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viernes, 24 de junio de 2016

COLOMBIA: ¿SE HARA LA PAZ ESTA VEZ?

Caricatura de grupos opositores al acuerdo de paz con las FARC

Grandes expectativas surgen con el acuerdo de paz recién firmado por las FARC y el gobierno colombiano. Pero no es el primero que firman aquellos y otros grupos guerrilleros sin que luego no viniese a caer sobre ellos -y el movimiento popular en general- la venganza oficial y de la reacción interna

El pueblo colombiano salió a celebrar, merecidamente, el acuerdo bilateral alcanzado entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) firmado este jueves 23 en La Habana – Cuba, inundando de alegría la calles del país sudamericano. Ello, pues tal pacto vendría a cerrar 52 años de guerra entre compatriotas –con buena dosis de ayuda yanqui- y cuyo carácter irreversible prepara al pueblo colombiano para el fin del conflicto. El documento incluye el cese al fuego bilateral y definitivo, la dejación de armas, garantías de seguridad y el mecanismo de refrendación de los acuerdos de paz.

Sin embargo, siempre es bueno que la historia nos aclare el pensamiento y revisar las veces en que también se habló de paz en Colombia y luego cayó la dura mano de la represión, la muerte, la desaparición, sobre aquellos que ilusionadamente entregaron las armas y salieron a disputar un lugar en la supuesta ‘democracia’, artificio que -ya sabemos- oculta la verdadera dictadura del bloque dominante en cada formación en que la división de clases se enseñorea.

El caso del M-19 y la Alianza Democrática M-19

El Movimiento 19 de Abril, M-19, era una organización político-militar colombiana, patriótica, antioligárquica, antiimperialista, que luchaba por la construcción de un poder de obreros, campesinos y trabajadores en general, el cual destruiría el “Estado oligárquico” mediante una guerra en donde serían partícipes todos los explotados, logrando así la liberación nacional y la instauración del socialismo. Calificaban su ideología como inspirada en los principios del socialismo científico -pero sin llegar a declararse marxistas- aplicado a las condiciones concretas de Colombia. De ahí que para ellos las fuerzas fundamentales de la revolución estaban constituidas por la clase obrera, como fuerza de vanguardia, en alianza con los campesinos y demás sectores populares.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

COLOMBIA: A 30 AÑOS DE LA RETOMA A SANGRE Y FUEGO DEL PALACIO DE JUSTICIA


La retoma del Palacio de Justicia, en Bogotá, efectuada por las FFAA y policía el 7 de noviembre de 1985, edificio que había sido tomado el día antes por un comando del M-19, fue un hecho de extrema violencia perpetrado por el Estado colombiano, empapado en la doctrina de la seguridad nacional impuesta por EE.UU. A 35 años de acaecidos los hechos, aún existen detenidos desaparecidos a causa de la represión y sólo tres uniformados han sido encontrados culpables. La siguiente es la visión del holocausto entregada por un dirigente del M-19, publicada en 2013 

EX DIRIGENTE DEL M-19 DA SU VERSIÓN DE LA TOMA AL PALACIO DE JUSTICIA

Rafael Vergara hace un relato sobre cómo sucedió y qué pasó en la guerrilla los días del holocausto.


¡Viva Colombia!, comandante Jaime Bateman ¡cumpliremos! Ese 6 de noviembre de 1985 a las 11 a.m. el M-19 se tomó a tiros el Palacio de Justicia. (Vea la galería de imágenes de la toma del Palacio de Justicia).

El magistrado Manuel Gaona presentaba ponencia sobre el Tratado de Extradición con EE. UU. y en otra de las salas procesaban por violadores de los derechos humanos a generales, encabezados por Miguel Vega Uribe, ministro de Defensa.

La barbarie de la retoma militar se justificó difundiendo que el M-19 había ido a quemar los expedientes del narcotráfico. Obviamente, nada dijeron del juicio contra los generales. La Corte inmolada como consecuencia de la toma rechazaba el modelo de Seguridad Nacional, el abuso del estado de sitio y su estatuto de seguridad, declarado por ellos parcialmente inconstitucional.

Bolivariano, nacionalista y democrático, el M-19 se hizo oír con golpes como la toma de la embajada de la República Dominicana, que desnudó ante el mundo la represión del gobierno de Turbay Ayala y del general Camacho Leyva.

Frustrada la exigencia de libertad de los presos políticos y el fin del contubernio cívico militar, esa toma incruenta, con embajador de EE. UU. incluido, estimuló la acción de amplios sectores democráticos que confluían en la lucha contra las torturas, el fin del estado de sitio, la demanda de una amnistía incondicional y el Diálogo Nacional.