, cohecho, malversación
de fondos públicos, colusión, lavados de
activos, uso de tráfico de influencia, falta de transparencia, tanto en los
negocios como en la inserción de familiares a los organismo públicos y empresas
del estado, haciéndole creer al resto de la sociedad que realmente existe la
meritocracia, y solo han permitido la creación de una nueva
casta social, donde pasamos de un gobierno que llegó producto de un golpe cívico-militar
a gobiernos "democráticos" incorporándose a ellos un grupo de golpistas
democrático cuyo mejor rostro lo encarna, el financiamiento económico a distintos
políticos y partidos políticos a través
de empresas privatizadas como SQM.
Sumado a todo lo anterior vemos como miles de nuestros compatriotas pierden todos
sus ahorros producto de la ambición desmesurada, al invertir fuertes sumas en empresas
de inversiones piramidales - donde los entes reguladores no cumplen ningún rol
preventivo -, con controles rigurosos que permitan anticipar hechos como los
ocurridos últimamente con las empresa AC Inversiones, Rodríguez & Rodríguez,
pareciera ser que este país está funcionando y sólo funciona con las espurias
reglas del mercado, en abierto abandono
de la ciudadanía.
A pesar de todas las triquiñuelas que están
ocurriendo en nuestra sociedad últimamente, pienso que debemos seguir
manteniendo una mirada positiva y hacer carne nuestro propio idealismo de
luchar por un Chile mejor y más justo. Vale recordar la canción de los Iracundos, que decía en parte así: ¨ Bajo un monte
lleno de dinero y ambiciones, siempre debe haber ese algo que no muere, muchos
al luchar ya se han cansado y no creen más en nada de lo bueno de este mundo, y
la lluvia caerá y luego vendrá el sereno ”.
Tengo la absoluta convicción que vendrá el sereno para los millones de ciudadanos honestos, que con su
esfuerzo y trabajo piensan en un
mejor bienestar de nuestros país, aquellos
que no tienen "pitutos", aquellos que no tienen dinero para sobornar a quienes
tienen el poder para lograr ventajas comparativas, aquellos que aún esperan con
ilusión vivir una vida digna, aquellos que al final del tiempo trabajado aun
ingenuamente abogan por tener una
pensión digna, aquellos ancianos que esperan una atención digna y oportuna de
salud, aquellos que visualizar con más
optimismo ese Chile por el que lucharon hombres honestos en la historia reciente
de nuestros país.