“2016:
TEMPORADA BRAVA Y CANCIÓN”
Por Andrés Figueroa Cornejo
En esta hora dura y
confusa para los pueblos. En la hora del crimen capitalista sobre la humanidad.
En la hora del saqueo y la expoliación asesina de la biodiversidad, y la
superexplotación de la fuerza de trabajo de niños, niñas, jóvenes, mujeres,
hombres, ancianas y ancianos de todo el planeta. En la hora de la hegemonía
parasita y especulativa del momento financiero sobre la reproducción general
del capitalismo y sus relaciones sociales alienantes. En la hora del egoísmo
ampliado, de la lumpenización y de la ley barbárica del cada uno para sí.
Cuando
los progresismos y la democracia burguesa representativa revelan su naturaleza
de espejismo y manipulación, sus límites comprobados y las pruebas de su
despeñadero. Cuando la internacional corporativa del capital sin fronteras ordena,
disciplina y uniforma hasta el agua escasa que bebemos y las formas frágiles y
desconfiadas con las que nos enamoramos y criamos a las y los hijos. Cuando
tantas y tantos nos enajenamos en línea, mandando a la prehistoria los vínculos
reales de la realidad, cara a cara, entre las personas.
Cuando
las y los asalariados y los pueblos estamos condenados a derrumbar el actual
orden de cosas hasta para cumplir el programa de la burguesía revolucionaria
del siglo XVIII y XIX. Esa famosa e incumplida tríada de la libertad, la
igualdad y la fraternidad.
Cuando
el imperio norteamericano y sus aliados nos desangran a la Palestina, al Sahara
Occidental, a la Colombia, a la Honduras, a la Haití, al Kurdistán, a África, a
Oriente Medio, a América Latina y a Asia. Cuando el patriarcado secular y el
racismo, ideología colonial para reventar gente mediante la esclavitud, y las
migraciones de empobrecidos por la guerra y la economía, valga la redundancia,
hacen fiesta en todos los rincones del mundo. Cuando la lucha de clases
continúa tan actual como desde hace tanto, sólo que provisoriamente los de
abajo la vamos perdiendo. Cuando la traición, la compra de dirigentes, la
corrupción pequeña y grande son divisa corriente y cotidiana. Cuando la razón y
los corazones son presa del posibilismo impotente y la épica hegemónica se
reduce a la compra en cuotas sin fin de un electrodoméstico. Cuando el
desarrollismo y el extractivismo delirantes, las maquilas, la flexibilidad
laboral y el desempleo descarado o enmascarado gatillan la explosión del
trabajo a cuenta propia y franca autoexplotación, destruye comunidades y aire y
territorio y agua, cambia el clima, hace sudar las reservas polares y
plastifica el entorno, como si los océanos fueran basureros sin fondo. Cuando
los pequeños emprendedores sufren también el yugo y los precios impuestos por
el gran capital concentrado, y la libre competencia no existe, salvo en los
manuales de la ortodoxia liberal.