Traducción de “Syrian Regime is Going Down in Flames”
De Petr Lvov*
Publicado
en New Eastern Outlook, mayo 15 de 2015
EL
GOBIERNO SIRIO ESTÁ CAYENDO EN MEDIO DE LAS LLAMAS
Después
de cuatro años de sangrienta guerra civil en Siria y gravemente afectado por la
injerencia externa, parece que el régimen de Damasco ha comenzado a agrietarse,
pese al hecho de que el ejército sirio ha logrado una victoria tras otra en el
campo de batalla. Con todo, no existen perspectivas visibles de una solución
pacífica del conflicto. Es más, existen signos de un efectivo colapso del Estado
sirio, el cual rápidamente puede ser desgajado en un número de entidades semi-independientes.
Si esto ocurriera, la masacre del pueblo sirio se intensificará. El arraigo del
gobierno de Bashar al-Assad se está debilitando, en tanto Damasco se vuelve
cada vez más dependiente de sus aliados en el extranjero, especialmente
voluntarios de Irán e Irak. Tradicionalmente, el más efectivo apoyo de Siria lo
representa la organización chiíta libanesa Hezbolá.
El
gobierno central sigue teniendo el control de un territorio que sigue siendo el
hogar de dos tercios de la población, pero cada vez es más difícil contener las
numerosas ofensivas en varios frentes. Con esta afirmación nos referimos a la
caída de Idlib y Jisr al-Shughour en las regiones del norte de Siria y los
éxitos militares que los rebeldes se han anotado en el sur. Un inmenso problema
es el agotamiento de los recursos humanos, especialmente entre los círculos
Alauí, pues no existe forma de sustituir a los caídos en batalla y que eran los
más leales a Assad. Hay una creciente insatisfacción con el gobierno de Bashar
al-Assad y la comunidad Alauí, causada por el hecho que el gobierno se muestra
reacio a utilizar a los sunníes en la lucha en las coyunturas críticas por
temor a las deserciones. Por tanto, los alauitas han sido requeridos reiteradamente
y se han llevado la peor parte.
Otro
factor negativo es el aumento de las diferencias entre las élites sirias. Un
signo claro de las contradicciones crecientes dentro de la fuerza militar y la
dirigencia política sirias es la muerte del Jefe de la Agencia Nacional de
Inteligencia Siria, Rustum Ghazaleh, quien fue golpeado por los guardaespaldas
del jefe de la sección de Seguridad Militar, el general Rafik Shehadeh. Este
último, más tarde fue relevado de su puesto. Ghazaleh perdió la vida en medio
de una querella relacionada con los asesores militares iraníes, los que han ido
ganando rápidamente el poder en Damasco. Se ha informado que los iraníes
prefieren ayudar a las fuerzas de la milicia local en lugar de apoyar al ejército
sirio regular y a las unidades nacionales. Irán busca transformar aquellos grupos
paramilitares en un análogo local de los Guardianes de la Revolución. Pero uno
de los factores clave de la sólida estabilidad del régimen de Bashar al-Assad
fue la posición que consolidó entre las elites de Siria. Los dirigentes
políticos y militares mantuvieron su posición en tanto no era permisible a las
fuerzas externas resquebrajar sus grados. Los recientes y trágicos
acontecimientos sugieren que hay dudas en algunos acerca de las figuras sirias claves
en materia de seguridad.