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jueves, 26 de noviembre de 2015

ANDRES FIGUEROA: TEATRO “EL CERCO DE LENINGRADO”


“Teatro: ‘El Cerco de Leningrado’ o las condiciones de la resistencia cultural en Chile”


“Porque hay que salvar una esperanza, y para salvar esa esperanza hay que cruzar el Lago Ladoga, una capa helada que puede quebrarse bajo el peso de una tentación.”
De ‘El Cerco de Leningrado’ de José Sanchis Sinisterra

Por Andrés Figueroa Cornejo

El Gran Circo Teatro, fundado por el genio dramático de Andrés Pérez Araya, está presentando los sábados y domingo, a las 20.30 hrs., en la calle República 301 de Santiago de Chile, para todo público y hasta el próximo 6 de diciembre de 2015 en su primera temporada, la obra ‘El Cerco de Leningrado’ del magistral dramaturgo español, José Sanchis Sinisterra.

Pero ‘El Cerco de Leningrado’ –en la historia, uno de los episodios más terribles y dolorosos de la Segunda Guerra Mundial, donde murieron alrededor de un millón personas del pueblo ruso, resistiendo el acecho genocida del ejército nazi, el hambre y el frío-, en su representación teatral funciona como metáfora, como sustitución de la condición humana asediada y puesta al límite de sus potencias existenciales.

La obra de Sanchis Sinisterra, actualizada y chilenizada en varios de sus parlamentos, pone a dos mujeres maduras, Natalia (interpretada por Rosa Ramírez, ‘La Negra Ester’) y Priscila (interpretada por la sensibilidad brillante de María Elena Ovalle), viviendo juntas en el desvencijado Teatro del Fantasma, en riesgo de ser demolido por las autoridades políticas del orden. Natalia y Priscila recuerdan la época dorada del teatro mediante un diálogo-monólogo, muy propio del creador del texto, Sanchis Sinisterra, quien abreva visiblemente de la creación de Berthold Brecht y de Samuel Beckett, y de narradores como Franz Kafka y Julio Cortázar. Las personajes también evocan a Néstor, el ex director y primer actor de la compañía, asesinado hace más de dos décadas cuando ensayaban una obra titulada ‘El Cerco de Leningrado’. Néstor fue esposo de Priscila y amante de Natalia, y las personajes, vueltas amigas con el tiempo, sugieren que su crimen tuvo evidentes razones políticas. Claro que no se sabe si el asesinato fue cometido por sus enemigos o por ‘compañeros’ (¿la traición como con el poeta y revolucionario salvadoreño, Roque Dalton?). Por eso Natalia y Priscila, mientras defienden férreamente la propia existencia de la sala de teatro, buscan el texto de la obra que acabó con la vida de Néstor.

sábado, 7 de noviembre de 2015

ANDRES FIGUEROA: HISTORIAS DE CALLEJÓN, EL FUEGO Y LA NOSTALGIA DE VALPARAÍSO


“Chile/Teatro. Historias de callejón: El fuego y la nostalgia de Valparaíso”

“Pero este puerto amarra como el hambre”
Osvaldo ‘Gitano’ Rodríguez

Por Andrés Figueroa Cornejo

¿Por qué nostalgiamos lo que nunca vivimos? ¿De los restos de la ciudad de Valparaíso, hoy sinónimo de pobreza, desempleo, incendios, abandono? A mediados de los 90 del siglo que pasó, el periodista que escribe la presente reseña realizó su primer año de la carrera de periodismo en la Universidad Católica de Valparaíso. Vivió en el Cerro Alegre, en la Avenida Alemania, en el piso inferior de un palacete donde jamás llegó la luz del sol, y entre la casa de Pablo Neruda, La Sebastiana, y una carnicería cuyo piso estaba hecho de baldosas que mal disimulaban suásticas. Una arquitectura barrial simbólica, inolvidable y contradictoria, con fondo de un invierno especialmente crudo y descensos vertiginosos para comprar el último paquete de fideos bajo lluvias de fin de mundo.
Isis Maldonado Astudillo es la Directora de la Compañía de marionetas Teatrino de la Memoria, como de su último montaje ‘Historias de Callejón’. Isis realizó el texto, la dramaturgia y construyó la estética y el diseño. “El trabajo, que nos tomó tres años, está formulado desde los bordes sociales. No hacemos ningún juicio de valor. Ello le corresponde al espectador.”

-¿Por qué hacer teatro de marionetas sobre la memoria y no sobre la actualidad?
“Valparaíso tiene un pasado riquísimo que las presentes generaciones desconocen. La obra está ambientada en una época dorada del puerto, entre los años 40 y 60 del siglo XX, en un Valparaíso bullente, cosmopolita y símbolo de la bohemia. No se trata ya de su tiempo de glorias mercantiles ni del trazado fresco y arquitectónico del comercio inglés, que había ocurrido y decaído mucho antes. Más tiene que ver con que después de la Segunda Guerra Mundial llegó a Valparaíso mucha gente interesante que se instaló a vivir en los cerros.”

-¿Cómo entronca ese Valparaíso con la obra de teatro?
“Aparecen imágenes como las de una estriptisera, cuyo padre, que era un marino mercante, se murió varias veces cuando su hija que estudiaba Leyes comenzó su carrera artística. En la representación está una vieja muy especial que existió en muchas viejas reales de Valparaíso. Se trata de mujeres de origen extranjero que terminaron en la calle, trastornadas. En mi infancia existió una mujer suiza que se vestía de harapos limpios, que lavaba sus trapos donde encontraba agua y que iba de un lado a otro cargada de bultos. Era encantadora. Yo conocí a mujeres similares que acabaron en la miseria como vagabundas. Se hablaba de ellas como de personas que tuvieron un buen pasar, pero que en algún momento sus propiedades fueron liquidadas.