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lunes, 24 de abril de 2017

¡TERREMOTO!... NO, SOLO ES AGUSTIN EDWARDS QUE SE FUE AL INFIERNO


Este lunes 24 se ha ido al infierno (si es que existe un lugar así) el testaferro del imperio y alcahuete de la dictadura cívico-militar, Agustín Edwards Eastman

Agustín Edwards o el ‘Dunny’ –apodo con el que le conocían sus amigotes de la siniestra CIA- era periodista y dueño de la cadena de diarios de la empresa El Mercurio, heredero de uno de los grupos económicos más antiguos y reaccionarios de Chile y presidente de la Fundación Paz Ciudadana. Son famosas sus diversas y reaccionarias actividades: contra la reforma universitaria de la Universidad Católica (cuando los estudiantes de esa casa de estudios publicaron el famoso lienzo: "El Mercurio" miente); su coordinación con la CIA para derrocar el gobierno democrático del compañero Salvador Allende Gossens; su despilfarro de la cuantiosa ayuda que le entregara la agencia yanqui; su descarado apoyo a la oprobiosa dictadura cívico-militar.

Un burgués y fiel aliado del imperio

El susodicho nació en París, Francia. Estudió en el Heatherdown School de Londres, posteriormente se fue a Chile y estudió en el Grange School, para luego irse a estudiar periodismo a los States en la Universidad de Princenton. Una vez recibido viajó nuevamente a Londres, donde realiza la práctica en el Herald Tribune y en The Times. Regresa a Chile a El Mercurio y trabaja en la sección Cables y posteriormente es nombrado subdirector de los vespertinos satélites La Segunda y Las Últimas Noticias, de Santiago. A la muerte de su papito, asume como presidente de la empresa; corría 1956.

lunes, 3 de octubre de 2016

UN RECUERDO A CUARENTA AÑOS DEL CRIMEN DE MARTA UGARTE


“A cuarenta años del crimen de Marta Ugarte”

En Diario U. de Chile –public. 28/9/16

A comienzos de Septiembre de 1976 fue encontrado enredado en unos huirales de la playa “La Ballena”, ubicada a unos 8 kilómetros al sur del balneario Los Molles, un cadáver de sexo femenino con evidentes demostraciones de haber sido sometido a crueles torturas. En su cuello estaba enrollado un alambre. Al parecer, el cuerpo había sido devuelto por el mar. Vestía algunas prendas interiores y fue trasladado a la morgue de La Ligua en donde se le practicó una autopsia la que mostró signos de precipitación desde altura, y también fracturas vitales, uñas extraídas y quemaduras. Al mismo tiempo se trató de obtener su identificación. Pero transcurrieron los días sin que ello se lograra, del mismo modo que no se obtenía pista alguna acerca de sus victimarios.

La prensa de la época elaboró una serie de teorías (atribuyendo el hecho a un crimen pasional de camioneros), pero ninguna concordó con lo que finalmente resultó ser: desaparición forzada de una persona con resultado trágico. Después de varios días el cuerpo fue trasladado al Instituto Médico Legal de Santiago, donde continuó sin ser identificado ni reclamado.

El viernes 24 llegaron al Instituto Médico Legal las señoras Hilda Eliana y Berta las cuales buscaban a su hermana Marta, de la cual no tenían noticias desde hacía casi dos meses y a la que no habían podido ubicar. En el establecimiento fueron informadas por el Dr. Alfredo Vargas Baeza, a la sazón médico director del Servicio Médico Legal y profesor de la asignatura en la Universidad de Chile, que en las dependencias a su cargo había un cadáver no reclamado de sexo femenino pero que no había sido posible su identificación hasta el momento por los medios habituales debido a las condiciones en que se encontraba, sugiriéndoles la posibilidad de ubicar al odontólogo de su hermana y realizar un procedimiento identificatorio a través de la dentadura, pues la del cadáver se apreciaba bien cuidada y con tratamientos dentales.