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domingo, 28 de febrero de 2016

NELSON VILLAGRA: ESTOS EXTRAÑOS ANIMALILLOS


“ESTOS EXTRAÑOS ANIMALILLOS”

Domingo, 28 de febrero de 2016
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Tengo la impresión que las arenas interminables del desierto y las nieves esparcidas son dos paisajes peligrosos si te quedas mirándolos fijamente…

Como a muchos de mis congéneres, me sucede a mí también que en la misma medida que tomo conciencia del vertiginoso avance que hemos desarrollado en el pensamiento, en las ciencias y en el arte, más extraño me resulto yo mismo y mis semejantes.

Así es. Debido al alto contraste de convivencia social que hemos venido construyendo, siento que vivo en un mundo inexplicable. No logro asimilar la incongruencia en la que convivimos, sobre todo sabiendo hoy que habitamos un “nano” lugar en un espacio-tiempo infinito.

De acuerdo a las hipótesis actuales de las ciencias astrofísicas es plausible pensar que no estamos solos en este infinito, aunque en términos prácticos más o menos inmediatos, sí lo estamos. Y al parecer es preferible de acuerdo a lo expresado por el astrofísico Stephen Hawking, quien sospecha que el posible encuentro con otros animalillos extraños pudiera resultarnos tan perjudicial como a los indígenas del Nuevo Mundo la llegada de Colón…

(Si lo he dicho alguna vez, lo repito: la nieve-silencio evoca la soledad... Mirándola desde la ventana, te quedas embobado… Nieve fina, leve… Es la que cae para “quedarse”. No son los copos de las películas, plácidas, perecederas: la chica graciosamente le quita la nieve del bigote al galán para darle un beso… No. No es ésa. Esta, es la puta nieve que comenzó en Diciembre y pretende quedarse hasta Abril).

jueves, 5 de noviembre de 2015

HAWKING, EL FUTURO DEL CAPITALISMO Y DE LA HUMANIDAD


“Stephen Hawking sobre el futuro del capitalismo, la desigualdad... y la Renta Básica”

Por Conor Lynch

El pasado jueves, el reconocido físico y cosmólogo Stephen Hawking, dejó caer una verdadera bomba sobre el capitalismo y el futuro de la desigualdad. Con los rápidos avances tecnológicos de las últimas décadas (por ejemplo, la tecnología informática, la robótica), hemos visto crecer las desigualdades económicas a un ritmo alarmante, y como una especie de clase plutocrática de propietarios - es decir, los capitalistas - se volvían inmensamente ricos. Hawking cree que, si las máquinas no terminan por reemplazar el trabajo humano y produciendo todos nuestros productos, y continuamos la actual vía del neocapitalismo, estamos en camino de convertirse en una suerte de distopía con una clase de grandes propietarios, con una riqueza inconmensurable, y una clase inferior de desposeídos - es decir, las masas - que vivirán en la pobreza extrema. En una sesión de “pregúntame lo que quieras” de Reddit Hawkins escribió:

"Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo podrá disfrutar de una vida de lujo ociosa si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología provocando cada vez mayor desigualdad".

La sustitución del trabajo humano por máquinas ha sido siempre uno de los temores de la clase trabajadora. Al inicio de la revolución industrial, ese miedo dio lugar a una reacción violenta de los trabajadores conocida como el movimiento ludita: en Inglaterra, los trabajadores textiles protestaron contra los despidos y las dificultades económicas destruyendo equipos industriales y fábricas. Hoy en día, ocurre de nuevo con la eliminación de muchos puestos de trabajo fabriles previamente estables en ciudades como Baltimore y Detroit, sustituidos en gran medida por la automatización. Este tipo de innovación tecnológica que tiene lugar en toda la historia del capitalismo es lo que Joseph Schumpeter llamó la "destrucción creativa", que describió como un "proceso de cambio industrial que revoluciona incesantemente la estructura económica desde dentro, destruyendo sin cesar la antigua, creando incesantemente una nueva”. Schumpeter llamó a este proceso “la característica esencial del capitalismo".