“ESTOS EXTRAÑOS ANIMALILLOS”
Domingo,
28 de febrero de 2016
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Tengo la impresión
que las arenas interminables del desierto y las nieves esparcidas son dos
paisajes peligrosos si te quedas mirándolos fijamente…
Como
a muchos de mis congéneres, me sucede a mí también que en la misma medida que
tomo conciencia del vertiginoso avance que hemos desarrollado en el
pensamiento, en las ciencias y en el arte, más extraño me resulto yo mismo y
mis semejantes.
Así
es. Debido al alto contraste de convivencia social que hemos venido
construyendo, siento que vivo en un mundo inexplicable. No logro asimilar la
incongruencia en la que convivimos, sobre todo sabiendo hoy que habitamos un
“nano” lugar en un espacio-tiempo infinito.
De
acuerdo a las hipótesis actuales de las ciencias astrofísicas es plausible
pensar que no estamos solos en este infinito, aunque en términos prácticos más
o menos inmediatos, sí lo estamos. Y al parecer es preferible de acuerdo a lo
expresado por el astrofísico Stephen Hawking, quien sospecha que el posible
encuentro con otros animalillos extraños pudiera resultarnos tan perjudicial
como a los indígenas del Nuevo Mundo la llegada de Colón…
(Si
lo he dicho alguna vez, lo repito: la nieve-silencio evoca la soledad...
Mirándola desde la ventana, te quedas embobado… Nieve fina, leve… Es la que cae
para “quedarse”. No son los copos de las películas, plácidas, perecederas: la
chica graciosamente le quita la nieve del bigote al galán para darle un beso…
No. No es ésa. Esta, es la puta nieve que comenzó en Diciembre y pretende
quedarse hasta Abril).

