En el interesante análisis “El Estado
Mayor de la Nueva Mayoría”, aparecido el pasado lunes 24 en la página web de la
Radio Universidad de Chile, su autor, el reconocido
periodista Víctor Herrero se responde muy tajantemente a
su disquisición sobre quién manda políticamente en Chile que, “La triste
respuesta (es): nadie.”
Si bien Herrero acierta en el conjunto de su
crítica acerca del mal manejo de la crisis de gobernabilidad que enfrenta la Nueva
Mayoría (NM), trance en gran parte gatillado por la responsabilidad de ésta y
que ha ocasionado total desconcierto y desorden entre funcionarios de rango medio
y en algunos asesores, nos parece que el mismo autor se responde en el
desarrollo de su trabajo respecto de quien manda ‘políticamente’[1] en
Chile: los representantes de la médula histórica, enraizada en su origen
burgués conservador, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), agregándoles
nosotros a un importante núcleo de ideólogos-asesores de lo más renovado del pragmatismo
socialdemócrata. Estos últimos, una oculta cofradía de elementos Identificados
con la intelligentsia PS-PPD, encarna el meollo del programa pretendidamente renovador
del sistema de dominación imperante.
Dicho
binomio, entonces y siguiendo a Poulantzas[2],
coadyuva en los niveles técnico-económico, en la función política relacionada
con la coyuntura y en lo ideológico de la esfera de lo político; ni más ni
menos. De lo anterior es que nos atrevemos a afirmar que tal ateneo puede ser
identificado como el foco elaborador de la estrategia y la política del grupo mantenedor
del sistema de dominación y explotación heredado de la dictadura cívico-militar,
representado ayer por la Concertación y hoy por la NM.
Tanto
el núcleo encubierto del PDC como el de los PS-PPD (los asignaremos a estos partidos
sólo para hacer más fácil el ejercicio, pero puede que a veces sólo sean unos “cercanos
a”), se dividen a su vez, funcionalmente, en dos segmentos complementarios:
- Uno, el de aquellos
que con una adecuada formación político-ideológica y vasta experiencia palaciega
van modelando la pauta política gubernativa y su contenido, gravitando sobre las
figuras claves de la realpolitik; es decir, quienes, en los marcos de esta
democracia de pacotilla, sólo deben trabajar sobre objetivos prácticos antes
que ideales (ministros, subsecretarios, congresales, jefes de servicio,
gobiernos regionales) –“Asesores Políticos”, “Ideólogos” y, a veces, “Lobistas”
les dicen-: el finado Boeninger, el Gute Martínez, Carlos Tudela[3], Genaro
Arriagada, por el lado del PDC; mientras que Enrique Correa, José J. Brunner, Ernesto Ottone, Alejandro
Bahamondes[4] y Eugenio
Tironi campean por el PS-PPD;
