PARTICIPA EN ACTIVIDAD MARIANA COMO SI
NADA. CLARO QUE ALGUNA PISTAS APUNTAN A QUE LA CURIA ESTÁ PREPARANDOLE UNA
SALIDA ‘DIPLOMATICA’ DEL CARGO AL QUE TAN OBSTINADAMENTE SE AFERRA
Este martes 2, día de la Fiesta de la Virgen
de “La Candelaria”, el poco apreciado obispo de Osorno Juan Barros se apersonó
en el santuario de la Misión Rahue, a tres kilómetros de Osorno, a fin de
encabezar los oficios por la jornada. Consultado por su insistencia en permanecer
en el cargo, y como usualmente argumenta, señaló
que lo importante es la unidad de la iglesia; es decir, seamos todos amigos
y no nos preocupemos por pecadillos anteriores.
No
obstante, la mayor parte de la comunidad católica y el Movimiento de Laicos de
la diócesis disienten de su permanencia en un rol tan significativo,
cuestionado por su participación –como encubridor- en los casos de abusos
sexuales a niños y adolescentes protagonizados por el sancionado ex sacerdote
Fernando Karadima.
Con
todo, la estrella de Barros ya ha comenzado a decaer. Luego que durante meses
la iglesia chilena solicitara una audiencia, el
sábado 9 de enero se reunieron privadamente con el papa Francisco el
presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, cardenal Ricardo Ezzati, y el
vicepresidente de la entidad, Alejandro Goic, obispo de Rancagua. Dicha reunión
coincidió con una nueva protesta de la feligresía de Osorno contra el obispo
Barros. Si bien la Conferencia Episcopal no señaló la candente materia como un
punto de aquel encuentro, igualmente informó que él servía de, “consulta y
reflexión sobre los asuntos propios del quehacer eclesiástico”, y que Ezzati y
Goic se reunieron con el Pontífice en el Palacio Apostólico Vaticano, donde
“dialogaron sobre diversas materias de la vida de la Iglesia en nuestro país”,
no descartando que se hubiesen visto en la ocasión las formas para una salida
honrosa del cuestionado cura.
Claro
que de Ezzati no podemos esperar mucho, pues
ha encubierto a varios curas pederastas. Sin embargo, no puede seguir
ocultando el sol con un dedo o saldrá más quemado de lo que está. De hecho, con
su actitud malintencionada agrava cada vez más el
descrédito que sufre la iglesia católica en el país, excepción hecha por la
ciudadanía de sacerdotes comprometidos como Felipe Berríos y Fernando Montes.



