En SinPermiso
–public. 4/1/17
Las guerras que han
afectado a la región de Oriente Próximo desde que los EE.UU. y el Reino Unido
invadieron Irak en 2003 comienzan a producir ganadores y perdedores. Los signos
más notables son los sitios de Alepo Este en Siria y Mosul en Irak, que tienen
mucho en común a pesar de que los medios occidentales les dieron una cobertura
muy diferente. En ambas ciudades, los insurgentes suníes salafistas-yihadistas
estaban defendiendo sus últimas grandes fortalezas urbanas contra el Ejército
iraquí, en el caso de Mosul, y el Ejército sirio, en el caso de Alepo Este.
La captura de Alepo Este significa que el presidente Bashar al-Assad ha
ganado en esencia la guerra y permanecerá en el poder. Las fuerzas de seguridad
sirias avanzaron y la resistencia armada se desplomó más rápidamente de lo
esperado. Entre 8.000 a 10.000 combatientes rebeldes, machacados por la
artillería y los ataques aéreos y divididos entre sí, han sido incapaces de
organizar una última resistencia en las ruinas del enclave, como ocurrió en
Homs hace tres años, y está sucediendo ahora en Mosul (en la foto).
Pero lo que otorga a la derrota de los rebeldes en el este de Alepo su
importancia fundamental no es tanto la batalla en sí, sino el fracaso de sus patrocinadores
extranjeros - Turquía, Arabia Saudita y Qatar – a la hora de socorrerles.





