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sábado, 7 de noviembre de 2015

ANDRES FIGUEROA: HISTORIAS DE CALLEJÓN, EL FUEGO Y LA NOSTALGIA DE VALPARAÍSO


“Chile/Teatro. Historias de callejón: El fuego y la nostalgia de Valparaíso”

“Pero este puerto amarra como el hambre”
Osvaldo ‘Gitano’ Rodríguez

Por Andrés Figueroa Cornejo

¿Por qué nostalgiamos lo que nunca vivimos? ¿De los restos de la ciudad de Valparaíso, hoy sinónimo de pobreza, desempleo, incendios, abandono? A mediados de los 90 del siglo que pasó, el periodista que escribe la presente reseña realizó su primer año de la carrera de periodismo en la Universidad Católica de Valparaíso. Vivió en el Cerro Alegre, en la Avenida Alemania, en el piso inferior de un palacete donde jamás llegó la luz del sol, y entre la casa de Pablo Neruda, La Sebastiana, y una carnicería cuyo piso estaba hecho de baldosas que mal disimulaban suásticas. Una arquitectura barrial simbólica, inolvidable y contradictoria, con fondo de un invierno especialmente crudo y descensos vertiginosos para comprar el último paquete de fideos bajo lluvias de fin de mundo.
Isis Maldonado Astudillo es la Directora de la Compañía de marionetas Teatrino de la Memoria, como de su último montaje ‘Historias de Callejón’. Isis realizó el texto, la dramaturgia y construyó la estética y el diseño. “El trabajo, que nos tomó tres años, está formulado desde los bordes sociales. No hacemos ningún juicio de valor. Ello le corresponde al espectador.”

-¿Por qué hacer teatro de marionetas sobre la memoria y no sobre la actualidad?
“Valparaíso tiene un pasado riquísimo que las presentes generaciones desconocen. La obra está ambientada en una época dorada del puerto, entre los años 40 y 60 del siglo XX, en un Valparaíso bullente, cosmopolita y símbolo de la bohemia. No se trata ya de su tiempo de glorias mercantiles ni del trazado fresco y arquitectónico del comercio inglés, que había ocurrido y decaído mucho antes. Más tiene que ver con que después de la Segunda Guerra Mundial llegó a Valparaíso mucha gente interesante que se instaló a vivir en los cerros.”

-¿Cómo entronca ese Valparaíso con la obra de teatro?
“Aparecen imágenes como las de una estriptisera, cuyo padre, que era un marino mercante, se murió varias veces cuando su hija que estudiaba Leyes comenzó su carrera artística. En la representación está una vieja muy especial que existió en muchas viejas reales de Valparaíso. Se trata de mujeres de origen extranjero que terminaron en la calle, trastornadas. En mi infancia existió una mujer suiza que se vestía de harapos limpios, que lavaba sus trapos donde encontraba agua y que iba de un lado a otro cargada de bultos. Era encantadora. Yo conocí a mujeres similares que acabaron en la miseria como vagabundas. Se hablaba de ellas como de personas que tuvieron un buen pasar, pero que en algún momento sus propiedades fueron liquidadas.