“La Iglesia oculta documentación sobre el
asesinato de un religioso español en el Chile de Pinochet”
La Conferencia Episcopal Española y el
Arzobispado de Valencia mantienen bajo llave los archivos de Antonio Llidó, el
sacerdote desaparecido en octubre de 1974. Hace pocos días murió uno de sus
verdugos, el siniestro general Manuel Contreras
Publicado agosto 11, 2015
BILBAO.- Silencio,
silencio y más silencio. Desde hace 41 años, los familiares del sacerdote
valenciano Antonio
Llidó (Mengual), secuestrado y desaparecido por la dictadura de Pinochet,
suelen toparse con esa maldita palabra. Su cadáver, al igual que en otros miles
de casos registrados en ese país, jamás apareció. Uno de los verdugos que podía
conocer su suerte, el general Manuel Contreras, ex jefe de la Policía Secreta
chilena, moría el pasado viernes. En un enésimo gesto de crueldad, decidió
llevarse la verdad a la tumba.
Silencio en Santiago de Chile, pero también en Valencia. Según ha podido confirmar Público, las autoridades eclesiásticas españolas aún se niegan a entregar los documentos relacionados con este caso. El historiador Mario Amorós (autor del libro Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario, publicado en 2007 por la Universidad de Valencia) quiso conseguirlos, pero desde el Arzobispado le respondieron que debían pasar 50 años para que los archivos fuesen descatalogados.
Amorós también recurrió al archivo de la Conferencia Episcopal Española, concretamente al apartado sobre los curas enviados a América. La respuesta fue parecida: el silencio, en este caso, se elevaba hasta los 100 años de ocurrido el secuestro de Antonio, quien se había desplazado a Chile para trabajar en zonas empobrecidas. También fundó “Cristianos por el Socialismo” y se comprometió con la lucha por los más desfavorecidos. Cuando Pinochet derrocó al presidente Salvador Allende, su condena ya estaba escrita.
Silencio en Santiago de Chile, pero también en Valencia. Según ha podido confirmar Público, las autoridades eclesiásticas españolas aún se niegan a entregar los documentos relacionados con este caso. El historiador Mario Amorós (autor del libro Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario, publicado en 2007 por la Universidad de Valencia) quiso conseguirlos, pero desde el Arzobispado le respondieron que debían pasar 50 años para que los archivos fuesen descatalogados.
Amorós también recurrió al archivo de la Conferencia Episcopal Española, concretamente al apartado sobre los curas enviados a América. La respuesta fue parecida: el silencio, en este caso, se elevaba hasta los 100 años de ocurrido el secuestro de Antonio, quien se había desplazado a Chile para trabajar en zonas empobrecidas. También fundó “Cristianos por el Socialismo” y se comprometió con la lucha por los más desfavorecidos. Cuando Pinochet derrocó al presidente Salvador Allende, su condena ya estaba escrita.
