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miércoles, 20 de diciembre de 2017

SE HACE EFECTIVA HISTORICA HUELGA DE TRABAJADORES DE GASCO


“Chile. Trabajadores del Gas hacen efectiva huelga histórica”

Andrés Figueroa Cornejo

Pasados los cinco días de “buenos oficios” o “conciliación” entre los empleados y la gerencia de Recursos Humanos, la Asamblea del Sindicato Interempresa Gasco GLP (Gas Licuado de Petróleo) resolvió hacer efectiva la huelga frente a la nula oferta de la empresa. Al parecer, el “efecto Piñera” ya muestra su dentadura antilaboral.
Los trabajadores en huelga se encuentran ahora concentrados en el edificio corporativo de Gasco, ubicado en la calle Santo Domingo 1061, Santiago-Centro.

Por primera vez en los 161 años de existencia de Gasco, la principal comercializadora de gas de Chile, los trabajadores de esa empresa hicieron efectiva la huelga.

El pasado 7 de diciembre los asalariados rechazaron casi por un 100 % la impresentable propuesta de la compañía que se limitó a poner al día la inflación o Índice de Precios al Consumidor (IPC), correspondiente a un 0,7 % real, según el Instituto Nacional de Estadísticas.

sábado, 1 de octubre de 2016

“REAJUSTAR” EL PRESUPUESTO EN 2,7% SIGNIFICA QUE EL PUEBLO PAGARA EL ESTANCAMIENTO ECONOMICO


Bachelé dio a conocer, con mucha seriedad, que el presupuesto fiscal del próximo año se verá incrementado en un mísero 2,7%. La verdad sea dicha, ella, el gobierno de la Nueva Minoría, la derecha y el empresariado están muertos de la risa cargando sobre los hombros del pueblo trabajador la estagnación económica

Por cadena nacional, de radio y TV, éste jueves 29 la mandamás del grupo mantenedor y reproductor del actual sistema de dominación anunció –con gesto entre obsequioso y melodramático- un “aumento” del 2,7% del gasto fiscal para el próximo año.

No trajo a colación la ‘Gordi’ que con su minúsculo porcentaje, el de 2017 será el presupuesto más bajo en trece años. Eso sí, dedicó muchos minutos a enfatizar que el gasto expresará mucha austeridad. Por supuesto, es fácil exigirles austeridad a los de siempre, al pueblo trabajador, en circunstancias que ninguna autoridad o alguno de los supuestos representantes de la casta política civil son capaces de exigir otro tanto al empresariado y, de entre estos, a su fracción hegemónica, la monopólico-financiera.

Resulta que para 2015, el gasto público se incrementó en 7,4%, mientras que el que está actualmente en ejecución lo fue en un 4,4%. En palabras de Bachelé, que expresa toda la labia de los serios economistas pro gran capital de su conglomerado: “Éste es el resultado de la voluntad por seguir produciendo los cambios que Chile necesita, pero también de una administración rigurosa de los recursos de todos los chilenos. Con una economía que crece menos y un precio del cobre bajo, vamos a perseverar en mantener nuestras cuentas ordenadas”.

Se supone que tan ínfimo reajuste -de lo que nunca fue un anti-cíclico presupuesto- se enfocará en las áreas de educación, salud y seguridad ciudadana. No obstante, muy poco se podrá hacer en ellas, habida cuenta que tan sólo la inflación esperada para 2017 será de 3,1%; es decir, la anunciada alza del presupuesto no alcanza ni para cubrir lo que se incrementará el valor de la canasta del IPC. Por otra parte, no se agregó al futuro gasto público el guarismo correspondiente al crecimiento económico del próximo año –que si lo habrá- y que podría empinarse en un valor promedio de 2,25%; es decir, nuevamente el excedente económico, por poco que sea, irá a para a los bolsillos de la gran burguesía y al capital transnacional con intereses en el país.

martes, 25 de noviembre de 2014

NEGOCIACIÓN DEL SECTOR PÚBLICO 2014; APENAS UN REAJUSTE, NUNCA UN AUMENTO


Hidalgamente, sólo quedan dando la pelea los trabajadores de la ANEF (SII, IFOP, JUNAEB, Poder Judicial, Registro Civil, etc.); los consecuentes funcionarios y dirigentes hospitalarios de la FENATS Bío-Bío; la CONFENATS, también de los hospitalarios; y la Confederación Nacional de Funcionarios Municipales (ASEMUCH)

Éste martes 25 despertamos con una palpitante noticia: tipo 3 de las madrugada, la mayoría de la Mesa del Sector Público (MSP) y la CUT habían firmado, intempestivamente, un acuerdo[1] mediante el cual ponían fin al deslucido proceso de ‘negociación’ de reajuste 2014-2015 y cuyos efectos tienen implicancias para los más de 375 mil trabajadores del sector público, centralizado y descentralizado. El resultado fue muy magro: apenas un 6% de reajuste nominal; en realidad, apenas un 0,3% relativamente real (con un IPC a diciembre de 5,7%) y decimos que ello es relativamente, por cuanto tampoco se agregó esta vez la diferencia de la inflación entre lo considerado al negociar el año pasado y el IPC que realmente se acumuló hasta diciembre de 2013 (1,1%).[2] Menos consideró dicho mini-reajuste el crecimiento económico del próximo período, de 3,6%, con lo que los trabajadores públicos, por enésima vez, tampoco disfrutaremos del excedente económico que los mismos trabajadores producimos y que por enésima vez se lo llevarán los ricos y sus mantenidos.

Hubo un atisbo de round previo, el domingo 23, cuando el empleador estatal había subido su burlesco y miserable ofrecimiento inicial, de sólo un 3%, a un 5,3%. Los representantes de los trabajadores contraatacaron con un 7,5% y entonces se fueron a dormir, para verse nuevamente al día siguiente. Ocurrió que la Nueva Pillería, por boca de sus oficiosos de los ministerios de hacienda y trabajo, dijo 6% la madrugada de éste martes y un poco de bluff con el bono de fin de conflicto y hasta ahí no más llegamos. Rápidamente, 12 de las 15 federaciones de la MSP firmaron, apremiados por la verdadera quinta columna que representa la obtusa presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa.

Recordemos, ahora ya con nostalgia, que la MSP y la CUT consideraban en su propuesta de pedida que el IPC en 2015 sería de 4,9% y que la proyección de crecimiento del período alcanzaría un 3,6%; por tanto, 4,9+3,6 = 8,5%, esto era el verdadero piso sobre el cual se debiera negociar cualquier AUMENTO REAL de remuneraciones, pero ellos, en cambio y en lo que representó un claro desacierto, solicitaron un incremento de sólo 7% para los ingresos líquidos menores a $801 mil y de apenas 5% para los que excedían tal cifra.   

jueves, 20 de febrero de 2014

ANDRÉS FIGUEROA CORNEJO: ARGENTINA; LA CRISIS REVELADA.



Argentina: La crisis revelada

“…si por desgracia hubiéramos aflojado estaríamos bajo tierra.”
Juan José Castelli

Andrés Figueroa Cornejo

Supervisado paternal y obligatoriamente por metodologías del Fondo Monetario Internacional (productor de deuda con hegemonía norteamericana para ganar y orientar economías dependientes), el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) reveló que la inflación de enero de 2014 llegó a 3,7% en los precios minoristas y a 4,9% en los mayoristas. Desde que el INDEC fue intervenido por el gobierno nacional el 2007 que no se ofrecía una cifra tan verosímil respecto de la inflación o Índice del Precios al Consumidor (IPC).
De esta manera, casi de soslayo, el Ejecutivo transparenta la crisis argentina, perdiendo su estado de pura ‘sensación térmica’ y creación mediática. En el corto plazo, la Casa Rosada y el empresariado usarán los nuevos números del IPC como una señal fosforescente dedicada a la fracción de los trabajadores que puede negociar colectivamente su salario (atrasado por lo menos en un 30 % anual, según el economista Julio Gambina) y así modere su exigencia a la hora de las paritarias que comienzan en marzo con los docentes.
Ese es el mensaje que le toca a la fuerza de trabajo organizada tradicionalmente. Si bien el resultado de las negociaciones opera como cifra referencial para la mayoría de los asalariados que están inhabilitados para pactar nada, ¿en qué condiciones quedarán los trabajadores en negro, los que no pueden sindicalizarse por imposición factual o contractual, los que se desempeñan en pymes y trabajos basura, los niños y mujeres expoliadas en el campo y el comercio, los jubilados, los migrantes fronterizos, la mayoría que sobrevive de la venta  de su trabajo y la deuda, los que sólo sienten algo parecido a la vida fuera de su horario laboral?
Sin embargo, el permiso forzoso de vigilancia del FMI ofrecido por el gobierno de turno tiene como sentido político-económico superior y estructural disminuir el riesgo-país para aminorar los costos de la inversión y cumplir con los requisitos para solicitar nuevos créditos a esa propia entidad y otras. Es decir, para intentar reconquistar a los capitales que se reproducen en otros lechos, lejos de la economía local, y calcificar el famélico ahorro estatal para poder hacer frente a las deudas varias.
Demolida la escenografía de cartón nacional-desarrollista, también se aclara el lugar de Argentina en la crisis mundial que atraviesa el capitalismo desde el 2007. La combinatoria de estanflación, déficit de reservas fiscales y de balanza comercial, cancelación de deuda externa ilegal y especulación en toda la cadena de valorización del capital (producción (no importando su procedencia)-distribución-consumo) obliga a una administración política liberal a observar confesionalmente el manual de los ajustes estructurales que gobiernan el capitalismo del siglo XXI para economías periféricas.
Si no hay nacionalizaciones estratégicas –comercio exterior, banca, servicios básicos; gran industria sojera, petrolera, minera, frutícola y cerealera; textil, siderúrgica, del plástico, del montaje automovilístico, del transporte- ni hay reforma agraria en vistas de la soberanía alimentaria, entonces hay devaluación del peso en relación a la divisa dominante, disminución real del salario, más explotación laboral, más subcontratismo, más informalidad y subempleo, más concentración del capital; rebaja de requisitos jurídico-laborales y ambientales para los inversionistas; más primarización agrosojera, desfinanciamiento de la salud, la educación, las pensiones, y menos recursos para programas de contención social y formadores de clientela electoral. Más miseria, más ferias libres para vender lo que sea.
Y como los salarios tampoco alcanzan para llegar a fin de mes, en consecuencia, hay deuda. Pero ni siquiera deuda bancaria para el consumo porque las exigencias para morigerar el riesgo que corre la banca convencional son imposibles de reunir. Se trata de deuda tomada en financieras donde el Esquema Ponzi (http://es.wikipedia.org/wiki/Esquema_Ponzi) hace nata y el pago en cuotas del retailer (tiendas y supermercados) no está ni siquiera centralizado informáticamente, lo que promueve aún más el crédito descontrolado. ¿En cuántos salarios estará endeudado un trabajador promedio en Argentina? ¿Habrá comenzado la crisis de morosidad?
Pero las nacionalizaciones por sí mismas no son garantía de un pasar más llevadero para las grandes mayorías si no es la propia sociedad organizada quien se hace parte protagónica y sujeto de administración racional del excedente proveniente de las nacionalizaciones. De esa manera, recién podría hablarse de propiedad social. No olvidando, claro está, que el Estado argentino es burgués y que, por tanto, sólo el devenir sin fecha de la lucha de clases determinará las condiciones, tiempos y modos de la realización de las medidas arriba amontonadas.
Ahora bien, el Estado argentino no sólo es burgués, sino que su forma de administración actual, al igual que en la inmensa mayoría del continente, corresponde a una democracia representativa eminentemente antipopular, sin pueblo, sin participación significativa de la sociedad. La gente tiene derecho a opinar y a reunirse en tanto sus opiniones y reuniones no devengan en armadura orgánica conciente de sus intereses, en acción y, en consecuencia, en posibilidad de superación política anticapitalista de lo que existe inestablemente, pero bien o mal mantiene el orden de las cosas. El orden del movimiento interno de la explotación del trabajo humano, del saqueo extractivista, de la mansedumbre y distracción social necesaria para ganar tiempo por arriba, del consenso y naturalización de la desigualdad general  a cambio de la libertad de la juventud empobrecida para elegir un equipo de fútbol y verter su indignación en los estadios.
El gobierno argentino no confía en la sociedad. Tiene cara de madre, pero es un padre opresivo que busca la infantilización política de la mayoría y sólo aprecia y premia la obsecuencia. En Argentina no existen plebiscitos ni consultas populares sobre ámbitos revelantes de la vida. Ni siquiera para conocer las preocupaciones y propuestas de la gente. A nivel municipal, a veces, hay cabildos consultivos, pero jamás vinculantes. Son la dramatización repetida del muro de los lamentos, el lugar de la queja, el grito ineficaz, el anhelo y la exposición estudiada antes de archivarse nuevamente.
Sin trabajadores y pueblos enfrentando de manera unitaria y solidaria –no corporativa y dispersamente- la ofensiva liberal, con independencia de los partidos políticos funcionales al capital, del empresariado y del Estado, se encogen las posibilidades de que el movimiento popular concreto pase de la resistencia a la propuesta e iniciativa política y económica.
La crisis está en curso y es ahora mismo cuando se mide la estatura política y ética de los circuitos más conscientes del pueblo.