[En las elecciones internas del Partido Laborista inglés, del pasado
12/09/15, Corbyn obtuvo su dirección con un 60% de los votos]
“LA
VICTORIA DE CORBYN SIGNIFICA QUE LOS ZOMBIES DEL LABORISMO HAN SIDO LIQUIDADOS
–Y QUE LA POLÍTICA INGLESA HA VUELTO A LA VIDA”
“El líder
más izquierdista del partido que ha entendido las cuestiones clave en las que no
es posible ningún compromiso”
Septiembre
16 de 2015
Las ironías de la
historia nunca dejan de sorprendernos. Miremos por donde miremos, Jeremy Corbyn
es el líder más izquierdista en toda la historia del Partido Laborista. Tiene
claro que quienes actúan mal en el extranjero no pueden actuar bien en casa. Es
el antiimperialista más firme del Parlamento. Basta compararlo con sus
predecesores para verificar estas afirmaciones. El socialismo de Keir Hardi/1
fracasó en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. Clement Attlee/2
fue un gran reformador a nivel nacional, pero en el exterior su gobierno aprobó
el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki. Harold Wilson/3
redistribuyó la riqueza, pero apoyó a EE UU en Vietnam; Michael Foot/4,
como líder de la oposición, fue un rabioso defensor de la guerra de Margaret
Thatcher para recuperar las Malvinas.
Los
gemelos thatcheristas Blair/Brown/5-6 acordaron compartir el poder
creando para ello dos fracciones con hambre de poder pero sin diferencias
políticas entre ellas, salvo que Tony Blair ansiaba el dinero tanto como el
poder. Él nos metió en las guerras de la antigua Yugoslavia y de Irak, mientras
que Gordon Brown, ajeno a la vulnerabilidad del capitalismo financiarizado,
gastó miles de millones de las y los contribuyentes para rescatar bancos
(después de pagar a los depositantes) que hubiera sido mejor dejar que la
palmaran. Ambos burocratizaron el Partido Laborista castrando la conferencia
del partido, reduciéndola a una mala versión de la de los demócratas
estadounidenses. Un show total, sin contenido alguno. Barrieron los distritos
de la derecha del laborismo para seleccionar sus futuros candidatos
parlamentarios. Era la única forma de transformar a una gran parte del Grupo
Parlamentario Laborista (Parliamentary Labour Party, PLP) en un conjunto de
chicos y chicas de despacho sobrepromocionados junto a un carro de arribistas.