MARCHA
DESDE LA MEMORIA HACIA LA VICTORIA
DOMINGO 6 DE
SEPTIEMBRE DE 2015
NOS JUNTAREMOS
DESDE LAS 10 DE LA MAÑANA EN EL PATIO 29 DEL CEMENTERIO GENERAL, FRENTE A LA
TUMBA DE MIGUEL ENRÍQUEZ, Y COMENZAREMOS A MARCHAR A PARTIR DE LAS 11 HORAS
“4 de septiembre de 1970, una nueva
esperanza recorrió las Ciudades y los Campos de Chile” -Miguel Enríquez
Para algunos, era algo esperable el triunfo
de la Unidad Popular en 1970. El patrón de acumulación capitalista abierto ya a
mediados del Siglo XIX, que impulsaba la industrialización basada en la
sustitución de importaciones, que tuvo su consolidación en la década de los 40
del Siglo recién pasado, fue permitiendo agrupar a miles de Trabajadores y
Trabajadoras, quienes fueron generando el proceso de adoptar posición de Clase.
Rol fundamental lo jugó Luis Emilio Recabarren, quien entendió la urgencia de
la Educación al interior de la Clase.
El triunfo de la Unidad Popular significó y
significa muchas cosas, entre ellas, la alegría limpia de haber ganado el
aparato ejecutivo al interior de una legalidad construida por el conjunto de la
patronal. Ese simple, pero complejo hecho, era una bofetada a la burguesía que
habla en criollo y en extranjero.
Otro cantar, bien distinto, es el Chile
post golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Un Chile muy distinto, después
de 1975, cuando la fracción monopólico-financiera de la burguesía diseñó la
Refundación Social Capitalista y estableció un nuevo patrón de acumulación
basado en el énfasis de las ventajas comparativas, volviendo a nuestro país a
la práctica extractivista, haciendo humo la industrialización: todo ello
implementado al interior de la Segunda Fase del Imperialismo, que cristaliza
entre 1980-1990. La producción se tercerizó, se devolvieron las empresas e
industrias estatizadas u ocupadas durante 1970-1973, se extinguió la Reforma
Agraria. En lo cultural, se impuso una cultura desechable, que hoy llega al
delirio con la farándula. Se despolitizó al máximo a toda la sociedad civil. Otro
Chile, después de 1986, cuando se verifica la segunda derrota del conjunto del
Movimiento Popular y sus expresiones políticas. La segunda derrota fue mucho
más profunda, pues apuntó a lo político, a lo ideológico, además de haber
desmantelado (proceso que llega hasta 1994) las expresiones más avanzadas,
rupturistas.
