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viernes, 9 de diciembre de 2016

INTERVENCION EN SIRIA: ALEPO COMO PUNTO DE INFLEXION


“Alepo: punto de inflexión”

En El Viejo Topo –public. 8/12/16

Alepo era hasta 2011 una ciudad intercultural. La convivencia pacífica entre culturas y credos era la norma y no la excepción. Existían en Alepo más de 45 iglesias cristianas con culto hasta el 2012 (los cristianos eran un 13% de la población). Hoy es una ciudad mártir, la más devastada tras Homs.

Desde 2012 muchos de sus barrios han sido controlados por grupos terroristas que imponían unas condiciones de vida brutales a la población que no era afín a sus supuestos ideales. La especulación con el precio de los alimentos ha generado enormes beneficios entre los oficiales y comerciantes sin escrúpulos (muchos de ellos de origen kurdo), la represión y persecución religiosa, la imposición de los aspectos más retrógrados de la ley islámica (la Sharia) han sido algunas de las consecuencias de la ocupación de las fuerzas mercenarias. La hermana Mª Guadalupe Rodrigo, una voz neutral, ha realizado una descripción durísima sobre las condiciones impuestas a la población alepí en estos años de asedio.

Desde el principio la intervención en Alepo, fracasado el intento de conquistar Damasco a finales del 2012, contó con un coro de propagandistas a sueldo. Los medios y personajes relevantes de la autodenominada izquierda “otanista”, de forma perfectamente orquestada, fabulaban sobre las hazañas del denominado “ejercito libre sirio” fundado sobre supuestos desertores que con “las manos desnudas” combatían al régimen en las calles de Alepo. 

viernes, 22 de mayo de 2015

AUN RESISTIENDO, EL GOBIERNO SIRIO CAE EN MEDIO DE LAS LLAMAS


Traducción de “Syrian Regime is Going Down in Flames”


De Petr Lvov*


Publicado en New Eastern Outlook[1], mayo 15 de 2015


EL GOBIERNO SIRIO ESTÁ CAYENDO EN MEDIO DE LAS LLAMAS

Después de cuatro años de sangrienta guerra civil en Siria y gravemente afectado por la injerencia externa, parece que el régimen de Damasco ha comenzado a agrietarse, pese al hecho de que el ejército sirio ha logrado una victoria tras otra en el campo de batalla. Con todo, no existen perspectivas visibles de una solución pacífica del conflicto. Es más, existen signos de un efectivo colapso del Estado sirio, el cual rápidamente puede ser desgajado en un número de entidades semi-independientes. Si esto ocurriera, la masacre del pueblo sirio se intensificará. El arraigo del gobierno de Bashar al-Assad se está debilitando, en tanto Damasco se vuelve cada vez más dependiente de sus aliados en el extranjero, especialmente voluntarios de Irán e Irak. Tradicionalmente, el más efectivo apoyo de Siria lo representa la organización chiíta libanesa Hezbolá.

El gobierno central sigue teniendo el control de un territorio que sigue siendo el hogar de dos tercios de la población, pero cada vez es más difícil contener las numerosas ofensivas en varios frentes. Con esta afirmación nos referimos a la caída de Idlib y Jisr al-Shughour en las regiones del norte de Siria y los éxitos militares que los rebeldes se han anotado en el sur. Un inmenso problema es el agotamiento de los recursos humanos, especialmente entre los círculos Alauí, pues no existe forma de sustituir a los caídos en batalla y que eran los más leales a Assad. Hay una creciente insatisfacción con el gobierno de Bashar al-Assad y la comunidad Alauí, causada por el hecho que el gobierno se muestra reacio a utilizar a los sunníes en la lucha en las coyunturas críticas por temor a las deserciones. Por tanto, los alauitas han sido requeridos reiteradamente y se han llevado la peor parte.

Otro factor negativo es el aumento de las diferencias entre las élites sirias. Un signo claro de las contradicciones crecientes dentro de la fuerza militar y la dirigencia política sirias es la muerte del Jefe de la Agencia Nacional de Inteligencia Siria, Rustum Ghazaleh, quien fue golpeado por los guardaespaldas del jefe de la sección de Seguridad Militar, el general Rafik Shehadeh. Este último, más tarde fue relevado de su puesto. Ghazaleh perdió la vida en medio de una querella relacionada con los asesores militares iraníes, los que han ido ganando rápidamente el poder en Damasco. Se ha informado que los iraníes prefieren ayudar a las fuerzas de la milicia local en lugar de apoyar al ejército sirio regular y a las unidades nacionales. Irán busca transformar aquellos grupos paramilitares en un análogo local de los Guardianes de la Revolución. Pero uno de los factores clave de la sólida estabilidad del régimen de Bashar al-Assad fue la posición que consolidó entre las elites de Siria. Los dirigentes políticos y militares mantuvieron su posición en tanto no era permisible a las fuerzas externas resquebrajar sus grados. Los recientes y trágicos acontecimientos sugieren que hay dudas en algunos acerca de las figuras sirias claves en materia de seguridad.

domingo, 25 de enero de 2015

YIHADISTAS OCCIDENTALES O CRIA CUERVOS Y TE SACARAN LOS OJOS



Unos 3 mil así llamados por occidente “rebeldes moderados” del “Ejército Libre de Siria” se pasaron al Emirato Islámico,  con sus armas, dinero, equipos y el entrenamiento que les habían suministrado Arabia Saudita, Qatar, los EEUU, el Reino Unido y, en lo más irónico considerando los recientes ataques en París, Francia. (...) es la más grande defección conocida de cuervos.      


Desde hace unos meses que la atención (y la preocupación) internacional se ha ido acrecentando respecto de los combatientes extranjeros en las filas del Emirato Islámico (EI),[1] centrada en gran medida en los militantes provenientes de Europa y los Estados Unidos (EEUU). Estos pasaron a ocupar las portadas de los medios occidentales, especialmente desde la decapitación de tres rehenes estadounidenses y dos ingleses por un fanático del EI de origen británico,[2] la orden de una ejecución masiva dada por un enmascarado con acento estadounidense (“Llamas de Guerra”), ambos sucesos ocurridos entre agosto y noviembre de 2014,[3] y por estos días, a causa del chantaje por US$200 millones para no decapitar a dos rehenes japoneses, en que vuelve a aparecer el terrorista enmascarado con acento londinense.  


LOS CUERVOS

Aclaremos que los grupos terroristas que dicen encarnar la Yihad (en un torcido concepto de esta) van más allá del EI, aunque, sin duda, es éste el mayor de ellos y el que ha producido una mayor impresión en la opinión pública. Tales facciones responden al Takfirismo, una corriente sectaria, extremadamente marginal dentro del Islam sunnita. En rigor, sus partícipes han dejado de ser musulmanes. Ven herejes por todos lados y estiman que es correcto asesinarlos, siendo su prioridad los propios musulmanes que se niegan a unirse a ellos. Hoy en día, los takfiristas gozan del respaldo de una facción de la familia real de Arabia Saudita aliada a EEUU e Israel en pos de acabar con el régimen laico sirio y por imponerse en Irak. La misma ideología, incluye a los terroristas que azotaron a principios de mes París, matando a 17 personas; a los “señores de la guerra” de Libia; a al-Qaeda; a lo que queda del “Ejército Sirio Libre”; a al Shabab, de Somalía;[4] el Frente al-Nusra,[5] entre otros.

El Grupo Soufan, establecido en Nueva York y el londinense Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización, con base en Londres, sugerían, en la misma época de los ajusticiamientos de occidentales mencionados arriba,[6] que el número total de combatientes extranjeros en Siria e Irak era de entre 11.000 y 12.000, con un tercio de ellos (unos 3.000) provenientes de Occidente. Del resto, los tunecinos constituían el grupo más numeroso (que se calcula en 3.000), seguidos por los de Arabia Saudita (unos 2.500) y Marruecos (1.500). También por entonces, se suponía que los occidentales se repartían así: unos 700 franceses, 200 ingleses y 400 turcos. Los estadounidenses que combatían junto al EI habrían sido unos 100, según funcionarios de EEUU.[7]

Por su parte, las FFAA y organizaciones sirias reportaban[8] que, en realidad, eran cerca de 54 mil los combatientes extranjeros sólo en su país, provenientes de 87 naciones, aunque son miles los que han muerto en combate. Encabezaban la lista los chechenos, con 14 mil mercenarios, de los cuales habían caído cerca de 3700. Los demás grupos más numerosos derivaban de Arabia Saudita, El Líbano, Libia, Irak y de Túnez.