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jueves, 10 de agosto de 2017

CHILE Y SU “DEMOCRACIA” DESIGUAL: 20% MAS RICO SE APROPIA DE CASI ¾ PARTES DEL PIB


“Desigualdad: Expertos piden fortalecer rol de trabajadores para ‘emparejar la cancha’”

La variación antes y después de la redistribución es prácticamente insignificante. La publicación que un medio inglés hizo del informe del Banco Mundial y la OCDE señala que "el país también tiene que lidiar con la corrupción y un pequeño número de poderosos oligarcas”. Especialistas en la materia indican la importancia que tienen los avances en materia laboral para paliar la desigualdad que aqueja a Chile

En Radio-Diario U. de Chile –public. 8/8/17

Chile es campeón otra vez. Según un informe publicado este lunes por el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, a través del medio británico Business Insider, Chile lidera nuevamente el ranking de desigualdad después de una redistribución que considera los factores de nivelación como impuestos pagados, prestaciones en efectivo y seguridad social.

En un listado que da cuenta del índice de desigualdad antes y después de redistribución, con una cifra entre 0 y 1 siendo 0 la igualdad perfecta y 1 la máxima desigualdad, Chile muestra un índice de 0,47 después de redistribución.

La publicación señala que “los impuestos suelen ser mayores para los pobres, reduciendo sus ingresos disponibles y las posibilidades de movilidad social ascendente”. Además, el estudio agrega que “el país también tiene que lidiar con la corrupción y un pequeño número de poderosos oligarcas”.

jueves, 6 de abril de 2017

PICO EN EL OJO: 50% DE TRABAJADOR@S CHILEN@S Y 42% DE HOGARES SANTIAGUINOS GANA MENOS DE $300 MIL/MES


Si bien la “pobreza” oficial en Chile llega al 11,7%, si se considera la retribución directa obtenida por las personas por su participación en la estructura económico-social actual, ella se elevaría al 26,9%. Por si fuera poco, dos estudios separados demuestran que el 50% de los trabajadores del país y un 42% de los hogares del gran Santiago perciben ingresos iguales o menores a los $300 mil mensuales, con lo que quedan bajo la línea de pobreza, la cual Mideplan fija en $400.256 para un hogar con 4 integrantes


“ESTUDIO DE LA FUNDACIÓN SOL CONCLUYE QUE LA MITAD DE LOS ASALARIADOS GANA MENOS DE 300 MIL PESOS AL MES”

En el estudio se detalla que sólo el 13,6% gana más de 700 mil pesos líquidos. En contraste, los salarios más bajos se encuentran en las áreas de Servicio Doméstico y el trabajo por Cuenta Propia

En El Desconcierto –public. 4/4/17

El día martes 4, la Fundación Sol publicó su nuevo estudio “Los bajos salarios en Chile”. En él se evidencia la desigualdad de nuestro país: sus principales conclusiones son que la mitad de las y los asalariados en Chile ganan 300 mil pesos mensuales, y, además, el 77,9% gana menos de 500 mil líquidos.

Utilizando como base la última encuesta de Caracterización Socieconómica (CASEN 2015), el estudio revela información sobre las inequidades de género. “Si bien, con motivo de la conmemoración del día de la mujer, escuchamos reiteradamente la cifra promedio del salario para las mujeres en Chile ($383.853), cuando observamos la mediana, es decir, el umbral de ingresos/salarios para el 50% de las trabajadoras, el monto es de $270.000 líquidos”, explicó Gonzalo Durán, uno de los investigadores de la Fundación, a The Clinic, agregando que “en términos de porcentaje, estamos en condiciones de señalar que el 70% gana menos de $390.000 líquidos al mes”.

domingo, 27 de noviembre de 2016

CHILE, CAMPEON MUNDIAL DE LA DESIGUALDAD SOCIAL


“OCDE muestra en Facebook triste realidad de Chile: el país más desigual de sus 35 miembros”

Desde hace tiempo sabemos que Chile es uno de los países con mayor nivel de desigualdad en el ingreso en el mundo. Es decir, mientras un número de chilenos perciben grandes montos de dinero, otros reciben sueldos abismalmente inferiores, creando tensión social y otros conflictos

En Radio Bio-Biopublic. 27/11/16

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de la cual nuestro país forma parte desde 2010, se ha encargado de ir midiendo y realizando comparativas entre sus estados miembros… en cuya última medición realizada en 2014, Chile obtuvo la peor posición.

A través de su página oficial en Facebook, el organismo con sede en París liberó dos gráficos donde muestra los niveles de desigualdad en el ingreso. El primero se basa en el llamado coeficiente de Gini. En este sistema, un país que tiene un coeficiente de cero gozaría de la igualdad perfecta, donde todos sus habitantes reciben el mismo ingreso. Por el contrario, un país con un coeficiente de 1 adolecería de una desigualdad extrema, donde un habitante se llevaría todos los ingresos mientras el otro se quedaría sin nada.

Bajo esta óptica, Chile es el país peor evaluado de la OCDE, con un coeficiente de Gini de 0.47. Eso sí, alegrémonos: en 2007 este era de 0.48 (pueden proceder a detectar la ironía).

Tras Chile están México con 0.46; Estados Unidos y Turquía con 0.39; Israel con 0.37 y Estonia, con 0.36; todos en el club de las naciones más desiguales del mundo.

martes, 27 de septiembre de 2016

ENCUESTA CASEN: ¿Y QUE PASA CON LA VERDADERA POBREZA EN CHILE?


Dados a conocer los resultados de la última encuesta CASEN, se reabrió el debate sobre la pobreza en el país. Supuestamente, hubo una baja de la misma, de lo cual intentan mostrarse artífices tanto la derecha como la Nueva ‘Minoría’. Pero, ¿por qué no hablar de verdad sobre pobreza y sus causas?

Por fin se supo –el pasado jueves 22- de los resultados de la más reciente encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional CASEN, correspondiente al año 2015, la cual corre por cuenta del Ministerio de Desarrollo Social (MDS).

Y si bien los datos de la presente investigación se demoraron sólo un año en ser dados a conocer, los de la anterior –respecto de 2013- lo fueron por más de un año y medio.

Toda medición es una comparación. Así, sí en 2013 la pobreza medida sólo por ingresos alcanzaba a un 14,4% de la población, en 2015 es de un 11,7%. En tanto, las personas en pobreza extrema representaban un 4,5% en 2013, mientras que en 2015 alcanzan el 3,5%. Es decir, sólo atendiendo al nivel del ingreso, hubo una baja moderada, cercana en promedio al 18,7%. No obstante, esto es nada más que un resultado para la galería, puesto que, en la práctica, veremos que tal buena nueva no fue tal.

Una Media Verdad

En lo que constituye una valoración más representativa, sin llegar a ser del todo expresiva del drama que es la pobreza, las dos últimas indagaciones del MDS han empleado la categorización de “pobreza multidimensional”, agregándosele en la última “entorno y redes”. Tal medición considera no sólo los ingresos necesarios para adquirir una canasta básica, sino también aspectos que tienen que ver con la educación, salud, trabajo y seguridad social, vivienda y entorno, redes y cohesión social. Ese tipo de pobreza representó nada menos que un 20,4% de la población en 2013, mientras que en la última CASEN el registro fue de un 20,9%; es decir, una pobreza entendida de manera más integral, en vez de descender, se incrementó y lo hizo en un 2,5%.   

miércoles, 4 de febrero de 2015

ENCUESTA CASEN 2013: MÁS POBRES MODERNOS, MÁS DESIGUALDAD

“Mientras la remuneración promedio de un gerente general de una gran empresa chilena supera los $18 millones y las autoridades nos dicen que estamos al borde del desarrollo (porque nuestro PIB por persona se sitúa en torno a los US20.000), el grueso de la población debe conformarse, luego de trabajar 45 o más horas a la semana, con un salario que los obliga a endeudarse para comer, vestirse, pagar las cuentas básicas, educar a sus hijos o acudir al doctor en caso de enfermedad. Ni hablar de recreación”. Marko Kremerman, mayo 2014


Altas siguen siendo las tasas de desigualdad en Chile, eso sí sólo nos atenemos a los resultados de la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2013, que el sábado 24 de enero difundió el Ministerio de Desarrollo Social (MDS)[1].

El estudio[2], que debió haberse entregado en junio del año pasado, indica que la pobreza medida sólo por ingresos alcanza un 14,4%, mientras que las personas en pobreza extrema representan un 4,5%. En 2011, la pobreza llegaba a un 22,2% y la pobreza extrema registraba al 8,1%.

En cuanto a la “pobreza multidimensional”, ésta llega a un 20,4%. Tal categorización, utilizada por primera vez en la encuesta, considera no solo los ingresos necesarios para adquirir una canasta básica, sino también aspectos que tienen que ver con educación, salud, trabajo, seguridad social y vivienda.

La encargada del MDS, Fernanda Villegas, señaló que: “si bien la nueva metodología de medición de pobreza tiene efectos en el nivel de pobreza, se confirma que esta se mantiene a la baja, como viene ocurriendo desde 1990, independiente del método que se utilice para medirla”. Pero la ministra no pudo dejar de ratificar lo evidente: “La medición de la distribución de los ingresos a partir de esta nueva metodología confirma además un dato que ya sabemos: nuestro país presenta altas y persistentes tasas de desigualdad e ingresos”.

De acuerdo a la metodología anterior, las personas que tenían un ingreso mensual igual o inferior a $39.725 eran consideradas de extrema pobreza, mientras que el límite para la pobreza era de $66.084. Con los nuevos parámetros, se considera que una persona se encuentra en situación de pobreza extrema si tiene un ingreso mensual de $91.274 o menos; y en situación de pobreza si su ingreso es igual o inferior a $136.911.

Por cierto que con la utilización de las categorías originales, en esta medición se puede apreciar un mejoramiento relativo en términos de ingresos, lo que alegra a todo el mundo, puesto que da la sensación que todos estamos alcanzado el desarrollo. Mal que mal tenemos un ingreso per cápita primermundista, de US$23.165,[3] lo que nos aproxima a Portugal y Grecia. Pero…

Debemos estar alertas ante el uso discrecional de dichos promedios y tasas, mediante los cuales se nos pretende ocultar las situaciones específicas y los efectos reales del desigual y asimétrico desarrollo que se nos ha impuesto y que, en parte, hemos ido aceptando.