 |
| José Mañao Ampuero tenía sólo 22 años |
La
culpa de los cuatro jóvenes de la Población Lintz de Puerto Montt: criticar
a la dictadura cívico-militar. En otro caso de reciente resolución judicial, pena
efectiva sí habrá para los asesinos de dos autoridades de la UP en San Felipe
La noche del 31 de enero de 1974, poco antes
del inicio del peligroso ‘toque de queda’, en un bar se reunían cuatro amigos e
integrantes del club de futbol de la Población Lintz de Puerto Montt, dos de los
cuales incluso integraban la selección puertomontina. Los camaradas se echaron
unos tragos para celebrar recientes triunfos, pero la conversación derivó a la
pésima situación político-social con ocasión de la dictadura militar que imperaba
desde el golpe de Estado del 11 de septiembre anterior. Para su desventura, en
el lugar se encontraba un grupo de uniformados de la Fuerza Aérea, establecidos
en el aeropuerto del Tepual, que al escuchar las críticas iniciaron una reyerta
verbal, produciéndose un intercambio de reproches entre los civiles y los
odiados ‘milicos’, pero nada más. Luego, todos se fueron para sus casas,
excepto los aviadores, que se encargaron de averiguar de los críticos
deportistas y preparar una celada.
Los
noveles futbolistas eran PEDRO
ANTONIO BAHAMONDE ROGEL, 24 años, empleado de una imprenta; HÉCTOR HUGO
MALDONADO ULLOA, 26 años, empleado de la Compañía de Teléfonos; JOSÉ HERNÁN MAÑAO
AMPUERO, 22 años, empleado; y JOSÉ ANTONIO SOTO MUÑOZ, 23 años, empleado de una
carnicería. Todos ellos carecían de militancia política conocida o de antecedentes
que los relacionasen con alguna instancia de la Resistencia Popular
antidictatorial.
Según
el Informe Rettig, “Rato
después todos fueron arrestados con mucha violencia en sus respectivos
domicilios por una patrulla de la Fuerza Aérea, golpeados en la vía pública y
llevados con destino desconocido. Sus familiares sólo se
enteraron de su suerte –fueron fusilados por los aviadores- a través del Bando
emitido por la Jefatura de Plaza. La Comisión se formó la convicción que el
caso relatado es un grave abuso de poder por parte de los agentes del Estado,
con violación de los derechos humanos de los afectados, toda vez que no es
aceptable la versión oficial, atendiendo que resulta inverosímil que cuatro
civiles desarmados, recientemente golpeados y en unos casos semidesnudos, en
horas de toque de queda hayan intentado un ataque contra la patrulla armada que
los conducía y que como consecuencia del incidente hayan resultado muertos
todos los detenidos.”