A LO LARGO Y ANCHO DE AMBOS PAÍSES, CIENTOS
DE MILES PROTESTAN EN CONTRA DE LOS ATROPELLOS PERPETRADOS POR LOS SECTORES
DOMINANTES LOCALES EN AYOTZINAPA, TAMAULIPAS, FERGUSON, NEW YORK, ETC.
¿Pa qué queremos pretextos si nos sobran razones?
Manifestante
mexicano
Ayer no más se confirmó que restos humanos
encontrados en un basural de la zona de Cocula, estado de Guerrero, pertenecían
sin duda a uno de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos desde Iguala, el
pasado 26 de septiembre.[1] Corresponden
a los de Alexander Mora Venancio, quien nació en el poblado El Pericón,
municipio de Teconapa, Guerrero, y que siempre tuvo el anhelo de ser maestro. “Nadie le podía quitar esa idea”,
aseguraba su padre, quien detalló que el joven les ayudaba en las labores del
campo, pero “le interesaba mucho dar
clases”.
Con
esta terrible evidencia, se comienza a descorrer el velo acerca de la verdadera masacre a la que se sometió a los
aguerridos estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de
Ayotzinapa. Ya es tiempo que se dejen de vender falsas expectativas, sobre la
supuesta supervivencia de los 43 jóvenes y se de paso a las más grandes
movilizaciones posibles, en México, en América Latina y el mundo, para exigir
castigo a todos los culpables: la policía, los paramilitares derechistas, las
organizaciones del narcotráfico, las autoridades gubernamentales, la camarilla
del triopolio de partidos políticos; en suma, que el poder oficial de México de
cuenta de décadas de escarnio a su propio pueblo y que éste le haga caer el
puño de la justicia plena.
Ahora
bien, uno podría preguntarse, ¿cómo es posible qué se puedan perpetrar tales
atrocidades, diariamente, en una de las mayores potencias capitalistas americanas
y sin que el poder llegue a inmutarse? Y la respuesta nos la da, hoy mismo, un
tío del inmerecido presidente de México, Enrique Peña Nieto. El inicuo
pariente, Arturo Peña del Mazo, a cargo de la fundación (supuestamente)
“científica” y “cultural” Isidro Fabela, llega al extremo de justificar el
crimen en contra de los estudiantes masacrados diciendo que “sólo fueron 43 desaparecidos” y que se
ha querido hacer un escándalo de un “pretexto,
pero un pretexto mínimo, porque ha habido ocasiones en que han habido muertos
en exceso”.[2]
Para el pinche viejo ratero, las protestas porque se aclare la desaparición de
los normalistas son meras excusas para protestar en contra del gobierno federal
que encabeza su pobrecito sobrino.