En un
punto de prensa realizado éste martes 26, a las afueras de la Dirección
Nacional de Gendarmería en Santiago/
26 de enero de 2015
A la Opinión Pública Chilena:
Las organizaciones
de derechos humanos y las organizaciones del pueblo trabajador hoy presentes en
este punto de prensa, en conjunto con los dirigentes oficiales profesionales de
gendarmería de Chile, declaramos nuestro profundo rechazo respecto al vínculo
servil, inmoral y corrupto entre el director nacional de gendarmería, sr. Tulio
Arce, y el asesino y torturador, jefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán.
Nos
hacemos presentes en el ministerio de justicia para denunciar además la
incompetencia e inmoralidad del Gobierno al nombrar como asesor de la ministra
de justicia al sr. Patricio Campos, gendarme jubilado, y uno de los
responsables directos del desastre de los 81 presos que murieron quemados en la
cárcel de San Miguel.
Las
organizaciones presentes nos convocamos con el propósito de hacer un llamado al
pueblo y a la clase trabajadora a solidarizar con los trabajadores y
trabajadoras de gendarmería, quienes han demostrado su voluntad férrea y honor,
en desterrar y denunciar, todo atisbo que vincule a dicha institución, con la
tortura, el asesinato y la corrupción que representan Álvaro Corbalán, Tulio
Arce y Patricio Campos.
Es
primera vez que organizaciones del pueblo trabajador, vinculadas a los derechos
humanos y a gendarmería, se unen solidariamente para denunciar la impunidad y
legitimación política que los diferentes gobiernos de la concertación, la
derecha y la nueva mayoría han hecho durante décadas a dicho periodo
dictatorial. Es primera vez que juntos denunciamos la protección política y la
relación de dependencia, control y poder que estos personajes de la dictadura
realizan en diferentes instituciones del Estado, como han demostrado hoy los
dirigentes de oficiales de gendarmería por los medios de comunicación con
fuentes incuestionables.
La
impunidad frente a la tortura y el asesinato de miles de compatriotas en el
pasado y en la actualidad, la enorme corrupción, colusión y la política
económica de explotación que profundizó la dictadura y que siguen robusteciendo
los diferentes gobiernos “democráticos”, es una realidad a la que hoy está
sometida toda nuestra clase trabajadora, en todas las partes donde se
desempeña, y sin lugar a dudas, también en las cárceles de nuestro país.



