“El aborto, una lucha por la concepción de lo
humano”
“Quienes asesinan niños, quienes asesinan
personas no somos las mujeres que hemos abortado, sino los que levantan las
armas cuando un pueblo lucha por su autodeterminación, los que crean y
mantienen instituciones corruptas que mercantilizan la vida de niños y niñas…”
En el actual
contexto de penalización absoluta del aborto en Chile y frente al pronto
pronunciamiento del Tribunal Constitucional en torno al requerimiento
presentado por dos senadores ultraconservadores del Parlamento chileno, en
contra del proyecto de ley de despenalización en tres causales aprobado por el
Congreso hace unas semanas atrás, es relevante hablar sobre la criminalización
de este procedimiento común en el ciclo vital de las mujeres.
Hablamos
de criminalización no sólo como consecuencia de los marcos legales
prohibicionistas y restrictivos, que curiosamente se concentran en las legislaciones de países
latinoamericanos [1], sino de la criminalización como imaginario social,
sustentado por un lado en una objetualización del cuerpo de las mujeres, en
tanto receptáculo del que “está por nacer” [2] ;

