“(…) comenzamos a liderar las tomas de
fundos en las provincias del sur del país. Al principio, se logra empujar a
Allende y al PC a apoyarnos o por lo menos a guardar silencio, y
fundamentalmente a tener que empujar la reforma agraria en estas zonas
(Diciembre).
Posteriormente este problema va tomando
cada vez más un carácter conflictivo, lo mismo que las huelgas y las tomas de
fábricas en que participamos en Concepción y Santiago.” Miguel
Enríquez E., Secretario General del MIR
CAMPESINOS, SOLDADOS Y ESTUDIANTES
Declaración Pública, 10 de octubre de 1970*
1.- Es necesario establecer que el acto realizado por los pobladores sin casa
fue autorizado por escrito por el Intendente de Santiago; a él deben dirigir
sus protestas los señores Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas. Más aún,
para su tranquilidad, han de saber que para los pobres de Chile no existe acto
mayor de "gratitud y respeto” que honrar un monumento militar con el
retrato del más grande continuador de las tradiciones militares de un Bolívar o
un Carrera: el Comandante Guevara (1).
2.- El acto de homenaje al Che Guevara en la Universidad de Chile fue
autorizado por la Universidad y los pobladores no se "tomaron" la
Casa Central, sino que, como el Rector, los decanos y la prensa reconocen,
buscaron refugio allí. Si al Comando de la Unidad Popular le parece que rendir
homenaje al Che en la Universidad y refugiarse en ella los pobladores ante la
agresión del Grupo Móvil constituye "indebida utilización", allá
ellos.
3.- También nosotros "deslindamos
responsabilidades"; nosotros no damos explicaciones toda vez que las
clases dominantes toman como pretexto cualquier hecho para crear un clima
favorable a sus maniobras golpistas. Todo el pueblo, y en especial los
pobladores de Santiago, esperaban algo más de la UP: la exigencia de la
libertad para los detenidos, la denuncia de las provocaciones del Grupo Móvil
y la defensa de los pobladores cercados en la Casa Central.
4.- Rechazamos el lenguaje injurioso de "El
Siglo", diario del Partido Comunista, que acusa a dirigentes de masas
de "provocadores profesionales pagados". Si lo que se desea es
alertar a toda la izquierda y a nosotros, que con el beneplácito de la UP se
pretende iniciar un período de stalinismo y persecución ideológica en la
izquierda, en la que todo el que difiere en sus opiniones es acusado de
"provocador pagado", lo han conseguido (Ver El Siglo del 10 al 15 de
octubre de 1970).