Vigilancia en Chile:
¿TIENEN
LAS MUNICIPALIDADES MÁS FACULTADES QUE EL MINISTERIO PÚBLICO?
Enero
13, 2016
La Corte de Apelaciones de Santiago
ha oído los alegatos de las partes en el recurso de protección interpuesto por
tres organizaciones pro derechos humanos en septiembre de este año. ¿La causa?
La instalación de sendos globos aerostáticos dotados de potentes cámaras de
vigilancia en las comunas de Las Condes y Lo Barnechea, que atentan contra el
derecho a la privacidad en nombre de la seguridad
A mediados de
octubre de 2015, la prensa chilena daba cuenta de la instalación de dos globos
aerostáticos en la comuna de Las Condes y uno en Lo Barnechea, supuestamente
destinados a incrementar los niveles de seguridad de los habitantes de ambos
municipios y a colaborar en la gestión del tránsito de sus calles.
Se
trata de tecnología de origen militar: potentes cámaras que flotan sobre las
comunas, equipadas con lentes de gran alcance, capaces de efectuar seguimientos
en un radio de 3 kilómetros, operadas por una empresa privada y no por
funcionarios públicos.
Pero
más que una medida adicional para la prevención delictual o el control del
tránsito, las cámaras adheridas a los globos municipales constituyen una
política de vigilancia masiva arbitraria por parte de las municipalidades, cuyo
uso no está autorizado en la ley. Es este el fundamento del recurso de
protección en su contra, actualmente en trámite en la Corte de Apelaciones de
Santiago.
La
defensa de las municipalidades se ha desarrollado tanto en los pasillos de la
Corte de Apelaciones como a través de los medios. Allí, los alcaldes han
explicado que la seguridad vecinal sería un bien mayor a los derechos de las
personas, aun cuando puede que la medida no funcione.
En
Tribunales han tratado de equiparar el funcionamiento de los globos al de las
cámaras estáticas de control de tránsito, señalando —erróneamente- que los
globos solo graban espacios públicos y no privados. También han intentado
desacreditar las críticas a través de la recolección generalizada de firmas de
vecinos con el objeto de ilustrar el apoyo popular de la medida.
Esta
defensa es una simplificación extrema del problema que la instalación de los
globos plantea. En este caso, se trata de cámaras con características especiales
por su alcance y que han sido ubicadas en una posición de privilegio, capaces
no solamente de grabar rostros de personas y patentes de vehículos desde el
aire en alta definición, de día y de noche, sino que de traspasar los límites
físicos de una propiedad e incluso apuntar sus lentes a través de una ventana,
hacia el interior de una vivienda.