Mientras
sus dirigentes se resisten a que sean investigadas las implicancias del caso
Caval y hacen la vista gorda sobre la ignominiosa y evidente corrupción de
Rossi, las bases no logran poner en cuestión a la camorra que secuestró al
otrora referente de la izquierda y del campo popular
En verdad, no era de extrañar que el diputado Osvaldo
Andrade, ex presidente del ‘Partido que fuera Socialista’, rechazara
éste martes 29 aumentar el plazo de la comisión de la cámara que investiga
las ilegales andanzas del hijo y la nuera de Bachelet. Con ello, consiguió que el
trabajo de dicha instancia se extinguiera al siguiente día y que sólo le
restasen 15 días para realizar el informe de lo que alcanzó a revisar.
Claro, se podrá
asegurar que el fruto de dichas comisiones pesa menos que un paquete de
cabritas, pero, al menos, sirven para sacar a la luz esos trapos sucios que, en
este caso, Andrade no desea que aparezcan.
El
rechazo de la prórroga por otros 30 días se dio a causa de los votos en contra
de los diputados Osvaldo Andrade (PS) y Enrique Jaramillo (PPD). La derechista
Alianza, que en donde las dan las toma, aprovechó de acusar presiones por parte
de la presidencia e incluso intentos de blindar tanto a Bachelet como a su hijo,
el tontón Sebastián Dávalos.
Y
la oposición del ‘sociolisto’ Andrade se da justo cuando habían nuevos y
substanciosos antecedentes: la polémica por la solicitud personal de parte del vástago
para formatear, a la mala, el computador que utilizaba cuando trabajaba como
director sociocultural de La Moneda (de hecho, quedó inutilizable), justo tras
renunciar en medio del inicio de las indagatorias del Ministerio Público; que el
administrador presidencial, que es de confianza exclusiva de la presidenta,
Cristián Riquelme, sabía del caso Caval cuando se reunió en abril pasado con el
lobista de la UDI Juan Díaz en la misma casa de gobierno, según aquel, sin
saber que estaba relacionado con los turbios negocios de la nuera Natalia
Compagnon. No obstante, igualmente recibió de parte del ‘operador’ político la
pedida para Bachelet por $ 340 millones que le adeudaban los Caval; es decir,
La Moneda se ha transformado, bajo el gobierno de la “Nueva Mayoría”, en un garito.
¿Por
qué se puede afirmar que lo de Andrade fue adrede?: pues, el ex presidente del ‘Partido
que solía ser Socialista’ era el único diputado que había estado de sapo en
todas las sesiones de la comisión investigadora (el no pertenece a ésta), donde
se informó del conciliábulo Riquelme-Díaz, sin que, al parecer esto le
importara. Sin duda, su objetivo era el de parar una investigación que llegaría
a la, hasta ahora, intocable Bachelet Jeria, quien apenas sostiene un dedal de
moral, pues a todas luces se ha envilecido por el poder y la camorra.
Para
ahondar más en la debacle moral a la que por más de 25 años la dirigencia ha llevado
al otrora consecuente y honesto Partido Socialista, éste miércoles nos
informamos que la situación política del senador
supuestamente “socialista” Fulvio Rossi se complica aún más, luego que la
Fiscalía Nacional, que investiga su vinculación con financiamientos ilegales a
campañas de politicastros varios, envió al 8° Juzgado de Garantía de Santiago
diversos antecedentes.