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miércoles, 10 de mayo de 2017

FRANCIA: AHUYENTAN EL FANTASMA DEL FASCISMO, PERO SE VIENE EL MONOPOLISMO


“Elección presidencial en Francia
Kadima! En Marche!”

Luego de haber puesto en la presidencia de la República sucesivamente un agente de la CIA y un lacayo de Qatar, los franceses vuelven a dejarse engañar –por tercera vez–, y en esta ocasión el engaño viene de un producto de la influencia israelí. Aún creen haber ahuyentado el espectro del fascismo votando por un candidato que goza del respaldo de la OTAN, de los Rothschild, de todas las grandes empresas de la Bolsa de París y de los grandes medios de prensa. Lejos de darse cuenta de su error, todavía se hallan bajo los efectos de una hipnosis, de la que probablemente no saldrán hasta el fin de las próximas elecciones legislativas

En Red Voltaire –public. 10/5/17

El equipo del ahora presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, logró poner a los franceses en estado de hipnosis. Con ello impuso la elección –con dos tercios de los votos válidos– de un hombre de sólo 39 años, cuyo partido fue creado en internet hace casi exactamente un año, y que nunca antes se había presentado a ninguna otra elección.


sábado, 18 de junio de 2016

LA DERECHA EUROPEA SE FORTALECE

Hitler y enfervorizados seguidores en la cervecería Bürgerbräukeller, 27/2/25

Por ello, no resulta extraño que el asesino de la diputada laborista inglesa Jo Cox la atacase profiriendo gritos ultranacionalistas

“Con Hitler, en la cervecería”

En El Viejo Topo –public. 13/6/16

La extrema derecha europea se reorganiza, se pone al día, actualiza su discurso, intentando aumentar su influencia entre los ciudadanos arrojados a las cunetas sociales por la nueva voracidad capitalista, que, mientras despoja derechos, impone salarios de hambre, condena a los jubilados a pensiones miserables, limita huelgas, intenta destruir los sindicatos obreros, extiende también las ráfagas del miedo al futuro, arrebatando a inmigrantes y refugiados la condición de víctimas objetivas de las guerras capitalistas y de la acción imperial de Estados Unidos y sus aliados europeos, para otorgarles la máscara infame de invasores que llaman a las puertas de Europa, de musulmanes terroristas y de africanos indeseables. Y esos nuevos destacamentos fascistas empiezan a cubrirse, en todo el continente, con las banderas de cada país: porque ellos son los verdaderos griegos, los auténticos finlandeses, los legítimos alemanes, los acreditados franceses, los innegables austriacos.

En Hungría y en Polonia, en Dinamarca y en Holanda, en Austria y en Finlandia, en Estonia y en Eslovaquia, en Lituania y en Grecia, en Letonia y en Alemania, la extrema derecha aumenta su influencia, indagando en los fermentos del miedo y de las viejas identidades patrióticas para construir un nuevo lenguaje que les permita acumular el patrimonio del espanto ante la nueva pobreza, y del miedo ante la invasión de gentes extrañas que esperan ante las fronteras de Europa. La Polonia de Kaczyński se apodera de todos los resortes del país, y, fiel atlantista, introduce en las escuelas polacas la rectitud sombría del catolicismo más estricto, represor y penitente, junto a la nueva sabiduría de la bondad de la OTAN, para que los niños polacos aprendan que la seguridad depende de la posesión de las armas, del discurso guerrero que postula acumular más soldados en el Este; que el patriotismo pasa por acoger tropas extranjeras, soldados norteamericanos que harán frente a la eterna amenaza de Moscú.