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jueves, 22 de enero de 2015

PENTA, WAGNER Y CIA., SQM, CASCADAS Y OTRAS EMPRESAS RATERAS (II)


Decíamos anteayer que en estos tiempos de incontrarrestable poderío del capital monopólico-financiero sobre lo económico y social, no resulta extraño que ello también se exprese en el nivel jurídico-político. Al contrario, es la norma. Ahora, intentáremos poner al trasluz algo de lo que se va conociendo sobre las redes ilícitas que desplegaba el gran capital, a fin de obtener utilidades fraudulentas y de paso financiar sus representantes en la esfera de la política.


Hasta el momento, las situaciones que el Servicio de Impuestos Internos (SII) y la justicia han ido develando en el ámbito de la encubierta relación empresarios-politicastros y sus fraudulentas operaciones, son, de una parte, la inmensa estafa al fisco, con ocasión del robo corporativo al FUT; de otra, la enmarañada red de conexiones entre las sociedades del grupo financiero Penta con un surtido de políticos conservadores y con otras empresas; finalmente, vínculos similares a los anteriores, pero a partir de otras corporaciones. Algunas de estas, e. g. Soquimich (SQM), participan en varios ejes, lo que da pie a afirmar que los confabulados conforman un gran entramado delictual, de insospechadas dimensiones y cuyas acciones podrían salpicar, aparte de la derecha y a Velasco, a sectores de la Nueva Mayoría (NM).

En pocas palabras, el negocio funcionaba así: Penta y otras empresas, lograron que gente corrupta del SII[1] les devolviera montos excedidos fraudulentamente por concepto de devolución del FUT (perdía el fisco); a partir de estas entradas ‘extras’, aunque no necesariamente, las empresas beneficiadas realizaban aportes a las campañas electorales de políticos afines a los intereses del gran capital, a veces de manera desmedida para así tenerlos bien cebados; el politicastro extendía, por medio de otras empresas comprometidas, facturas que justificaban el aporte mediante la declaración de un servicio nunca prestado y menos al político receptor del dinero, plata que además éste no incluía en su gasto electoral; dichas facturas eran ingresadas a la contabilidad interna de las primeras empresas, para luego recabar una rebaja de impuestos por la vía de la emisión de facturas (volvía a perder el fisco). Y así sucesivamente, hasta que la dirección del SII dio cuenta del fraude al FUT, en junio pasado, y se vino la bola de nieve sobre todos.  

Como decíamos en nuestro análisis anterior, hace dos meses (exactamente el 7 de noviembre),[2] el fiscal oriente Carlos Gajardo envió un informe al SII. En él incluía una serie de testimonios y facturas que evidenciaban que los pagos irregulares vinculados a campañas políticas no eran exclusivos de las empresas Penta. La convicción del fiscal se instaló después de las declaraciones que recogió la Fiscalía en el entorno de Pablo Zalaquett. El escrito de Gajardo contenía dos testimonios clave respecto de éste último fantoche de la UDI:

1.- El de Luis Chaparro Cavada, quien en octubre de 2014 entregó detalles del trabajo de asesorías que realizó mediante la consultora Pekadocapital –con quienes se vinculó el año 2006. Chaparro da cuenta de que el primer pago que recibieron fue por $10 millones y se facturó a nombre de CorpBanca, pese a que nunca le prestaron asesoría al banco de Álvaro Saieh. En mayo de 2013, la misma Pekadocapital (Asesorías Cristina Zúñiga Paredes EIRL) –según consta en el informe del fiscal– debió facturar a nombre de SQM. Los servicios eran para la campaña senatorial de Pablo Zalaquett y mediante esta vía se entregaron 5 facturas por $3 millones y medio cada una. La última factura en el período de campaña fue a nombre del mismo Zalaquett por 5.250.000, con fecha 14 de noviembre de 2013.

martes, 20 de enero de 2015

PENTA, WAGNER Y CIA., SQM, CASCADAS Y OTRAS EMPRESAS RATERAS


En estos tiempos de dominio sin contrapeso del capital monopólico sobre lo económico, sobre la existencia social y la vida de cada uno de nosotros, no resulta extraño que ello también se exprese en la dirección del aparataje superestructural. Cuando se trata de mantener la riqueza y las prebendas, a nuestra clase dominante ya no le importa ni esa democracia que dice reverenciar o su misma legalidad y tiene que comprar, así como en la antigua y farisaica república romana, el poder que la represente mejor en la arena de la política.


El pasado 20 de noviembre, María Carolina de la Cerda, cuñada del tristemente célebre Pablo Wagner, reconoció ante funcionarios del Servicio de Impuestos Internos (SII) que emitió boletas ideológicamente falsas para justificar los pagos que les habían hecho distintas compañías del grupo Penta,[1] el holding del “choclo” Délano y Carlos Eugenio Lavín,  a una sociedad que administraba un ‘kiosko’ de merchandising dentro de la UDD donde ella oficiaba de contadora, y cuyos socios eran Wagner, Ernesto Silva (presi de la UDI y sobrino del “choclo”), Vasco Moulián y William Díaz (ex vicepresidente de ENAMI).[2] El monto, de acuerdo a la querella interpuesta por el SII en contra de Wagner y de la Cerda el pasado 9 de enero,[3] habla de un total oficial de $120 millones en más de 50 boletas. Acerca del cómo se establecía el contacto para que los documentos siguieran su camino contable, de la Cerda reveló: “Yo le enviaba por correo electrónico las boletas a Pablo y desconozco si era él quien enviaba posteriormente las boletas a Penta. Yo solamente recibía la devolución de impuestos en base a las boletas de honorarios, con la cual me quedaba íntegramente. A su pregunta, yo no tenía ningún contacto con nadie de las empresas del grupo Penta, aunque yo sabía que Pablo había trabajado allí”.

Del lado de Penta, la cosa sucedía así: Juan Armijo, el tesorero de las Empresas Penta, reveló que para pagarle a Wagner lo hacía a través del ex director del grupo, Hugo Bravo. “Recuerdo que Hugo Bravo me comenzó a entregar una boleta manual a nombre de María Carolina de la Cerda Íñiguez. Según recuerdo por montos que me parece que comenzaron con 3 millones y luego creo que subieron a 4 millones, que se pagaban mensual o bimensualmente”, dijo Armijo y con sus dichos da a entender que sí les era conocida la sra de la Cerda. Básicamente, dichas platas comenzaron a pagarse cuando Wagner asumió en 2010 como subsecretario de Minería. La tesis del fiscal Carlos Gajardo -por eso busca formalizarlo por cohecho y blanqueo de capitales- es porque detrás de las coimas está el “choclo”, en momentos que se desarrollaba su proyecto minero Dominga.[4] Es por todos estos ilícitos, corrupción, fraude tributario y lavado de dinero, por los que la Fiscalía de Alta Complejidad de la zona Oriente formalizó el 9 de enero a los dueños del grupo Penta,[5] Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano, y al ex subsecretario de Minería de Piñera, Pablo Wagner, específicamente este último por cohecho y lavado de dinero.

Según el ex director de Penta Hugo Bravo, cuando asumió en la secretaría de Estado, Wagner habló personalmente con Délano para pedirle la plata y las boletas las entregaba su cuñada. “El pago -dijo Bravo- no tenía justificación, salvo que fuera para ayudar con el proyecto como subsecretario. De hecho dejó de ser subsecretario y no hubo más dinero que se le pagara a Wagner. Le pregunté a Carlos Eugenio Lavín que hacíamos y si les seguíamos pagando y él me dijo que dejara de pagarle”, insistió Bravo.

Hay que recordar que Wagner también es investigado por falsificación de documento público y cohecho, por el fiscal Centro Norte, José Morales, en el marco de la fallida licitación del litio de 2012. En la oportunidad, la ganó Soquimich (SQM) por US$40,1 millones, pese a que no cumplía con lo requerido por la autoridad. Este hecho derivó en la renuncia de Wagner y la jefa jurídica del Ministerio de Minería, Jimena Bronfman. Esta última será formalizada por falsificación de instrumento público. Respecto de Wagner, aún el fiscal no ha tomado una decisión. Otro sí, corresponde a la querella del SII del 9 de enero y de la cual surgió la orden de citar al representante legal de SQM, como también la entrega de la información contable a la fiscalía.