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sábado, 16 de mayo de 2015

NELSON VILLAGRA Y EL RECUERDO ENTRAÑABLE DE SU ESCUELA PRIMARIA


“MI ESCUELA PRIMARIA”

Por Nelson Villagra Garrido[1]

……………………………………
los campesinos van
ya va vistiendo de oro
su fronda, el castañal
Madre mía, ay di,
por qué tus ojos, madre,
por qué quieren llorar


Desgraciadamente solamente recuerdo esos versos... Sin embargo me queda en la memoria su triste melodía. También he olvidado quién nos enseñó esa canción… La cantábamos en coro. Seguro que no fue nuestro profesor, don Gerardo González. Es probable que haya sido algún “normalista”, mientras hacía su práctica con nuestro curso.

Yo estudié mi “primaria” entre 1943-49, en la Escuela de Aplicación, anexa a la Escuela Normal de Chillán. En esos años ambas escuelas, la primaria y la de los “normalistas”, estaban situadas justo en el vértice de la Avenida Collín con la Avenida Brasil. En la Escuela Normal -fundada a fines del S. XIX- estudiaban los futuros profesores para primaria.

Mi escuela, un pabellón de madera de una sola planta -típica construcción pública post terremoto del 39-, me parecía amplia y práctica. Junto con los pabellones de la Escuela Normal, ocupábamos un amplio terreno. Un terreno que antes fue un “fundo” que mi ingrata memoria ha olvidado su nombre.

En los años de mi infancia, la parte nuclear de Chillán, mi ciudad natal, se componía de un cuadrado perfecto: 12 cuadras de Este a Oeste, y 12 cuadras de Sur a Norte. Fuera de este cuadrado estaban lo que se denominaba popularmente como “las Poblaciones”. Seríamos en aquel entonces entre el Cuadrado y las Poblaciones, tal vez unos ¿30.000 habitantes…?

Me resulta tentador seguir recordando el  Chillán de mi infancia, pero esta vez quiero limitarme a mi Escuela.

Mi profesor, don Gerardo González, era militante del Partido Radical, el de aquellos tiempos. Un hombre que supo inquietar nuestro espíritu infantil, guiándonos hasta el umbral de nuestra adolescencia. No tuve el placer de saludarlo años más tarde para agradecerle esa semilla cultural panorámica que él sembró en mí, semilla que facilitó tempranamente la revelación de mi vocación artística.