“(La burguesía) En lo sucesivo, está
condenada a mantener formas dictatoriales de gobierno y a imposibilitar la
instauración de un régimen democrático que permita la libre competencia para
retener o alcanzar el poder político…”
- Joan Garcés, uno de los principales asesores del
Presidente Salvador Allende, luego del Golpe
Lo acontecido en el
plano de la política en lo que va recorrido desde 1990, pero con especial
atención desde fines de 2010, pone de manifiesto que el sistema político en
curso no es democrático ni representativo de la soberanía popular, y que los
diversos gobiernos a lo largo de ésta supuesta democracia ‘recuperada’ no
tienen interés en resolver dicha impasse (o ‘crisis de representatividad’, al
decir de cierta sociología), ni siquiera en los marcos de una restringida democracia
liberal.
Pero, ¿qué es lo
que ha permitido a la gran mayoría nacional darse cuenta que ésta democracia no
vale un peso, lo que se demuestra en las encuestas de opinión y en la
conversación diaria?; sencillo, el movimiento y el sonido de las cadenas que
portábamos cuando el movimiento de masas comenzó a agitarse.