Traducción de “Did NATO Just Attack Russia, Or Was It Climate Change’s Fault?”
En New
Eastern Outlook, 25/11/15
He comenzado esta
mañana informándome que el próximo rey de Gran Bretaña dice que el cambio
climático es parcialmente responsable de la guerra civil en
Siria, y que culpa de la crisis de los refugiados y la guerra civil allí a la
sequía. En una entrevista exclusiva con Sky
News, el príncipe Carlos se mostró profundamente empapado sobre el perdido
acuerdo climático de Copenhague, de 2009, y sobre estrategias de gran alcance
que probablemente tú nunca hubieras soñado. Luego, llegó la noticia de que un
cazabombardero ruso SU24 había sido derribado por Turquía, y el mundo dio un
giro. Mientras escribo esto, el torrente de Facebook, Twitter y los medios
digitales se inunda con una historia de horror de política exterior. Todo lo
que puedo ver es la cara de Vladimir Putin mientras el rey de Jordania hablaba
con él, y las imágenes de los “moderados" del Sr. Obama ametrallando un
piloto antes que su paracaídas tocase tierra. Me pregunto, ¿será el mal clima
la causa de la III Guerra Mundial?
Mientras
escuchaba ésta mañana al príncipe de los británicos explayarse sobre el
desastre climático, sentado aquí y asombrado de cómo el diálogo en Sky News
giraba hacia Siria en aquella entrevista, la impotencia frente al surrealista liderazgo
de estos tiempos me produjo un tremendo dolor de cabeza. Las sequías causan migraciones,
comencé a pensar, "¿Hubo alguna en la India en la época en que el imperio
británico forzó a emigrar a Pakistán a decenas de millones caminando descalzos?".
Pero lo más impresionante que resbaló de los labios del príncipe Charles en
esta entrevista no era que las cosechas de trigo de Siria se iban a pique, sino
que una mención de improviso, totalmente fuera de contexto, acerca del estadounidense
"Pentágono”. Me preguntaba al escucharlo: "¿estará Sigmund Freud metido
en esto?" No, el desplazamiento del Harmattan y el derretimiento de los
casquetes de hielo no han corrido a los sirios fuera de sus hogares. Pero el freudiano
lapsus del icono inglés habría de fructificar éste día, en el momento en que
Turquía perdió su juicio o simplemente siguió a la OTAN o las órdenes del
Pentágono. Dado que el destino del mundo descansa ahora sobre los amplios
hombros de Vladimir Putin, en su próxima decisión acerca de Turquía y los "apuñaladores
por la espalda", como él mismo dijo, echemos una breve mirada histórica a algunas
de las presiones que se han ejercido sobre ésta olla de cocina que es Siria.
Siria
ha sido un problema para los británicos, los franceses, los estadounidenses y
especialmente para los israelíes, por algún tiempo. Olvidando décadas de
fricciones entre Tel Aviv y Damasco por ahora, fue el subsecretario de Estado
de Bush, John R. Bolton,
uno de los primeros autores en poner el "sello" de aprobación de una
guerra contra Siria y Libia con su discurso de "más allá del eje del
mal", denominando "trúhanes" a Estados que incluían a Cuba. Por
supuesto, se plasmó allí también el aditivo del temor a las armas de
destrucción masiva (ADM). Desde los acontecimientos del 9/11, un nuevo
motivo operacional ha desplazado cualquier idealismo democrático preexistente en
Washington. Con la substitución de Saddam Hussein en Irak,
el liderazgo de Estados Unidos entró en una borrachera de coup de état (golpe de Estado –Nota del CAD) que no ha cesado.
