¿Qué hay entre Giordano Bruno, Carlos Marx y el chileno Gonzalo
Toro?
“Cuando este ángel surca el cielo, / no hay nada
que se le asemeje. / El fin de su apurado vuelo / es la
sentencia de un hereje. / No se distraiga ni demore, / todo es ahora
inoportuno. / Va rumbo al campo de las flores / donde la hoguera
espera a Bruno.”
Silvio Rodríguez, “Cita con ángeles”
Andrés Figueroa Cornejo
El
chileno Gonzalo Toro Fernández expone como un detective implacable,
políticamente original, un arqueólogo de pupila atenta. Por eso su
libro-tesis-ensayo, El drama de Sísifo, Origen y desarrollo del
pensamiento revolucionario moderno, se inscribe lúcidamente en el combate
entre el conocimiento que domina y el pensamiento que resiste, se recrea, se
despliega sobre su propio movimiento histórico mundial desde y para la mayoría
humana aún oprimida.
Arranca
desde el filósofo italiano Giordano Bruno, en los albores de los primeros polos
capitalistas de la modernidad y llega hasta la puerta nuestra, hoy,
deteniéndose e incluyendo como inflexión superadora, a la obra de Carlos
Marx. Golpea con sólidas herramientas críticas Gonzalo Toro, ex militante
de la izquierda revolucionaria chilena y con estudios en economía política en
la Universidad francesa Paris 8 Vincennes- Saint Denis.
Plantea
cómo Bruno, advenido de una vieja tradición ocultada por los poderes y el saber
oficial, logra romper con el binomio idealista cielo/tierra cuando escribe que
“Dado que los individuos son innumerables: todo es uno; y conocer esta unidad
es el objetivo de toda filosofía y contemplación natural”.
El italiano produjo su obra –la misma que explica su atroz asesinato en la hoguera por la iglesia católica de la época- durante el Renacimiento, en medio de la pugna entre la burguesía y las relaciones feudales de producción.
