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martes, 15 de agosto de 2017

CHILE Y BIOMETRIA: TECNOSOLUCIONISMO A COSTA DE NUESTROS DERECHOS


“Obsesión por la vigilancia
Biometría: tecnosolucionismo a costa de nuestros derechos”

Para los chilenos se ha vuelto una costumbre leer titulares de prensa donde las autoridades de gobierno proponen solucionar un problema social a través de la adopción de algún tipo de tecnología. Y eso no es algo negativo en sí mismo; la tecnología tiene el potencial para servir de apoyo en la solución de muchísimos desafíos

En Derechos Digitales –public. 28/7/17

El problema es cuando su adopción se transforma en una especie de mantra irreflexivo que, como hemos dicho con anterioridad, interfiriere con nuestra capacidad para mantener una saludable distancia crítica a la hora de pensar políticas públicas.

Este tecnosolucionismo es particularmente peligroso cuando se trata de la adopción de tecnología de control y vigilancia, que siempre requiere una ponderación con otros derechos por su naturaleza intrusiva y el efecto inhibitorio que puede producir en términos de privacidad y libertad de expresión.

martes, 25 de noviembre de 2014

NEGOCIACIÓN DEL SECTOR PÚBLICO 2014; APENAS UN REAJUSTE, NUNCA UN AUMENTO


Hidalgamente, sólo quedan dando la pelea los trabajadores de la ANEF (SII, IFOP, JUNAEB, Poder Judicial, Registro Civil, etc.); los consecuentes funcionarios y dirigentes hospitalarios de la FENATS Bío-Bío; la CONFENATS, también de los hospitalarios; y la Confederación Nacional de Funcionarios Municipales (ASEMUCH)

Éste martes 25 despertamos con una palpitante noticia: tipo 3 de las madrugada, la mayoría de la Mesa del Sector Público (MSP) y la CUT habían firmado, intempestivamente, un acuerdo[1] mediante el cual ponían fin al deslucido proceso de ‘negociación’ de reajuste 2014-2015 y cuyos efectos tienen implicancias para los más de 375 mil trabajadores del sector público, centralizado y descentralizado. El resultado fue muy magro: apenas un 6% de reajuste nominal; en realidad, apenas un 0,3% relativamente real (con un IPC a diciembre de 5,7%) y decimos que ello es relativamente, por cuanto tampoco se agregó esta vez la diferencia de la inflación entre lo considerado al negociar el año pasado y el IPC que realmente se acumuló hasta diciembre de 2013 (1,1%).[2] Menos consideró dicho mini-reajuste el crecimiento económico del próximo período, de 3,6%, con lo que los trabajadores públicos, por enésima vez, tampoco disfrutaremos del excedente económico que los mismos trabajadores producimos y que por enésima vez se lo llevarán los ricos y sus mantenidos.

Hubo un atisbo de round previo, el domingo 23, cuando el empleador estatal había subido su burlesco y miserable ofrecimiento inicial, de sólo un 3%, a un 5,3%. Los representantes de los trabajadores contraatacaron con un 7,5% y entonces se fueron a dormir, para verse nuevamente al día siguiente. Ocurrió que la Nueva Pillería, por boca de sus oficiosos de los ministerios de hacienda y trabajo, dijo 6% la madrugada de éste martes y un poco de bluff con el bono de fin de conflicto y hasta ahí no más llegamos. Rápidamente, 12 de las 15 federaciones de la MSP firmaron, apremiados por la verdadera quinta columna que representa la obtusa presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa.

Recordemos, ahora ya con nostalgia, que la MSP y la CUT consideraban en su propuesta de pedida que el IPC en 2015 sería de 4,9% y que la proyección de crecimiento del período alcanzaría un 3,6%; por tanto, 4,9+3,6 = 8,5%, esto era el verdadero piso sobre el cual se debiera negociar cualquier AUMENTO REAL de remuneraciones, pero ellos, en cambio y en lo que representó un claro desacierto, solicitaron un incremento de sólo 7% para los ingresos líquidos menores a $801 mil y de apenas 5% para los que excedían tal cifra.