“APUNTES SOBRE LA IZQUIERDA Y EL DÍA DE LAS GLORIAS DEL EJÉRCITO”
“…Nadie
duda de la necesidad de efectuar cambios profundos en nuestros hábitos
políticos y administrativos, a fin de poner término a la fuga de nuestras
riquezas y poder mejorar la triste condición cultural y económica en que vive
nuestro pueblo. Y, ¿quién puede ofrecernos mayores garantías que el senador
Allende que, por más de 30 años, se ha mantenido leal y convencido junto a las
ideas socialistas, que significan un más justo reparto de las riquezas, para
hacer menos pobres a los pobres?”. Comodoro Arturo Merino Benítez en la proclamación
del candidato del FRAP, Salvador Allende, 15/08/64, Teatro Baquedano, ante personal
en retiro de las FFAA, Carabineros, Prisiones y Servicio de Investigaciones
Septiembre
19, 2015
Septiembre es un mes
de fuertes contrastes en nuestro país. Si el 11 de septiembre carga la atmósfera
con la exigencia de justicia para quienes sufrieron tortura, prisión, muerte o
desaparición durante la dictadura civil-militar, para el 18 de septiembre la
celebración patriótica de la primera junta de gobierno esconde todos los
conflictos detrás de la cueca, la chicha y el asado.
Para
la izquierda chilena es sin duda muy difícil aceptar una celebración que
glorifica unas Fuerzas Armadas que durante su historia, sobre todo en el siglo
XX, se volcó casi exclusivamente hacia la constante represión contra su pueblo,
llegando a su punto álgido con el Golpe de Estado de 1973.
Es
difícil separar las marchas de aire prusiano y los boinas negras cantando “Los
viejos estandartes” con el corvo en el cinto, de los aviones de la FACH
bombardeando La Moneda, o de los militares que intimidaban la naciente
democracia durante el boinazo en 1993.
Como
se dijo de manera clara durante la última conmemoración del 11, no existe
democracia mientras vivan en la impunidad los responsables de crímenes y abusos
a los Derechos Humanos. Por esa misma razón es que me parece que como parte del
proceso de democratización del país y del aparato estatal por el que pugna el
movimiento social desde hace años, es indispensable desarrollar un proceso de
democratización de las Fuerzas Armadas, que permita dejar atrás el legado
dictatorial y reencontrar a los uniformados con la sociedad civil.
Las distintas instituciones armadas se han
caracterizado por ser una herramienta más en el control de la sociedad de
clases, un brazo del Estado en la protección de los privilegios de una minoría
del país, ya sea derribando gobiernos como reprimiendo manifestaciones. Son
varios los listados de las diferentes matanzas protagonizadas por el ejército a
lo largo del siglo XX