Hidalgamente, sólo quedan dando la pelea los
trabajadores de la ANEF (SII, IFOP, JUNAEB, Poder
Judicial, Registro Civil, etc.); los consecuentes funcionarios y dirigentes hospitalarios
de la FENATS Bío-Bío; la CONFENATS, también de los hospitalarios; y la Confederación
Nacional de Funcionarios Municipales (ASEMUCH)
Éste martes 25 despertamos con una palpitante
noticia: tipo 3 de las madrugada, la mayoría de la Mesa del Sector Público
(MSP) y la CUT habían firmado, intempestivamente, un acuerdo mediante
el cual ponían fin al deslucido proceso de ‘negociación’ de reajuste 2014-2015
y cuyos efectos tienen implicancias para los más de 375 mil trabajadores del
sector público, centralizado y descentralizado. El resultado fue muy magro: apenas
un 6% de reajuste nominal; en realidad, apenas un 0,3% relativamente real (con
un IPC a diciembre de 5,7%) y decimos que ello es relativamente, por cuanto tampoco
se agregó esta vez la diferencia de la inflación entre lo considerado al
negociar el año pasado y el IPC que realmente se acumuló hasta diciembre de
2013 (1,1%).
Menos consideró dicho mini-reajuste el crecimiento económico del próximo
período, de 3,6%, con lo que los trabajadores públicos, por enésima vez,
tampoco disfrutaremos del excedente económico que los mismos trabajadores
producimos y que por enésima vez se lo llevarán los ricos y sus mantenidos.
Hubo un atisbo de
round previo, el domingo 23, cuando el empleador estatal había subido su
burlesco y miserable ofrecimiento inicial, de sólo un 3%, a un 5,3%. Los
representantes de los trabajadores contraatacaron con un 7,5% y entonces se
fueron a dormir, para verse nuevamente al día siguiente. Ocurrió que la Nueva
Pillería, por boca de sus oficiosos de los ministerios de hacienda y trabajo,
dijo 6% la madrugada de éste martes y un poco de bluff con el bono de fin de conflicto
y hasta ahí no más llegamos. Rápidamente, 12 de las 15 federaciones de la MSP firmaron,
apremiados por la verdadera quinta columna que representa la obtusa presidenta
de la CUT, Bárbara Figueroa.
Recordemos, ahora
ya con nostalgia, que la MSP y la CUT consideraban en su propuesta de pedida que
el IPC en 2015 sería de 4,9% y que la proyección de crecimiento del período alcanzaría
un 3,6%; por tanto, 4,9+3,6 = 8,5%, esto era el verdadero piso sobre el cual se
debiera negociar cualquier AUMENTO REAL de remuneraciones, pero ellos, en cambio
y en lo que representó un claro desacierto, solicitaron un incremento de sólo 7%
para los ingresos líquidos menores a $801 mil y de apenas 5% para los que excedían
tal cifra.